por Rocío Lafuente, desde Búzios, Brasil
DISEÑO INDEPENDIENTE (Y ASEQUIBLE)
Es sabido que en el pequeño balneario de Búzios, alguna vez una humilde aldea de pescadores, ahora es posible encontrar las mismas tiendas que están en las avenidas más importantes de Sao Paulo o Nueva York (con una ventaja: acá se puede comprar hasta las 3 de la mañana). Sin embargo, en el último tiempo, han surgido algunas tiendas y boutiques de ropa y accesorios con propuestas originales y, muy importante, precios más razonables.
Se trata en la mayoría de los casos de jóvenes diseñadores argentinos que lograron un puesto en la afamada avenida peatonal Rua das Pedras. Así, en Bazaar Fashion, la porteña Mónica Abad vende sus modelos de ropa con inspiración étnica en algodón y seda (www.buziosturismo.com/bazaarfashion). Otro buen dato es la tienda de Vanina Nemer (www.vaninanemer.com.br), que tiene una bellísima colección con motivos africanos y aplicaciones en madera artesanal.
NAVEGAR DE VERDAD
Si ya hizo el típico paseo en catamarán por las islas de la península, pruebe ahora hacerlo en una traineira, las auténticas embarcaciones de los pescadores locales. Salen todos los días desde Porto dos Pescadores, en la Praia da Armação. Aunque estos paseos no están incluidos en los folletos turísticos, basta acercarse y preguntar en Colonia dos Pescadores (Ruas das Pedras 141). El paseo se cobra por hora, pero de todas maneras sale más barato que en los catamaranes (que usualmente tienen tarifas de 25 reales por persona) y, lo mejor, puede armar su propio itinerario y tener más privacidad.
ANGOLA A LA VISTA
En el extremo oriental de la península está Ponto da Lagoinha, un amplio balcón tapizado de curiosas formaciones rocosas que tienen más de 500 millones de años, y que son testimonio de ese pasado en que América estaba unida a África. A estas enormes piedras de gran belleza y valor científico se las conoce como "los Himalayas brasileros", porque se supone que habrían formado parte de una cadena montañosa de similares características.
Es aquí, justo en este punto, donde los continentes se dividieron y el océano Atlántico se abrió paso. Por eso, si mira justo al frente, sobre el mar, estará observando a Angola.
CONQUISTE LAS DUNAS
Los buggies son la mejor forma de recorrer Buzios, pero también sirven para hacer buenos tures a las dunas, para ver impresionantes cerros de arena como en Peró, a menos de una hora del centro de Buzios y cerca de Cabo Frío. Ahí hay una playa cercada por ocho kilómetros, con enormes montes que sorprenden por su blancura. De hecho, cuando los conquistadores europeos las vieron por primera vez desde lejos, pensaron que se trataba de hielo (y por eso esta zona se llama Cabo Frío). Los 4x4 salen del centro de Buzios a las 9 de la mañana y 2 de la tarde (40 reales por persona; tres horas y media de duración).
VOLVER A LO LOCAL
En Búzios hay toda clase de restoranes, y de todo el mundo. Algunos muy populares en la temporada son el italiano Le Streghe para comer pastas y pizzas a la leña (Rua das Pedras 201), el francés Au Cheval Blanc que tiene una buena selección de vinos (Rua das Pedras 181), o el tailandés Sawasdee (Rua las Pedras 178). Si se marea con tanta opción internacional, puede aterrizar en el Chilenazo, a un costado de la plaza Santos Dumont, el único restorán de comida chilena.
Chilenazo abrió hace algunos meses y ya es conocido por sus, desde luego, empanadas de pino, cazuelas y chorrillanas. También tiene una carta de cócteles nacionales como pisco sour, vaina o piscola, y una buena adaptación local: la "pisquirosca", caipiriña preparada con pisco en lugar de cachaza. Y pasada la una de la mañana, es usual que se baile cueca.
OLVIDAR LAS POSADAS
El nuevo hotel Breezes (www.breezesbuzios.com.br) puede ser una de las opciones más sofisticadas de Buzios, y seguro es el primer resort de este destino. Es un enorme complejo con capacidad para 900 personas y sistema all inclusive, con cinco restoranes temáticos, un spa de lujo, discoteca y la que dicen es la piscina más grande de Latinoamérica. Todo eso sumado a la oferta habitual de actividades y entretención de este tipo de hoteles (incluyendo un enorme trapecio para quienes se atreven a hacer acrobacias). Como referencia, dobles desde 303 reales (unos 182 dólares).
OTRA PLAYA
Las más concurridas todos saben cuáles son, pero hay varias no tan invadidas, como Praia Azeda, que guarda colores tropicales y es ideal para escapar de los otros turistas. Se llega a ella por un corto sendero desde la Praia dos Ossos (20 minutos de caminata) o en barco. Tampoco debería saltarse la visita a Praia Brava, un amplio litoral de grandes olas donde surfean los lugareños y puede probar un pincho de frutas o uno con un plátano bañado en miel con sabor a mandarina.
fuente: diario.elmercurio.com


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