Zúrich mantendrá el “turismo de la muerte”
Los votantes del cantón de Zúrich rechazaron este domingo la iniciativa popular que preveía prohibir y limitar el suicidio asistido. En concreto, la propuesta buscaba frenar al denominado “turismo de la muerte” a no residentes, con lo que se quería impedir a los extranjeros que viajasen a Suiza para poner fin a sus vidas, con el argumento de algún mal físico incurable.
La categoría vende más
El turismo de lujo está impulsando la recuperación del negocio hotelero europeo. Ese es el titular que remite a un informe de American Express en el que se constata que aumenta el gasto en establecimientos de alta categoría, lo que no deja de sorprender en una situación muy condicionada por una línea descendente tanto en precios como en ingresos de clientes desde el 2007.
El Mejor de los Premios
La posibilidad de disponer de un autopullman completo para invitar a quienes se le antoje al ganador a pasar una semana en Florianópolis; sortear un viaje con cuatro amigas a Paris u Ofrecer a los ganadores en dobles de un campeonato de tenis amateur, una invitación a Wimbledon, son algunas de las más originales y motivantes propuestas que hemos visto últimamente.
Llega la nueva tarjeta turística Madrid Card
Madrid invita a sus visitantes a sacar el máximo partido a la ciudad. La capital acaba de estrenar una nueva Madrid Card, la tarjeta turística que permite descubrir, de forma fácil y económica, sus principales atractivos turísticos y beneficiarse de interesantes ventajas y descuentos.
Cuidado con el síndrome de la clase turista
Leyendo sobre viajes descubrí que existe una patología médica llamada síndrome de la clase turista. Se trata de la formación de coágulos de sangre en las extremidades debido a que durante los vuelos largos en asientos con poco espacio (los de la clase turista) la musculación se relaja y la circulación de la sangre se ralentiza.
Cochabamba será la sede del XXXIV Congreso -nacional 2012 de ABAVYT
Una de las más importantes conclusiones del XXXIII Congreso Nacional de ABAVYT, la Asociación Boliviana de Agencias de Viajes y Turismo realizado en Trinidad, fue la definición de la sede para el encuentro del próximo año, elección que recayó en Cochabamba.
Custodios del patrimonio de la humanidad
Desde 1977, el Consejo Internacional de Museos celebra el 18 de mayo el Día Internacional de los Museos. Se trata de una jornada de puertas abiertas con visitas guiadas, conferencias y conciertos, para renovar los votos de unión de estas instituciones con la comunidad.
Kenny Rogers: la leyenda de la música country en Conrad Punta del Este
Kenny Rogers presentará un único espectáculo para clientes preferenciales e invitados el viernes 20 de mayo a las 22:00 en el ballroom de Conrad Punta del Este con un repertorio que incluirá los éxitos de su carrera que lo han convertido en una leyenda de la música country. También será posible disfrutar del show participando en la promo del casino mediante canje de puntos con la Conrad Rewards Card.
Para marcar la diferencia: marcas colectivas, una eficaz herramienta de competitividad
Toda marca constituye un medio identificador que es utilizado en la promoción, la comercialización de los productos y/o servicios de un destino. Asimismo, existen marcas especiales que han sido diseñadas para fortalecer la actuación de diversos actores, pero con una estrategia conjunta.
La Criolla en Montevideo: ambiente de campo con nuevo menú
Diego Irazusta se había cansado de las vacas en el campo familiar que dirigía en Tacuarembó. Su hermano, Fernando, había dejado el puesto que tenía en una empresa privada. Era 1997. Se enteraron de que el local de la esquina de Gregorio Suárez y Luis de la Torre, en Punta Carretas, donde funcionaba el restaurante La Farola, estaba en venta.
Los ingenieros de menú están comenzando a hacer de las suyas en las cartas de los restaurantes. En este artículo se detallan cuáles son sus tácticas preferidas para mejorar la percepción de los precios.
Julio Llibre, presidente de la Asociación Nacional de Hoteles y Restaurantes (ASONAHORES), República Dominicana
La crisis que desde 2009 ha cambiado el escenario de la economía mundial y acelerado transformaciones en el turismo, resultó ser positiva para este destino caribeño “porque nos ha dado la oportunidad de incursionar y abrir nuevos mercados turísticos y diversificarnos”, dijo a Caribbean News Digital el titular de ASONAHORES. La competencia con el Mediterráneo, la calificación hotelera y la influencia que en ello tienen los comparadores online, el peso turístico de la gastronomía y el amplio programa de obras infraestructurales en el país, fueron otros temas abordados en esta entrevista.
Expreso al glamour
Un recorrido en tren que une la Costa Azul, desde Cannes hasta Menton –pasando por Niza, Mónaco y unas cuantas villas con encanto– permite comprender a fondo el concepto de opulencia a la francesa. Todo, con vista al Mediterráneo.
Sistema antirrobo para las toallas del hotel
¿Tan tentadora puede resultar una bata o una toalla con el logo de un hotel cinco estrellas como para robárselas descaradamente, aunque ocupen media valija y hasta implique pasar el papelón del siglo en el momento del check out?
Planea Cuba inversión mixta en infraestructura vinculada al turismo
La Habana.- Construcción de parques temáticos, edificación de conjuntos habitacionales vinculados al turismo, nuevos campos de golf y hoteles son algunos de los nuevos proyectos y oportunidades de inversiones mixtas que se concretarán el próximo año entre el gobierno e inversionistas extranjeros, informó el Ministro de Turismo de Cuba.
En una entrevista efectuada por los colegas de La Razón de España,la directora de la oficina de turismo tunecina en ese país, habla acerca de la nueva realidad.
Adiós a las cinco estrellas
La cadena global de hoteles Starwood amplía su estrategia en América Latina: rompe su dependencia en la marca Sheraton y lanza una serie de conceptos cool para el segmento de lujo.
Los viajes para mujeres solas se consolidan en la Argentina. Modalidad de turismo muy instalada en Estados Unidos y en Europa
En Europa, el segmento de viajes para mujeres solas se transformó en un mercado consolidado de la industria del turismo. Las promociones de «all girls getaways», o sea «la escapada de las chicas», ocupan también un lugar de privilegio en los mostradores de las principales agencias estadounidenses. Según datos de la Travel Industry Association, el 43 por ciento de los viajeros son mujeres, un tipo de cliente que consume más, ronda los 45 años y gana unos 75.000 dólares al año.
Herrera invitado a Foro sobre El Papel del Periodista de Turismo a realizarse en Bogotá el día 25
ACOPET informa en la portada de su página web que con la participación de los expertos internacionales Lluis Mesalles, de España, y Sergio Herrera, de Uruguay, se celebrará el próximo 25 de mayo en el Hotel Tequendama de Bogotá el Foro "El papel del periodista de turismo" como parte de las actividades previstas para contribuir no sólo al fortalecimiento de los profesionales de la comunicación, sino también a las posibilidades de la industria misma.
Acerenza en Uruguay en agosto, dictará por primera vez cursos en su país en el aniversario del PDA
En el marco de la celebración del quinto aniversario del Portal, la dirección de nuestro medio está trabajando en la estructuración de una serie de eventos que tendrán lugar en diferentes puntos del Uruguay durante el mes de agosto. Comenzarán con OBJETIVO TURISMO, por tercer año consecutivo con el auspicio del Ministerio de Turismo y Deporte.
Rojaiju Paraguái
Con una serie de grandes festejos a lo largo de este pasado fin de semana, el hermano pueblo paraguayo festejó el Bicentenario de su Independencia. Doscientos años de una historia difícil pero heroica, marcada por el valor y el heroísmo de su pueblo y de grandes figuras que supieron mantener su identidad e independencia.
Prohibido leer en la oficina - El cuento de la isla desconocida - José Saramago
Un hombre llamó a la puerta del rey y le dijo, Dame un barco. La casa del rey tenía muchas más puertas, pero aquélla era la de las peticiones. Como el rey se pasaba todo el tiempo sentado ante la puerta de los obsequios (entiéndase, los obsequios que le entregaban a él), cada vez que oía que alguien llamaba a la puerta de las peticiones se hacía el desentendido, y sólo cuando el continuo repiquetear de la aldaba de bronce subía a un tono, más que notorio, escandaloso, impidiendo el sosiego de los vecinos (las personas comenzaban a murmurar, Qué rey tenemos, que no atiende), daba orden al primer secretario para que fuera a ver lo que quería el impetrante, que no había manera de que se callara. Entonces, el primer secretario llamaba al segundo secretario, éste llamaba al tercero, que mandaba al primer ayudante, que a su vez mandaba al segundo, y así hasta llegar a la mujer de la limpieza que, no teniendo en quién mandar, entreabría la puerta de las peticiones y preguntaba por el resquicio, Y tú qué quieres. El suplicante decía a lo que venía, o sea, pedía lo que tenía que pedir, después se instalaba en un canto de la puerta, a la espera de que el requerimiento hiciese, de uno en uno, el camino contrario, hasta llegar al rey. Ocupado como siempre estaba con los obsequios, el rey demoraba la respuesta, y ya no era pequeña señal de atención al bienestar y felicidad del pueblo cuando pedía un informe fundamentado por escrito al primer secretario que, excusado será decirlo, pasaba el encargo al segundo secretario, éste al tercero, sucesivamente, hasta llegar otra vez a la mujer de la limpieza, que opinaba sí o no de acuerdo con el humor con que se hubiera levantado.
Sin embargo, en el caso del hombre que quería un barco, las cosas no ocurrieron así. Cuando la mujer de la limpieza le preguntó por el resquicio de la puerta, Y tú qué quieres, el hombre, en vez de pedir, como era la costumbre de todos, un título, una condecoración, o simplemente dinero, respondió. Quiero hablar con el rey, Ya sabes que el rey no puede venir, está en la puerta de los obsequios, respondió la mujer, Pues entonces ve y dile que no me iré de aquí hasta que él venga personalmente para saber lo que quiero, remató el hombre, y se tumbó todo lo largo que era en el rellano, tapándose con una manta porque hacía frío. Entrar y salir sólo pasándole por encima. Ahora, bien, esto suponía un enorme problema, si tenemos en consideración que, de acuerdo con la pragmática de las puertas, sólo se puede atender a un suplicante cada vez, de donde resulta que mientras haya alguien esperando una respuesta, ninguna otra persona podrá aproximarse para exponer sus necesidades o sus ambiciones. A primera vista, quien ganaba con este artículo del reglamento era el rey, puesto que al ser menos numerosa la gente que venía a incomodarlo con lamentos, más tiempo tenía, y más sosiego, para recibir, contemplar y guardar los obsequios. A segunda vista, sin embargo, el rey perdía, y mucho, porque las protestas públicas, al notarse que la respuesta tardaba más de lo que era justo, aumentaban gravemente el descontento social, lo que, a su vez, tenía inmediatas y negativas consecuencias en el flujo de obsequios. En el caso que estamos narrando, el resultado de la ponderación entre los beneficios y los perjuicios fue que el rey, al cabo de tres días, y en real persona, se acercó a la puerta de las peticiones, para saber lo que quería el entrometido que se había negado a encaminar el requerimiento por las pertinentes vías burocráticas. Abre la puerta, dijo el rey a la mujer de la limpieza, y ella preguntó, Toda o sólo un poco.
El rey dudó durante un instante, verdaderamente no le gustaba mucho exponerse a los aires de la calle, pero después reflexionó que parecería mal, aparte de ser indigno de su majestad, hablar con un súbdito a través de una rendija, como si le tuviese miedo, sobre todo asistiendo al coloquio la mujer de la limpieza, que luego iría por ahí diciendo Dios sabe qué, De par en par, ordenó. El hombre que quería un barco se levantó del suelo cuando comenzó a oír los ruidos de los cerrojos, enrolló la manta y se puso a esperar. Estas señales de que finalmente alguien atendería y que por tanto el lugar pronto quedaría desocupado, hicieron aproximarse a la puerta a unos cuantos aspirantes a la liberalidad del trono que andaban por allí, prontos para asaltar el puesto apenas quedase vacío. La inopinada aparición del rey (nunca una tal cosa había sucedido desde que usaba corona en la cabeza) causó una sorpresa desmedida, no sólo a los dichos candidatos, sino también entre la vecindad que, atraída por el alborozo repentino, se asomó a las ventanas de las casas, en el otro lado de la calle. La única persona que no se sorprendió fue el hombre que vino a pedir un barco. Calculaba él, y acertó en la previsión, que el rey, aunque tardase tres días, acabaría sintiendo la curiosidad de ver la cara de quien, nada más y nada menos, con notable atrevimiento, lo había mandado llamar. Dividido entre la curiosidad irreprimible y el desagrado de ver tantas personas juntas, el rey, con el peor de los modos, preguntó tres preguntas seguidas, Tú qué quieres, Por qué no dijiste lo que querías, Te crees que no tengo nada más que hacer, pero el hombre sólo respondió a la primera pregunta, Dame un barco, dijo. El asombro dejó al rey hasta tal punto desconcertado que la mujer de la limpieza se vio obligada a acercarle una silla de enea, la misma en que ella se sentaba cuando necesitaba trabajar con el hilo y la aguja, pues, además de la limpieza, tenía también la responsabilidad de algunas tareas menores de costura en el palacio, como zurcir las medias de los pajes. Mal sentado, porque la silla de enea era mucho más baja que el trono, el rey buscaba la mejor manera de acomodar las piernas, ora encogiéndolas, ora extendiéndolas para los lados, mientras el hombre que quería un barco esperaba con paciencia la pregunta que seguiría, Y tú para qué quieres un barco, si puede saberse, fue lo que el rey preguntó cuando finalmente se dio por instalado con sufrible comodidad en la silla de la mujer de la limpieza, Para buscar la isla desconocida, respondió el hombre. Qué isla desconocida, preguntó el rey, disimulando la risa, como si tuviese enfrente a un loco de atar, de los que tienen manías de navegaciones, a quien no sería bueno contrariar así de entrada, La isla desconocida, repitió el hombre, Hombre, ya no hay islas desconocidas, Quién te ha dicho, rey, que ya no hay islas desconocidas, Están todas en los mapas, En los mapas están sólo las islas conocidas, Y qué isla desconocida es esa que tú buscas, Si te lo pudiese decir, entonces no sería desconocida, A quién has oído hablar de ella, preguntó el rey, ahora más serio, A nadie, En ese caso, por qué te empeñas en decir que ella existe, Simplemente porque es imposible que no exista una isla desconocida, Y has venido aquí para pedirme un barco, Sí, vine aquí para pedirte un barco, Y tú quién eres para que yo te lo dé, Y tú quién eres para no dármelo, Soy el rey de este reino y los barcos del reino me pertenecen todos, Más les pertenecerás tú a ellos que ellos a ti, Qué quieres decir, preguntó el rey inquieto, Que tú sin ellos nada eres, y que ellos, sin ti, pueden navegar siempre, Bajo mis órdenes, con mis pilotos y mis marineros, No te pido marineros ni piloto, sólo te pido un barco, Y esa isla desconocida, si la encuentras, será para mí, A ti, rey, sólo te interesan las islas conocidas, También me interesan las desconocidas, cuando dejan de serlo, Tal vez ésta no se deje conocer, Entonces no te doy el barco, Darás. Al oír esta palabra, pronunciada con tranquila firmeza, los aspirantes a la puerta de las peticiones, en quienes, minuto tras minuto, desde el principio de la conversación iba creciendo la impaciencia, más por librarse de él que por simpatía solidaria, resolvieron intervenir en favor del hombre que quería el barco, comenzando a gritar. Dale el barco, dale el barco. El rey abrió la boca para decirle a la mujer de la limpieza que llamara a la guardia del palacio para que estableciera inmediatamente el orden público e impusiera disciplina, pero, en ese momento, las vecinas que asistían a la escena desde las ventanas se unieron al coro con entusiasmo, gritando como los otros, Dale el barco, dale el barco. Ante tan ineludible manifestación de voluntad popular y preocupado con lo que, mientras tanto, habría perdido en la puerta de los obsequios, el rey levantó la mano derecha imponiendo silencio y dijo, Voy a darte un barco, pero la tripulación tendrás que conseguirla tú, mis marineros me son precisos para las islas conocidas. Los gritos de aplauso del público no dejaron que se percibiese el agradecimiento del hombre que vino a pedir un barco, por el movimiento de los labios tanto podría haber dicho Gracias, mi señor, como Ya me las arreglaré, pero lo que nítidamente se oyó fue lo que a continuación dijo el rey, Vas al muelle, preguntas por el capitán del puerto, le dices que te mando yo, y él que te dé el barco, llevas mi tarjeta. El hombre que iba a recibir un barco leyó la tarjeta de visita, donde decía Rey debajo del nombre del rey, y eran éstas las palabras que él había escrito sobre el hombro de la mujer de la limpieza, Entrega al portador un barco, no es necesario que sea grande, pero que navegue bien y sea seguro, no quiero tener remordimientos en la conciencia si las cosas ocurren mal. Cuando el hombre levantó la cabeza, se supone que esta vez iría a agradecer la dádiva, el rey ya se había retirado, sólo estaba la mujer de la limpieza mirándolo con cara de circunstancias. El hombre bajó del peldaño de la puerta, señal de que los otros candidatos podían avanzar por fin, superfluo será explicar que la confusión fue indescriptible, todos queriendo llegar al sitio en primer lugar, pero con tan mala suerte que la puerta ya estaba cerrada otra vez. La aldaba de bronce volvió a llamar a la mujer de la limpieza, pero la mujer de la limpieza no está, dio la vuelta y salió con el cubo y la escoba por otra puerta, la de las decisiones, que apenas es usada, pero cuando lo es, lo es. Ahora sí, ahora se comprende el porqué de la cara de circunstancias con que la mujer de la limpieza estuvo mirando, ya que, en ese preciso momento, había tomado la decisión de seguir al hombre así que él se dirigiera al puerto para hacerse cargo del barco. Pensó que ya bastaba de una vida de limpiar y lavar palacios, que había llegado la hora de mudar de oficio, que lavar y limpiar barcos era su vocación verdadera, al menos en el mar el agua no le faltaría. No imagina el hombre que, sin haber comenzado a reclutar la tripulación, ya lleva detrás a la futura responsable de los baldeos y otras limpiezas, también es de este modo como el destino acostumbra a comportarse con nosotros, ya está pisándonos los talones, ya extendió la mano para tocarnos en el hombro, y nosotros todavía vamos murmurando, Se acabó, no hay nada más que ver, todo es igual.
Andando, andando, el hombre llegó al puerto, fue al muelle, preguntó por el capitán, y mientras venía, se puso a adivinar cuál sería, de entre los barcos que allí estaban, el que iría a ser suyo, grande ya sabía que no, la tarjeta de visita del rey era muy clara en este punto, por consiguiente quedaban descartados los paquebotes, los cargueros y los navíos de guerra, tampoco podría ser tan pequeño que aguantase mal las fuerzas del viento y los rigores del mar, en este punto también había sido categórico el rey, que navegue bien y sea seguro, fueron éstas sus formales palabras, excluyendo así explícitamente los botes, las falúas y las chalupas, que siendo buenos navegantes, y seguros, cada uno conforme a su condición, no nacieron para surcar los océanos, que es donde se encuentran las islas desconocidas. Un poco apartada de allí, escondida detrás de unos bidones, la mujer de la limpieza pasó los ojos por los barcos atracados, Para mi gusto, aquél, pensó, aunque su opinión no contaba, ni siquiera había sido contratada, vamos a oír antes lo que dirá el capitán del puerto. El capitán vino, leyó la tarjeta, miró al hombre de arriba abajo y le hizo la pregunta que al rey no se le había ocurrido, Sabes navegar, tienes carnet de navegación, a lo que el hombre respondió, Aprenderé en el mar. El capitán dijo, No te lo aconsejaría, capitán soy yo, y no me atrevo con cualquier barco, Dame entonces uno con el que pueda atreverme, no, uno de ésos no, dame un barco que yo respete y que pueda respetarme a mí, Ese lenguaje es de marinero, pero tú no eres marinero, Si tengo el lenguaje, es como si lo fuese. El capitán volvió a leer la tarjeta del rey, después preguntó, Puedes decirme para qué quieres el barco, Para ir en busca de la isla desconocida, Ya no hay islas desconocidas, Lo mismo me dijo el rey, Lo que él sabe de islas lo aprendió conmigo, Es extraño que tú, siendo hombre de mar, me digas eso, que ya no hay islas desconocidas, hombre de tierra soy yo, y no ignoro que todas las islas, incluso las conocidas, son desconocidas mientras no desembarcamos en ellas, Pero tú, si bien entiendo, vas a la búsqueda de una donde nadie haya desembarcado nunca, Lo sabré cuando llegue, Si llegas, Sí, a veces se naufraga en el camino, pero si tal me ocurre, deberás escribir en los anales del puerto que el punto adonde llegué fue ése, Quieres decir que llegar, se llega siempre, No serías quien eres si no lo supieses ya. El capitán del puerto dijo, Voy a darte la embarcación que te conviene. Cuál, Es un barco con mucha experiencia, todavía del tiempo en que toda la gente andaba buscando islas desconocidas, Cuál, Creo que incluso encontró algunas, Cuál, Aquél. Así que la mujer de la limpieza percibió para dónde apuntaba el capitán, salió corriendo de detrás de los bidones y gritó, Es mi barco, es mi barco, hay que perdonarle la insólita reivindicación de propiedad, a todo título abusiva, el barco era aquel que le había gustado, simplemente. Parece una carabela, dijo el hombre, Más o menos, concordó el capitán, en su origen era una carabela, después pasó por arreglos y adaptaciones que la modificaron un poco, Pero continúa siendo una carabela, Sí, en el conjunto conserva el antiguo aire, Y tiene mástiles y velas, Cuando se va en busca de islas desconocidas, es lo más recomendable. La mujer de la limpieza no se contuvo, Para mí no quiero otro, Quién eres tú, preguntó el hombre, No te acuerdas de mí, No tengo idea, Soy la mujer de la limpieza, Qué limpieza, La del palacio del rey, La que abría la puerta de las peticiones, No había otra, Y por qué no estás en el palacio del rey, limpiando y abriendo puertas, Porque las puertas que yo quería ya fueron abiertas y porque de hoy en adelante sólo limpiaré barcos, Entonces estás decidida a ir conmigo en busca de la isla desconocida, Salí del palacio por la puerta de las decisiones, Siendo así, ve para la carabela, mira cómo está aquello, después del tiempo pasado debe precisar de un buen lavado, y ten cuidado con las gaviotas, que no son de fiar, No quieres venir conmigo a conocer tu barco por dentro, Dijiste que era tuyo, Disculpa, fue sólo porque me gustó, Gustar es probablemente la mejor manera de tener, tener debe de ser la peor manera de gustar. El capitán del puerto interrumpió la conversación, Tengo que entregar las llaves al dueño del barco, a uno o a otro, resuélvanlo, a mí tanto me da, Los barcos tienen llave, preguntó el hombre, Para entrar, no, pero allí están las bodegas y los pañoles, y el camarote del comandante con el diario de a bordo, Ella que se encargue de todo, yo voy a reclutar la tripulación, dijo el hombre, y se apartó.
La mujer de la limpieza fue a la oficina del capitán para recoger las llaves, después entró en el barco, dos cosas le valieron, la escoba del palacio y el aviso contra las gaviotas, todavía no había acabado de atravesar la pasarela que unía la amurada al atracadero y ya las malvadas se precipitaban sobre ella gritando, furiosas, con las fauces abiertas, como si la fueran a devorar allí mismo. No sabían con quién se enfrentaban. La mujer de la limpieza posó el cubo, se guardó las llaves en el seno, plantó bien los pies en la pasarela y, remolineando la escoba como si fuese un espadón de los buenos tiempos, consiguió poner en desbandada a la cuadrilla asesina. Sólo cuando entró en el barco comprendió la ira de las gaviotas, había nidos por todas partes, muchos de ellos abandonados, otros todavía con huevos, y unos pocos con gaviotillas de pico abierto, a la espera de comida, Pues sí, pero será mejor que se muden de aquí, un barco que va en busca de la isla desconocida no puede tener este aspecto, como si fuera un gallinero, dijo. Tiró al agua los nidos vacíos, los otros los dejó, luego veremos. Después se remangó las mangas y se puso a lavar la cubierta. Cuando acabó la dura tarea, abrió el pañol de las velas y procedió a un examen minucioso del estado de las costuras, tanto tiempo sin ir al mar y sin haber soportado los estirones saludables del viento. Las velas son los músculos del barco, basta ver cómo se hinchan cuando se esfuerzan, pero, y eso mismo les sucede a los músculos, si no se les da uso regularmente, se aflojan, se ablandan, pierden nervio. Y las costuras son los nervios de las velas, pensó la mujer de la limpieza, contenta por aprender tan de prisa el arte de la marinería. Encontró deshilachadas algunas bastillas, pero se conformó con señalarlas, dado que para este trabajo no le servían la aguja y el hilo con que zurcía las medias de los pajes antiguamente, o sea, ayer. En cuanto a los otros pañoles, enseguida vio que estaban vacíos. Que el de la pólvora estuviese desabastecido, salvo un polvillo negro en el fondo, que al principio le parecieron cagaditas de ratón, no le importó nada, de hecho no está escrito en ninguna ley, por lo menos hasta donde la sabiduría de una mujer de la limpieza es capaz de alcanzar, que ir por una isla desconocida tenga que ser forzosamente una empresa de guerra. Ya le enfadó, y mucho, la falta absoluta de municiones de boca en el pañol respectivo, no por ella, que estaba de sobra acostumbrada al mal rancho del palacio, sino por el hombre al que dieron este barco, no tarda que el sol se ponga, y él aparecerá por ahí clamando que tiene hambre, que es el dicho de todos los hombres apenas entran en casa, como si sólo ellos tuviesen estómago y sufriesen de la necesidad de llenarlo, Y si trae marineros para la tripulación, que son unos ogros comiendo, entonces no sé cómo nos vamos a gobernar, dijo la mujer de la limpieza.
No merecía la pena preocuparse tanto. El sol acababa de sumirse en el océano cuando el hombre que tenía un barco surgió en el extremo del muelle. Traía un bulto en la mano, pero venía solo y cabizbajo. La mujer de la limpieza fue a esperarlo a la pasarela, antes de que abriera la boca para enterarse de cómo había transcurrido el resto del día, él dijo, Estate tranquila, traigo comida para los dos, Y los marineros, preguntó ella, Como puedes ver, no vino ninguno, Pero los dejaste apalabrados, al menos, volvió a preguntar ella, Me dijeron que ya no hay islas desconocidas, y que, incluso habiéndolas, no iban a dejar el sosiego de sus lares y la buena vida de los barcos de línea para meterse en aventuras oceánicas, a la búsqueda de un imposible, como si todavía estuviéramos en el tiempo del mar tenebroso, Y tú qué les respondiste, Que el mar es siempre tenebroso, Y no les hablaste de la isla desconocida, Cómo podría hablarles de una isla desconocida, si no la conozco, Pero tienes la certeza de que existe, Tanta como de que el mar es tenebroso, En este momento, visto desde aquí, con las aguas color de jade y el cielo como un incendio, de tenebroso no le encuentro nada, Es una ilusión tuya, también las islas a veces parece que fluctúan sobre las aguas y no es verdad, Qué piensas hacer, si te falta una tripulación, Todavía no lo sé, Podríamos quedarnos a vivir aquí, yo me ofrecería para lavar los barcos que vienen al muelle, y tú, Y yo, Tendrás un oficio, una profesión, como ahora se dice, Tengo, tuve, tendré si fuera preciso, pero quiero encontrar la isla desconocida, quiero saber quién soy yo cuando esté en ella, No lo sabes, Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual. El incendio del cielo iba languideciendo, el agua de repente adquirió un color morado, ahora ni la mujer de la limpieza dudaría que el mar es de verdad tenebroso, por lo menos a ciertas horas.
Dijo el hombre, Dejemos las filosofías para el filósofo del rey, que para eso le pagan, ahora vamos a comer, pero la mujer no estuvo de acuerdo, Primero tienes que ver tu barco, sólo lo conoces por fuera. Qué tal lo encontraste, Hay algunas costuras de las velas que necesitan refuerzo, Bajaste a la bodega, encontraste agua abierta, En el fondo hay alguna, mezclada con el lastre, pero eso me parece que es lo apropiado, le hace bien al barco, Cómo aprendiste esas cosas, Así, Así cómo, Como tú, cuando dijiste al capitán del puerto que aprenderías a navegar en la mar, Todavía no estamos en el mar, Pero ya estamos en el agua, Siempre tuve la idea de que para la navegación sólo hay dos maestros verdaderos, uno es el mar, el otro es el barco, Y el cielo, te olvidas del cielo, Sí, claro, el cielo, Los vientos, Las nubes, El cielo, Sí, el cielo.
En menos de un cuarto de hora habían acabado la vuelta por el barco, una carabela, incluso transformada, no da para grandes paseos. Es bonita, dijo el hombre, pero si no consigo tripulantes suficientes para la maniobra, tendré que ir a decirle al rey que ya no la quiero, Te desanimas a la primera contrariedad, La primera contrariedad fue esperar al rey tres días, y no desistí, Si no encuentras marineros que quieran venir, ya nos las arreglaremos los dos, Estás loca, dos personas solas no serían capaces de gobernar un barco de éstos, yo tendría que estar siempre al timón, y tú, ni vale la pena explicarlo, es una locura, Después veremos, ahora vamos a cenar. Subieron al castillo de popa, el hombre todavía protestando contra lo que llamara locura, allí la mujer de la limpieza abrió el fardel que él había traído, un pan, queso curado, de cabra, aceitunas, una botella de vino. La luna ya estaba a medio palmo sobre el mar, las sombras de la verga y del mástil grande vinieron a tumbarse a sus pies. Es realmente bonita nuestra carabela, dijo la mujer, y enmendó enseguida, La tuya, tu carabela, Supongo que no será mía por mucho tiempo, Navegues o no navegues con ella, la carabela es tuya, te la dio el rey, Se la pedí para buscar una isla desconocida, Pero estas cosas no se hacen de un momento para otro, necesitan su tiempo, ya mi abuelo decía que quien va al mar se avía en tierra, y eso que él no era marinero, Sin marineros no podremos navegar, Eso ya lo has dicho, Y hay que abastecer el barco de las mil cosas necesarias para un viaje como éste, que no se sabe adónde nos llevará, Evidentemente, y después tendremos que esperar a que sea la estación apropiada, y salir con marea buena, y que venga gente al puerto a desearnos buen viaje, Te estás riendo de mí, Nunca me reiría de quien me hizo salir por la puerta de las decisiones, Discúlpame, Y no volveré a pasar por ella, suceda lo que suceda. La luz de la luna iluminaba la cara de la mujer de la limpieza, Es bonita, realmente es bonita, pensó el hombre, y esta vez no se refería a la carabela. La mujer, ésa, no pensó nada, lo habría pensado todo durante aquellos tres días, cuando entreabría de vez en cuando la puerta para ver si aquél aún continuaba fuera, a la espera. No sobró ni una miga de pan o de queso, ni una gota de vino, los huesos de las aceitunas fueron a parar al agua, el suelo está tan limpio como quedó cuando la mujer de la limpieza le pasó el último paño. La sirena de un paquebote que se hacía a la mar soltó un ronquido potente, como debieron de ser los del leviatán, y la mujer dijo, Cuando sea nuestra vez, haremos menos ruido. A pesar de que estaban en el interior del muelle, el agua se onduló un poco al paso del paquebote, y el hombre dijo, Pero nos balancearemos mucho más. Se rieron los dos, después se callaron, pasado un rato uno de ellos opinó que lo mejor sería irse a dormir. No es que yo tenga mucho sueño, y el otro concordó, Ni yo, después se callaron otra vez, la luna subió y continuó subiendo, a cierta altura la mujer dijo, Hay literas abajo, y el hombre dijo, Sí, y entonces fue cuando se levantaron y descendieron a la cubierta, ahí la mujer dijo, Hasta mañana, yo voy para este lado, y el hombre respondió, Y yo para éste, hasta mañana, no dijeron babor o estribor, probablemente porque todavía están practicando en las artes. La mujer volvió atrás, Me había olvidado, se sacó del bolsillo dos cabos de velas, Los encontré cuando limpiaba, pero no tengo cerillas, Yo tengo, dijo el hombre. Ella mantuvo las velas, una en cada mano, él encendió un fósforo, después, abrigando la llama bajo la cúpula de los dedos curvados la llevó con todo el cuidado a los viejos pabilos, la luz prendió, creció lentamente como la de la luna, bañó la cara de la mujer de la limpieza, no sería necesario decir que él pensó, Es bonita, pero lo que ella pensó, sí, Se ve que sólo tiene ojos para la isla desconocida, he aquí cómo se equivocan las personas interpretando miradas, sobre todo al principio. Ella le entregó una vela, dijo, Hasta mañana, duerme bien, él quiso decir lo mismo, de otra manera, Que tengas sueños felices, fue la frase que le salió, dentro de nada, cuando esté abajo, acostado en su litera, se le ocurrirán otras frases, más espiritosas, sobre todo más insinuantes, como se espera que sean las de un hombre cuando está a solas con una mujer. Se preguntaba si ella dormiría, si habría tardado en entrar en el sueño, después imaginó que andaba buscándola y no la encontraba en ningún sitio, que estaban perdidos los dos en un barco enorme, el sueño es un prestidigitador hábil, muda las proporciones de las cosas y sus distancias, separa a las personas y ellas están juntas, las reúne, y casi no se ven una a otra, la mujer duerme a pocos metros y él no sabe cómo alcanzarla, con lo fácil que es ir de babor a estribor.
Le había deseado buenos sueños, pero fue él quien se pasó toda la noche soñando. Soñó que su carabela navegaba por alta mar, con las tres velas triangulares gloriosamente hinchadas, abriendo camino sobre las olas, mientras él manejaba la rueda del timón y la tripulación descansaba a la sombra. No entendía cómo estaban allí los marineros que en el puerto y en la ciudad se habían negado a embarcar con él para buscar la isla desconocida, probablemente se arrepintieron de la grosera ironía con que lo trataron. Veía animales esparcidos por la cubierta, patos, conejos, gallinas, lo habitual de la crianza doméstica, comiscando los granos de millo o royendo las hojas de col que un marinero les echaba, no se acordaba de cuándo los habían traído para el barco, fuese como fuese, era natural que estuviesen allí, imaginemos que la isla desconocida es, como tantas veces lo fue en el pasado, una isla desierta, lo mejor será jugar sobre seguro, todos sabemos que abrir la puerta de la conejera y agarrar un conejo por las orejas siempre es más fácil que perseguirlo por montes y valles. Del fondo de la bodega sube ahora un relincho de caballos, de mugidos de bueyes, de rebuznos de asnos, las voces de los nobles animales necesarios para el trabajo pesado, y cómo llegaron ellos, cómo pueden caber en una carabela donde la tripulación humana apenas tiene lugar, de súbito el viento dio una cabriola, la vela mayor se movió y ondeó, detrás estaba lo que antes no se veía, un grupo de mujeres que incluso sin contarlas se adivinaba que eran tantas cuantos los marineros, se ocupan de sus cosas de mujeres, todavía no ha llegado el tiempo de ocuparse de otras, está claro que esto sólo puede ser un sueño, en la vida real nunca se ha viajado así. El hombre del timón buscó con los ojos a la mujer de la limpieza y no la vio. Tal vez esté en la litera de estribor, descansando de la limpieza de la cubierta, pensó, pero fue un pensar fingido, porque bien sabe, aunque tampoco sepa cómo lo sabe, que ella a última hora no quiso venir, que saltó para el embarcadero, diciendo desde allí, Adiós, adiós, ya que sólo tienes ojos para la isla desconocida, me voy, y no era verdad, ahora mismo andan los ojos de él pretendiéndola y no la encuentran. En este momento se cubrió el cielo y comenzó a llover y, habiendo llovido, principiaron a brotar innumerables plantas de las filas de sacos de tierra alineados a lo largo de la amurada, no están allí porque se sospeche que no haya tierra bastante en la isla desconocida, sino porque así se ganará tiempo, el día que lleguemos sólo tendremos que trasplantar los árboles frutales, sembrar los granos de las pequeñas cosechas que van madurando aquí, adornar los jardines con las flores que abrirán de estos capullos. El hombre del timón pregunta a los marineros que descansan en cubierta si avistan alguna isla desconocida, y ellos responden que no ven ni de unas ni de otras, pero que están pensando desembarcar en la primera tierra habitada que aparezca, siempre que haya un puerto donde fondear, una taberna donde beber y una cama donde folgar, que aquí no se puede, con toda esta gente junta. Y la isla desconocida, preguntó el hombre del timón, La isla desconocida es cosa inexistente, no pasa de una idea de tu cabeza, los geógrafos del rey fueron a ver en los mapas y declararon que islas por conocer es cosa que se acabó hace mucho tiempo, Debieron haberse quedado en la ciudad, en lugar de venir a entorpecerme la navegación, Andábamos buscando un lugar mejor para vivir y decidimos aprovechar tu viaje, No son marineros, Nunca lo fuimos, Solo no seré capaz de gobernar el barco, Haber pensado en eso antes de pedírselo al rey, el mar no enseña a navegar. Entonces el hombre del timón vio tierra a lo lejos y quiso pasar adelante, hacer cuenta de que ella era el reflejo de otra tierra, una imagen que hubiese venido del otro lado del mundo por el espacio, pero los hombres que nunca habían sido marineros protestaron, dijeron que era allí mismo donde querían desembarcar, Esta es una isla del mapa, gritaron, te mataremos si no nos llevas. Entonces, por sí misma, la carabela viró la proa en dirección a tierra, entró en el puerto y se encostó a la muralla del embarcadero, Pueden irse, dijo el hombre del timón, acto seguido salieron en orden, primero las mujeres, después los hombres, pero no se fueron solos, se llevaron con ellos los patos, los conejos y las gallinas, se llevaron los bueyes, los asnos y los caballos, y hasta las gaviotas, una tras otra, levantaron el vuelo y se fueron del barco, transportando en el pico a sus gaviotillas, proeza que no habían acometido nunca, pero siempre hay una primera vez. El hombre del timón contempló la desbandada en silencio, no hizo nada para retener a quienes lo abandonaban, al menos le habían dejado los árboles, los trigos y las flores, con las trepadoras que se enrollaban a los mástiles y pendían de la amurada como festones. Debido al atropello de la salida se habían roto y derramado los sacos de tierra, de modo que la cubierta era como un campo labrado y sembrado, sólo falta que caiga un poco más de lluvia para que sea un buen año agrícola. Desde que el viaje a la isla desconocida comenzó, no se ha visto comer al hombre del timón, debe de ser porque está soñando, apenas soñando, y si en el sueño les apeteciese un trozo de pan o una manzana, sería un puro invento, nada más. Las raíces de los árboles están penetrando en el armazón del barco, no tardará mucho en que estas velas hinchadas dejen de ser necesarias, bastará que el viento sople en las copas y vaya encaminando la carabela a su destino. Es un bosque que navega y se balancea sobre las olas, un bosque en donde, sin saberse cómo, comenzaron a cantar pájaros, estarían escondidos por ahí y pronto decidieron salir a la luz, tal vez porque la cosecha ya esté madura y es la hora de la siega. Entonces el hombre fijó la rueda del timón y bajó al campo con la hoz en la mano, y, cuando había segado las primeras espigas, vio una sombra al lado de su sombra. Se despertó abrazado a la mujer de la limpieza, y ella a él, confundidos los cuerpos, confundidas las literas, que no se sabe si ésta es la de babor o la de estribor. Después, apenas el sol acabó de nacer, el hombre y la mujer fueron a pintar en la proa del barco, de un lado y de otro, en blancas letras, el nombre que todavía le faltaba a la carabela. Hacia la hora del mediodía, con la marea, La Isla Desconocida se hizo por fin a la mar, a la búsqueda de sí misma.
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Carlos Baruki, vicepresidente de ventas y marketing de Hilton Worldwide para México, América Latina y el Caribe
Hilton Worldwide ha anunciado a Carlos Baruki como su nuevo vicepresidente regional de ventas y marketing para México, América Latina y el Caribe, reportando a Rob Scypinski, vicepresidente de ventas y marketing para Las Américas y liderando la estrategia de ventas y marketing del creciente negocio de la compañía a nivel regional.
Copahue, donde las aguas sanan
En diciembre de 2007 tuvimos quince días de receso en las funciones del musical Cabaret. Necesitaba unas “vacaciones terapéuticas” y por recomendación de Raúl Lavié, elegí pasarlas en un lugar, para mí insospechado, de la Cordillera de los Andes: las termas de Copahue.
por Karina K, Neuquén
Así fue como llegué a Caviahue. La villa está sobre un valle rodeado de montañas y bosques de araucarias donde habitan varias comunidades mapuches. Tiene un lago azul en forma de herradura, infraestructura turística –en el invierno funciona un centro de sky–, una atmósfera diáfana y prolijas casitas alpinas con jardines. Vi el espléndido vuelo de unos cóndores, suspendidos sobre el cielo, justo antes de hacer el trasbordo hacia las termas.
Unos 20 kilómetros más arriba, a 2 mil metros de altura, está la villa de Copahue y el panorama cambia: ya no hay vegetación, ni un solo arbolito. Aquí el valle es desértico y rodeado de paredes rocosas. Parece la luna: hay cráteres en el suelo de piedra; fumarolas y estanques naturales. Un penetrante aroma sulfuroso invade el aire y de algunos estanques –donde el agua llega a los 90° de temperatura– se eleva un denso vapor blanco que produce una sensación de irrealidad, de efecto teatral. El paisaje es surrealista, diferente a cualquier otro conocido.
El complejo termal es enorme, alrededor de su centro de atención se extiende un pueblito sencillo que se arma y se desarma; funciona desde noviembre hasta abril, en invierno está, literalmente, tapado por la nieve. Me alojé en “La flor de Copahue”, una cabaña confortable ubicada cerca del centro, atendida por gente amable. Desde la ventana se ven senderos que se pierden en la montaña; mi primer día en Copahue fue de adaptación a la altura y dormí lo que no había dormido en años.
Tras la visita de rigor al médico, comencé los baños terapéuticos en la poco glamorosa pero fascinante “laguna del Chancho”: de la tierra surgen hilos de agua caliente y producen un lodo borboteante y espeso que hace globitos y ahí me sumergí unos cinco minutos. En la “laguna Verde” el agua tiene algas microscópicas que cubrieron mi cuerpo como un manto de seda. Luego, me hundí en unos toneles repletos de fango tibio. Al salir, me tiré en una reposera sobre un deck de madera y me convertí en un extraño personaje marrón-verdoso que el sol resquebrajaba. En una tina de madera, un persistente chorro de agua sobre la espalda me devolvió mi piel humana, más suave y luminosa que nunca.
No había tiempo, reloj ni celular. No hice las excursiones posibles y me dediqué a descansar. Caminaba; cruzaba un puente de hierro y madera sobre una laguna; hacía unas cinco cuadras por un sendero de montaña hasta el almacén por mis provisiones cotidianas. En el trayecto, algunos mapuches colocan sus tienditas y ofrecen artesanías en piedra, tejidos en lana de cabra y quesos. En una de ellas, Lágrimas del Volcán, compré una piedrita negra, preciosa; la chica que atendía me contó sus tradiciones y festejos, fue conmovedora. Siguieron otros baños y anduve de lodo en lodo, con masajes e hidromasajes, mesoterapia, nebulizaciones, cosmetología, ungüentos termales y vapores durante diez increíbles días. Regresé a Buenos Aires para retomar Cabaret, feliz y renovada.
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Destacan potencial inversionista en el Caribe
Por primera vez la Semana Caribeña incorpora un espacio dedicado a las inversiones. Estados Unidos. “El Caribe es hoy, más que nunca antes, una oportunidad única de inversión”, afirmó David Brillembourg, fundador, presidente y CEO de Brilla Group, empresa inmobiliaria de capital privado dedicada a adquirir hoteles y complejos de lujo con vista al mar en esa región, el sur de Florida y México. Brillembourg expondrá su visión en el Invest Caribbean Power Breakfast, evento que tendrá lugar el 9 de junio en el hotel Marriott Marquis de Nueva York, como parte de la Semana Caribeña.
Punta: obra del predio ferial fue adjudicada. Empresa brasileña construirá el centro de convenciones
El intendente de Maldonado, Óscar de los Santos, adjudicó la construcción del futuro centro de convenciones y predio ferial de Punta del Este a Bilkoy S.A., liderada por el empresario brasileño Rafael Damico.
Lan con vuelo directo a Ecuador
A partir de mayo, ofrece tres frecuencias diarias, lunes, jueves y sábados.
Cocina francesa: dónde degustar platos típicos a buen precio
En Capital existe una variada oferta gastronómica que ofrece menús que varían entre los $ 45 y 90 pesos por persona; lanacion.com te propone algunas opciones de platos exóticos que combinan pato, salmón y quesos
Por primera vez en 38 años un argentino será el presidente de la asociación mundial mas importante sobre viajes de incentivos
Alejandro Verzoub, Presidente de AV Business & Communication, la primer Full Service Incentive & Marketing Company de Argentina, fue designado presidente de SITE para el 2012, tras una trayectoria de más de 10 años ocupando diversos cargos directivos en la asociación.
Irak asistirá por primera vez a una feria turística de España, donde pretende captar turistas
Irak estará presente por primera vez en una feria turística en España, concretamente en Euroal 2011, que se celebra en Torremolinos (Málaga) del 2 al 4 de junio, y donde pretende "lanzar un mensaje de normalización y seguridad de sus destinos".
Tuve recientemente la oportunidad de viajar a otro país en un vuelo que hizo escala primero en una capital colombiana y luego en una de las ciudades preferidas por los colombianos que se van a vivir a Europa.
Cautivante, Zagreb espera al otro lado del Adriático
La “pequeña Viena” es un mosaico de callejuelas donde se lucen edificios modernistas y un atractivo casco medieval.
Romance y seducción a los pies del Castillo de Heidelberg
A 80 kilómetros de Frankfurt, un recorrido por su centro histórico. El puente de piedra sobre el río Neckar, el Paseo de los Filósofos y su antigua universidad.
'Se buscan experiencias que enseñen': experto en tendencias turísticas
El experto Daniel Levine visita el país para hablar este jueves sobre el turismo nacional. Daniel Levine nació en Nueva York (Estados Unidos) hace 46 años y lidera el Instituto Avant Guide, una empresa de consultoría que se dedica a asesorar a empresas y gobiernos de todo el mundo en relación con la industria turística.
Las mejores vacaciones de spa
Cuando se ha tenido un año realmente duro, sin duda que las vacaciones soñadas son aquellas capaces de ofrecer buenos paisajes, tranquilidad y descanso.
Si estás pensando en unas vacaciones relajantes, ten en cuenta los siguientes destinos:
"All Inclusve" algo más que una tendencia.
Los viajes con “todo incluido” van ganando cada vez mas adeptos, gente que los considera como una forma inmejorable de vacacionar, especialmente en determinados destinos. Se estima que cada cuatro turistas, uno opta por este sistema.
Pluna: el dirigente sindical Nicolás de los Santos dice: "no vamos a responder a amenazas"
"No es nuestra organización la que ha violado los convenios colectivos o ha incumplido con ellos. Todos los trabajadores saben que desde la firma de los mismos hemos sido celosos custodios de los compromisos asumidos en los acuerdos con la empresa y una y otra vez hemos denunciado en ámbitos bipartitos y tripartitos cuando los mismos no eran respetados".
Buenos aires: Pronóstico de nieve para La Rural, evento del 20 al 22 del actual
Llega el Salón Internacional de Turismo de Invierno, tres días con toda la oferta para la temporada que viene, pista de nieve artificial incluida. Del viernes 20 al domingo 22 del actual, el pronóstico meteorológico indica nieve para la zona de Palermo Ferial . Es que en esos días parte del predio de La Rural se transformará con una pista de nieve artificial de 675 metros cuadrados para recibir al esperado Salón Internacional de Turismo de Invierno.
Las vistas de Venecia deslumbran hasta al capitán más experimentado. .Los cruceros son golondrinas de alta mar. Por eso buscan el calor y el buen tiempo y cuando llega el otoño para los argentinos, ellos regresan a Italia para andar por el Mediterráneo o donde los lleve la primavera del hemisferio norte.
Chile recibe premio "Nuevas Fronteras" en importante feria de turismo realizada en Dubái
Un comunicado del evento señaló que el galardón fue otorgado por el destacado aporte al desarrollo de la industria, pese al terremoto del 2010.
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