El PDA en Brasil, invitado por EGA. Relato de viaje III, de la playa a la infancia
Martes, 28 Mayo 2013

El PDA en Brasil, invitado por EGA. Relato de viaje III, de la playa a la infancia
Llegó nuestro penúltimo día en Camboriu y uno de los más esperados, era el en que por fin nos tocaba algo de playa. Partimos desde nuestro hotel en el centro hacia el Parque Unipraias. Ya al descender del “bondinho” quedamos deslumbrados por la vista desde la playa de toda la costa. Si bien la noche anterior habíamos dado unas vueltas por la rambla, por la mañana tenía otro color.


por Cecilia Nicora, enviada especial


Al estar identificados como participantes de la BNT, el teleférico que nos llevaría  desde la estación sur a la playa de Laranjeiras era sin costo alguno.

De lo contrario el costo es de 36RS.  Existe una parada en el medio que es la estación “Mata Atlantica”. También existe la opción de realizar el paseo en el barco pirata, pero para poder optimizar el tiempo, nos aventuramos en el cruce “aereo”.

Si bien soy fanática de las alturas, de las experiencias más cercanas a este medio de cruce era el de las arerosillas de Piriapolis – el cual fue muy poco satisfactorio para mí - para los que las conocen y no conocen el teleférico de Camboriu, les aseguro que nada tienen que ver. Esto es extremadamente seguro y todo cerrado, la única similitud es que se sube en movimiento y se desciende de la misma manera, pero en caso de tener dificultades para poder hacerlo los funcionarios muy amablemente los detienen para poder hacer uso de estos tranquilamente. En todo el recorrido se tiene una vista maravillosa de lo que es el balneario y en el momento en que se comienza a divisar Laranjeiras desde la primer parada, que es la estación Mata Atlántica, le urge a todo el mundo que sea el momento de bajar para tirarse de cabeza en esa agua.

No solo es posible realizar esta actividad sino que desde allí hay para realizar una serie de actividades comparables a ciertos deportes extremos. Por ejemplo el “Arvorismo”, es para mayores de 12 años y se puede trepar por los arboles en un sendero marcado, este además del costo del cruce en el teleférico, tiene un precio aparte de 25RS.

Otra de las actividades a realizar y otra de las formas mas rápida de llegar a Laranjeiras, es el “Zip Raider”, también se abona aparte y el costo es de 39RS por persona. Básicamente es una tirolesa que va a una gran velocidad, cruzando por entre los árboles. Si existe una actividad para realizar en esa parada y es un paseo entre la flora del lugar, difícilmente se logre ver algo de la fauna dado a la increíble cantidad de gente que visita el parque.

Llegó el momento del segundo cruce luego de divisar desde el mirador la tan deseada playa de Laranjeiras. Nos subimos al teleférico y  de un momento a otro éramos los afortunados de estar en mayo chapoteando en la playa. No todos fueron preparados pero los que fuimos con la muda de ropa pudimos disfrutar mucho.
La verdad que la temperatura dejaba poder disfrutar del agua y del sol,  para tener una referencia era igual a estar en febrero en Rocha. Nuestro momento de gloria terminó, para poder seguir con la agenda de ese día.

Nos subimos una vez más al teleférico para dirigirnos a nuestro almuerzo en el hotel “Plaza Itapema Resort & Spa”, un complejo hotelero sumamente lujoso, el cual cuenta con 129 habitaciones y 39 chalets. Tiene además una particularidad, y esta es su playa privada, la piscina exterior tiene vista a esta y además se encuentra rodeada de una hermosa vegetación. Ideal para una semana de relax, solo o acompañado. La parte de SPA y sus servicios son geniales, ofrece una serie de tratamientos y servicios increíbles. Si bien no es del tipo de hotel all inclusive, si ofrece todas las comidas y comodidades disponibles. Claramente la tarifa va acorde al tipo de servicio que ofrece, pero lo bueno es que se pueden conseguir promociones por medio de una excursión o también existen planes familiares que hacen que el costo sea menor. El servicio de almuerzo fue excelente, en un entorno de máxima tranquilidad y armonía que permitía disfrutar de cada alimento ingerido. Con mucho pesar dejamos este momento de placer y recreación, pero para seguir disfrutando.

Por la noche nos dirigiríamos al Parque de Beto Carrero para lo que sería el cierre de la BNT. Para culminar con dicho evento se realizó una fiesta en la parte del parque donde tienen lugar los espectáculos con autos, había mucha expectativa en torno a este momento. No solo por lo que veríamos sino también porque la empresa EGA que nos invitó a formar parte del FAM TOUR, recibiría también un premio por la cantidad de pasajeros que han llevado durante el año a dicho parque. Fue una ceremonia muy alegre, donde además pudimos tener una muestra del renovado espectáculo de autos, en este caso no sólo eran autos sino también motos, y camiones, haciendo maniobras a gran velocidad. Para el cierre del mismo ofrecieron comida para todo el público y bebidas. Con trofeo en mano, nos volvimos al hotel para lo que sería nuestra última noche en Camboriu.

Si bien la noche se prestaba para salir, las opciones en temporada baja eran muy limitadas además de que el horario en que se encuentran abiertos los “boliches” o bares era menor. No solo eso sino que los precios de las entradas rondaban entre 50 y 80 RS. Optamos por una caminata por la rambla y un bar con mesas de pool cercano al hotel. Si bien las ganas estaban, había mucha expectativas puestas en el ultimo dia, ya que teníamos toda la mañana y parte de la tarde para poder disfrutar de todos los juegos del parque Beto Carrero. SI!! DE TODOS!!! El ingreso a éstos también era gratuito por haber participado de la feria, de lo contrario el costo ronda los 60 o 70 RS dependiendo con la anticipación que se compre, en el lugar también se puede comprar la entrada.

Llegó el domingo y al fin podíamos subirnos a los juegos que habíamos visto en los días previos. Difícil era decidir por cual empezar, opiniones no faltaban, decisiones sí. De un momento a otro decidimos lanzarnos por los que no parecía el más extremo del Beto Carrero World. Eso era la montaña rusa llamada “Fire Whip” (algo asi como latigazo de fuego), teníamos una fila de 40 minutos por delante, cuanto más nos acercábamos mas escuchábamos los gritos y las personas colgando en el aire para esperar a descender, ya que los pies van sueltos mientras giras en este espiral que nos conduciría a 100 km/h aproximadamente. Palabras no existen para describir lo que se siente, ver o casi no ver, ni respirar de lo que es el movimiento. Cabe resaltar lo que es la seguridad y recaudos que toma el personal antes de subir a dicho juego, así como a los otros extremos que también se encuentran en el parque. Es asi que continuamos para calmar un poco la adrenalina a lo que es un simulador de vuelo, muy divertido y casi un mimo comparado con lo que habíamos experimentado hacia minutos.

Pero queríamos más, e íbamos por más. Nos dirigimos a la “Big Tower”, 100 mts de altura, y un elevador que cae a 120 km/h. Hermosísima vista de todo el alrededor, parque, playa, pero lo único que se pasa por la mente es – cuando van a soltar esta cosa para poder caer, que sea rápido – y si es rapidísimo, tan rápido que cuando te dan ganas de gritar no podes porque ya estás abajo y es ahí el momento de gritar. Sensaciones… un millón! Similar a esta atracción encontramos la caída libre, una armazón con menos altura, pero la misma adrenalina. La velocidad de ascenso es mayor, y la caída es similar a la otra, solo que se termina en una posición horizontal, en la que cuando la vuelta se terminó, solo deseas subir otra vez. Después de superados estos tres juegos, cualquiera de las otras atracciones como se diría vulgarmente es “papita pal loro”. La verdad que las expectativas fueron colmadas por los juegos y variedades que se encuentran en todo el parque, que no solo se basa en eso, sino que también hay un zoológico, diferentes áreas temáticas como una isla pirata, una ciudad que representa el lejano oeste con todos sus componentes, un museo con la historia de Beto Carrero y el parque, y una gran plaza de comidas. Allí disfrutamos de un delicioso helado y fue en ese momento en que nos dimos cuenta que éramos niños otra vez, y que bien se sintió!

Gracias a EGA por la invitación y el servicio brindado.

Portal de América

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