Y todo apunta a que la tendencia podría ser aún más negativa en la segunda mitad del año, con un deterioro en el que ya coinciden en señalar las grandes cadenas hoteleras. Entre otros, el presidente y consejero delegado de Meliá, Gabriel Escarrer, ha admitido en declaraciones a Cinco Días que en las tres últimas semanas se ha producido un descenso del ritmo de las ventas y un freno específico de la demanda procedente de Alemania, en contraste con el comportamiento favorable que mantienen otros mercados emisores.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) reflejan, en cualquier caso, una pérdida de peso progresiva del mercado germano. Con 4,5 millones de viajeros hasta mayo, Alemania se estanca, mientras que Francia ya se consolida como segundo mercado emisor para España, con 4,6 millones de turistas en el mismo periodo.
El enfriamiento de la demanda turística tiene su origen en la crisis que atraviesa la mayor economía europea. El país acusa el desgaste de su modelo industrial, golpeado por el elevado coste de la energía y la creciente competencia de China, así como por el envejecimiento demográfico.
Este declive económico ya empieza a afectar con especial intensidad a algunos de los destinos españoles más dependientes de este mercado. Es el caso de Canarias, uno de los principales receptores de turistas alemanes, que este verano sufrirá un recorte de casi 100.000 plazas aéreas desde Alemania, lo que representa un descenso de capacidad del 6,6% respecto al año anterior.
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