El lujo de la miseria
Martes, 21 Abril 2026

El lujo de la miseria

Hay anuncios que, más que por su contenido, llaman la atención por lo que dejan en evidencia. El lanzamiento del Sistema Nacional de Turismo Social por parte del Ministerio de Turismo, encabezado por Pablo Menoni, entra exactamente en esa categoría. Porque detrás del titular —subsidios, inclusión, turismo como derecho— aparece un dato imposible de disimular: 150 beneficiarios. 50 personas de Uruguay Crece Contigo y 100 jubilados de bajos ingresos. Ese número no resiste análisis. No configura política pública. No tiene escala. No tiene impacto sectorial. Suena, simplemente, a excusa para el anuncio.

No está en discusión el valor humano del programa. Para quien nunca viajó, dos noches pueden ser significativas.

Pero eso no convierte a la iniciativa en política turística. Porque esto no es turismo. Es política social. Y como tal, debe estar donde corresponde: en el BPS o en el MIDES. No en el Ministerio de Turismo.

Aquí aparece la contradicción central

Un Ministerio que reclama —con razón— más recursos, decide utilizar los pocos que tiene en un programa que no incide en la actividad, que no altera la ecuación del sector y que no genera retorno económico alguno. No es un problema de escala. Es un problema de enfoque.

Porque si el Ministerio de Turismo tuviera el ingenio, la capacidad de creación y los recursos idóneos —capital humano y financiación— para generar una corriente significativa de turistas hacia el país, el impacto sería otro. Ahí sí estaríamos hablando de: divisas en volumen, empleo real, dinamización de la economía.

Y en ese escenario, con resultados concretos, con riqueza generada, incluso podría justificarse que desde Rentas Generales se destinaran recursos a garantizar el acceso al ocio para quienes más lo necesitan. Pero en serio. Con escala. Como política social.

El derecho al ocio puede ser considerado, en una interpretación amplia, un derecho humano.

Pero su instrumentación es social. Y eso corresponde a organismos como el BPS o el MIDES. No al Ministerio de Turismo.

El Ministerio de Turismo está para otra cosa.

Está para promover la actividad, para atraer demanda, para generar riqueza y empleo. Para mover la aguja. Todo lo demás —aunque suene bien— es, en este contexto, el lujo de la miseria.

Portal de América

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