El 14 de septiembre de 2015 escribimos en este portal una nota sobre un mal acuerdo celebrado entre Aerolíneas Argentinas, conducida por Mariano Recalde y Sol, una empresa de un importante grupo rosarino de turismo que estaba a punto de cerrarse para procederse a su liquidación. En un pasaje decíamos: "La sensación que se tiene es que el Estado pasará a subsidiar de modo indirecto a Sol por medio de Aerolíneas Argentinas que le garantizaría una programación mínima de “horas block” que definimos como “el tiempo transcurrido desde que en el Aeropuerto de partida le quitan las calzas a la aeronave, hasta que en el Aeropuerto de llegada se las colocan. Vulgarmente decimos que es el tiempo de vuelo “de calza a calza”.
“La decisión de Aerolíneas Argentinas de eliminar las comisiones aéreas que pagaba a las agencias ha despertado el rechazo unánime del Sector. Incluso la Federación Argentina de Asociaciones de Empresas de Viajes y Turismo (FAEVyT) ha anunciado que iniciará acciones judiciales al entender que es "una medida arbitraria que no sólo atenta contra la actividad turística nacional sino que demuestra, además, un claro desconocimiento del funcionamiento del Sector Turístico en Argentina". Nexotur.com 14/2/2017.
“…Me gusta pensar en el objetivo de la presidencia como una mutación psicológica de Argentina. Hay que curar un país que históricamente está muy acostumbrado al autoritarismo, a la corrupción, al ventajismo. Ahora estamos en una Argentina nueva. El argentino ha sido tradicionalmente una personalidad que se victimiza. Necesita e idolatra a los enemigos. Nosotros no…” Alejandro Rozitchner, El País (España), 14 de febrero de 2017.
"La democracia no ofrece la plenitud a sus ciudadanos. Tener buena seguridad social no lo hace a uno feliz. Tener una jubilación decente no hace que uno se sienta realizado. La democracia es eso: asegurar la jubilación, una buena cobertura médica, buenas condiciones de trabajo, etcétera. Pero ¿Y una vez que se obtuvo eso? Era un medio y no un objetivo en la vida” Tzvetan Todorov.
“El intelectual crítico -escribe Todorov- no se contenta con pertenecer a la sociedad, actúa sobre ella, intentando acercarla al ideal del que se vale. Actuar de esta manera es más que un derecho: es un deber que le ha sido impuesto por el mismo lugar que ocupa en el seno de la sociedad democrática. En el cumplimiento de esa misión, sin embargo, el intelectual de Todorov se coloca en un lugar incómodo porque no acepta la simple verdad por adecuación a los hechos de la ciencia ni la verdad revelada del militante político. Aspira, por el contrario, a una verdad de descubrimiento y de consenso a la que se llega por la reflexión y el diálogo.” Eduardo Fidanza, La Nación, 11 de febrero de 2017.
Desde hace mucho tiempo venimos diciendo que el mercado americano no consideraba ni tenía un automóvil de tamaño medio y cuatro plazas convertible. Pues en el 2017 esta opción llego de la mano de General Motors bajo su marca Buick, utilizando un conjunto de partes producto de la globalización, ya que el ensamble se hace en Polonia, el motor en Hungría y la transmisión en Corea.
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