La decisión fue adoptada el pasado 18 de junio por los Estados Parte reunidos en la 11ª Asamblea General de la Convención, celebrada en la sede central de la UNESCO en París. Con esta incorporación —referencia 90615 en el sistema de la Convención de 2003—, la APPG pasa a integrar el grupo internacional de organizaciones que asesoran y brindan apoyo técnico a los órganos del tratado, el principal instrumento multilateral dedicado a la protección del patrimonio inmaterial de la humanidad.
El logro corona seis años de trabajo sostenido en la investigación, documentación y divulgación del patrimonio gastronómico: recetas, técnicas culinarias, productos tradicionales y sus mecanismos de transmisión intergeneracional. «Esta acreditación reconoce el trabajo de la Asociación y de las comunidades que mantienen vivo el patrimonio gastronómico», señaló Ana Belén González, vicepresidenta y directora gastronómica de la APPG. «Supone una oportunidad para seguir trabajando desde el rigor técnico y la cooperación internacional en favor de una parte esencial de nuestras culturas».
Un puente natural hacia Iberoamérica
La acreditación adquiere una dimensión especialmente significativa para el mundo iberoamericano. La gastronomía es uno de los vínculos culturales más profundos y vivos que comparten España y los países de América Latina: desde las tradiciones culinarias andinas y mesoamericanas reconocidas por la propia UNESCO —como la cocina tradicional mexicana o la dieta mediterránea extendida en su influencia al continente americano— hasta los saberes populares que, a ambos lados del Atlántico, definen identidades territoriales, cohesionan comunidades y sostienen economías locales.
La presencia de una organización consultiva especializada en el seno de la Convención de 2003 abre la posibilidad de articular proyectos conjuntos de documentación y salvaguardia entre España y los países de la región, en un momento en que varias naciones iberoamericanas impulsan candidaturas gastronómicas ante la UNESCO. La APPG podría convertirse así en un interlocutor técnico de referencia para esas iniciativas, contribuyendo a que el patrimonio culinario compartido —herencia de siglos de intercambio entre Europa, América y África— reciba la protección institucional que merece.
«Supone una oportunidad para seguir trabajando desde el rigor técnico y la cooperación internacional en favor de una parte esencial de nuestras culturas», subrayó González, en palabras que resuenan con especial fuerza para quienes, en toda Iberoamérica, ven en la mesa un espacio de memoria, identidad y encuentro.
La nueva condición consultiva permitirá a la APPG participar activamente en el intercambio de conocimientos, experiencias y buenas prácticas entre los Estados Parte, reforzando la presencia del patrimonio gastronómico en los foros internacionales donde se definen las políticas de salvaguardia cultural.
La entidad, sin ánimo de lucro, puede consultarse en www.patrimoniogastronomicoprotegido.org.
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