por Ariel Badán Carreras, desde Córdoba
Flybondi atraviesa una de las etapas más delicadas desde su desembarco en el mercado aerocomercial argentino. La compañía enfrenta una creciente crisis operativa y financiera marcada por cancelaciones de vuelos, demoras reiteradas, reclamos de pasajeros y conflictos internos que generan preocupación tanto en usuarios como en el sector aeronáutico.
Durante los últimos meses, miles de pasajeros se vieron afectados por reprogramaciones de vuelos en distintos aeropuertos del país, especialmente en rutas de alta demanda. Las redes sociales y organismos de defensa del consumidor registraron un fuerte incremento de denuncias vinculadas a cambios de horarios, cancelaciones de último momento y dificultades para obtener respuestas o reintegros.
La situación también encendió alarmas en el ámbito laboral. Trabajadores y gremios aeronáuticos manifestaron preocupación por retrasos en pagos, reducción de operaciones y la incertidumbre sobre el futuro de la empresa. En paralelo, Flybondi habría avanzado en medidas de ajuste interno y reorganización operativa para intentar reducir costos y sostener la actividad.
Uno de los principales problemas señalados por especialistas del sector es la limitada disponibilidad de aeronaves. La empresa depende en gran parte de aviones alquilados bajo distintas modalidades, situación que complica la continuidad normal de los servicios cuando se presentan fallas técnicas o retrasos en mantenimiento. La escasa cantidad de aviones activos provoca un efecto dominó: cuando una aeronave queda fuera de servicio, múltiples vuelos terminan afectados.
Además de los inconvenientes operativos, la aerolínea atraviesa cuestionamientos por parte de organismos de control y autoridades aeronáuticas debido al nivel de cumplimiento de sus itinerarios. En distintos momentos se iniciaron actuaciones administrativas y pedidos de explicaciones por la cantidad de cancelaciones registradas.
A pesar del complejo escenario, es incomprensible que Flybondi continúe comercializando pasajes y manteniendo la grilla de vuelos tanto nacionales como internacionales, aunque no figure en las pantallas del aeropuerto.
La compañía sostiene que trabaja para normalizar sus servicios y garantizar la conectividad aérea a bajo costo, modelo que le permitió crecer rápidamente en Argentina desde el inicio de sus actividades.
Sin embargo, especialistas advierten que el contexto económico, el aumento de costos operativos, la presión financiera y la pérdida de confianza de parte de los pasajeros representan desafíos importantes para la continuidad y estabilidad de la empresa.
Este deterioro tiene una explicación. Hace 10 días Mauricio Sana ex CEO y vicepresidente de Flybondi, anunció su salida definitiva de la compañía y del grupo de inversión COC Global Enterprise, en medio de una fuerte reestructuración interna. Mauricio Sana había dejado la conducción ejecutiva en Febrero de 2026, cuando fue reemplazado por Paz Lovisolo en la dirección de la empresa. La salida se produce en un contexto marcado por cambios en la estructura accionaria de la compañía, y Sana manifestó que iniciaba “una nueva etapa profesional llena de desafíos y proyectos”, luego de más de siete años vinculado a Flybondi.
La versión oficial fue que Sana pasaría a dirigir OCA, la empresa logística del grupo, y ocuparía el rol de Vice Chairman en la aerolínea: un corrimiento hacia el costado que nadie interpretó como una promoción. Apenas 100 días después, también dejó OCA.
Además de Mauricio Sana, se suman las salidas de Lucía Ginzo, responsable del área de Comunicaciones, Asuntos Públicos y Sustentabilidad, y la de Federico Pastori, quien se desempeñaba como Chief Commercial Officer (CCO).
Cientos de vuelos cancelados, en especial en el mes de Enero de 2026 , alta temporada, dejando aproximadamente 25.000 pasajeros sin poder realizar su vuelo. En el mes de Abril 2026 Flybondi sólo pudo quedarse con el 10% del mercado de vuelos domésticos y para ello tuvo que arrendar aviones a Andes Líneas Aéreas, quien por supuesto le cobró el alquiler en efectivo y por adelantado.
En virtud de que la low cost sigue vendiendo pasajes a través de las redes, miles de usuarios siguen eligiendo la aerolínea por sus tarifas competitivas, aunque crece la recomendación de tomar precauciones al momento de viajar, especialmente en vuelos con conexiones ajustadas o compromisos de horario estrictos.
El futuro de Flybondi permanece bajo observación dentro de un mercado aerocomercial cada vez más competitivo y sensible a los cambios económicos del país.
El control de la compañía en estos momentos recae en COC Global Enterprise, grupo de inversión del empresario argentino Leonardo Scatturice, radicado en Estados Unidos y que en los últimos años ganó notoriedad por su relación con el poder político y empresarial en Argentina y EE.UU. con vínculos reconocidos con el asesor presidencial Santiago Caputo y contratos en el área de comunicación del gobierno nacional argentino.
Será esta una “Crónica de un final anunciado”…?
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