por Sergio Antonio Herrera, DelPDA en Twitter, de su viaje a México y EEEUU
Apenas iniciado el lunes 15 de octubre, partimos en punto en el Boeing 737/700 de Copa Airlines, para luego de siete horas llegar a Tocumen el Hub de las Américas, base de la aerolínea panameña, en el cual siempre hay eficiencia operativa, está muy aceitado el tema de las conexiones, es muy raro que haya demoras o problemas con el equipaje. El gran déficit que está teniendo esta terminal es en los gabinetes higiénicos. La higiene no es la mejor y los de damas no son suficientes, produciéndose aglomeraciones.
En menos de una hora partimos hacia Cancún en otro 737 pera esta vez, versión 800. Llegamos antes de las 11 hora local y a pesar que íbamos prvenidos y dispuestos a no caer en ninguna invitación de los insistentes promotores de los complejos de tiempo compartido, lo hicimos como principiantes. Ya al abandonar la aduana y acceder al hall de arribos, una turba de azafatas del aeropuerto, uniformadas y muy cordiales preguntan acerca de los servicios que se pueda necesitar. ïbamos a estar diez días en tierra azteca y en Montevideo, el alquiler d eun auto compacto con impuestos y seguros, no bajaba de 450 dólares en total.
"¿Necesita alojamiento señor?"
-No, lo que precisamos es alquilar un auto, dijo mi esposa.
"Vengan por aquí" y nos dirigió a un counter que tenía un cartel "Reserva de hoteles".
-Ya tenemos hotel, dijimos alquilar un auto.
"Buenos días amigos, ¿de dónde nos visitan?, aquí este otro amigo (señalando a un muchacho uniformado con el logo de National) les va a ofrecer ese servicio al mejor precio". Quizás fue lo que me despejó dudas, no era Mongo Rent a Car, era National.
- ¿Cuánto cuesta un auto compacto?
"Con todos los seguros e impuestos, 25 dólares diarios, como usted va a estar 10 días, le cuesta 250 dólares pero nosotros, del Club Vacacional El Cid, en Puerto Morelos, le regalamos dos días de alquiler, entonces le queda en solamente 200 dólares por toda su estadía. A cambio de eso, solamente le vamos a pedir 90 minutos de su tiempo para visitar el complejo, al cual lo llevamos y lo traemos y le obsequiamos con un buffet completo".
Miré a mi esposa, vi su cara de incredulidad (habíamos acordado no aceptar nada de esto) pero igualmente acepté la propuesta. Me traicionó la viveza criolla. El hábil promotor de nombre Jorge Castillo ya tenía escrito un formulario en el que figuraba mi nombre, el hotel donde nos alojábamos, su teléfono movil y una cifra en dólares: 50...
"Debe depositar 50 dólares por el compromiso, importe que le devolveremos mañana mismo en la visita al complejo".
Como hipnotizado, saqué 50 dólares y se los entregué. El funcionario de National Car Rental se encargó de nuestro equipaje y nos transportó en una Van a la oficina de la compañía, próxima a la terminal. Cuando salimos, ya prestos a subir al Chevy, una dama de nombre Santa (no, no era tan), nos preguntó si precisábamos contratar tours locales y le dijimos que no, que nos moveríamos con el auto, nos ofreció ingresos a los parques y cuando conversando, supo lo de El Cid, llamó al tal Castillo y nos comunicó: "es mi compañero de trabajo, ya arreglamos que voy yo a buscarlos al hotel mañana". Como quien no quiere la cosa y al final, casi cuando subíamos al coche, nos dijo:
"Por favor, mañana a las nueve, espérennos afuera del hotel, ocurre que los del Fiesta Americana tienen otro Club Vacacional y no nos dejan entrar...".
El primer impulso fue deshacer todo, pero hacía un calor bárbaro, teníamos el equipaje cargado en el auto y queríamos llegar al hotel. Dijimos que si y nos fuimos.
Los detalles de la estadía en este excelente hotel, ya los relatamos en Cancún es fascinante, pero si además, nos alojamos en el Fiesta Americana Condesa...(Click aquí)
Al principio pensamos salir del hotel caminando y dejar que nos transportaran ida y vuelta en la Van del complejo vacacional pero, por esas cosas que uno tiene y que pueden denominarse olfato (claro, después de haber caído como un chorlito), decidimos ir en el auto "por si las moscas".
Y las moscas aparecieron, nomás trasponer la barrera del ingreso al Fiesta Americana Condesa, apareció una Van blanca a nuestro lado y como en las películas, desde arriba de la misma vimos a Santa que nos decía "sígannos". Ahí nomás empezó el lío. El funcionario del hotel con un handy, comunicándose suponemos con el interior del establecimiento, informaba de la presencia ajena que nos abordaba y se sumó además un taxista que reclamaba que le estaban robando un viaje (supuestamente nosotros debíamos ser sus pasajeros ???). La heroína montó a la Van y volvió a decir: "sígannos" y arrancaron. Y comenzamos a seguirlos por el Boulevard Kukulkán. Pero cuando habíamos rodado apenas un par de cientos de metros otra detención, otra discusión, del taxista con Santa y al reanudar la marcha, quedamos como jamón del sandwich entre la Van de Santa y el taxista y allí, casi sin hablarlo con mi esposa, en el primer retorno viré a la izquierda y regresé al hotel. El Taxi atrás nuestro; a la Van no la vimos más.
Moraleja: más vale perder 50 dólares en efectivo y otros 50 en descuento del alquiler, que la tranquilidad en un viaje de placer y vaya uno a saber que otras cosas más.
"¿Que vamos a hacer me preguntó Yoselin?".
- Quedarnos en el molde. Perder el descuento y reclamar los 50 dólares en el aeropuerto, fue mi respuesta.
No tiene desperdicio el intento realizado en la conserjería del Fiesta Americana. Planteamos el problema vivido y enseguida apareció quien creímos en primera instancia era un ejecutivo del hotel, quien nomás de entrada nos dijo: "olvídese del problema, no solamente recuperará sus 50 dólares, le vamos a acreditar hasta 200 dólares para que usted los use en tours locales". Nuestra cara de asombro debe haber sido un poema hasta que nuestro interlocutor pronunció la frase letal "pero lo van a pasar muy bien, nuestro Club Vacacional es otra cosa, nadie los va a importunar, solamente necesitamos que nos regale un par de horas de su tiempo..."
-¡Socorrooooooo!!!! dijimos, mientras poníamos quinta a través del lobby en dirección a la playa, a guarecernos debajo de un quinchito y refrescarnos con una Margarita
Luego de una estupenda estadía en Cancún y en Playa del Carmen, de disfrutar a pleno las bondades de estos lugares maravillosos y la hospitalidad de su gente, lo cual relataremos en la próxima columna, llegó el día de la partida hacia Miami.
Dejamos el Riu Lupita a mediodía y a través de la Carretera Federal retornamos a Cancún, directamente al aeropuerto, pero antes, según lo acordado, repusimos el combustible hasta llenar el tanque con apenas 25 dólares, devolvimos el auto en National y fuimos conducidos para presentarnos en el counter de American Airlines. Le explicamos el problema de los 50 dólares a la funcionaria del check in, quien nos dijo: "para reclamar eso, deberá ir hasta la terminal 2, estamos en la 3, se toma un shuttle ida y vuelta. Desde ya le digo que va a ser muy difícil que lo dejen entrar al lugar donde dejó esa seña".
Mi esposa recordó lo que nos dijo un funcionario de Puerto Juárez cuando tomamos el Ferry hacia Isla Mujeres. "en el aeropuerto, busquen a alguien de seguridad y planteen el problema, se lo van a solucionar". Fue lo que hicimos, a la primera que vimos uniformada le preguntamos y nos mandó hacia el exterior de la terminal a un counter de su empresa. Salimos y fuimos hasta allí.
-Esteee, buenas tardes, mire, resulta que cuando llegamos fuimos a alquilar un auto y nos ofrecieron....
"¿Es por un reembolso?, espere unos minutos que llamo a mi jefe". No pasaron ni diez minutos, cuando vimos venir a un hombre canoso, de uniforme con corbata, quien nos dijo: ¿Viene por un reembolso?.
Dijimos que si, le mostranos el formulario y metiendo su mano en el bolsillo, nos dijo, "por favor, en el dorso del formulario, hágame un recibo por los 50 dólares con su firma, nombre y número de documento" y nos devolvió el dinero, mientras nos estrechaba la mano, agregando:
"En nombre de mi país, le agradezco que se haya tomado la molestia de venir a reclamar el reembolso, le solicitamos las disculpas del caso, lamentablemente debemos lidiar con estas cosas pero nuestro pueblo no es así. Esperamos tenerlo nuevamente de visita".
Dios mediante, nos van a tener de regreso lo más pronto que podamos. Cancún lo merece, México lo merece, pero ¡nada de tiempo compartido!.
Nos vemos.
Portal de América


Comentarios
tener en cuenta para la proxima!!!1
Excelente el final.