Por primera vez Argentina poseía enlaces directos con Asia, África y Oceanía, y Chile se convertía en el punto de conexión entre Sudamérica y Oceanía.
Pero con el Covid-19 y el cierre de fronteras asociado, más las cuarentenas obligatorias, los países alejados de los grandes bloques y centros de negocios, como Chile y Argentina, asistieron al proceso inverso y vieron reducidas o perdieron sus conexiones con Asia y Oceanía.
Los vuelos hacia Australia y Nueva Zelanda desde Chile ya no existen, y hay que tener en cuenta que al cierre de fronteras de Chile, se le suma el de Australia hasta el 2021. Tampoco operan los vuelos a Dubai y Tel Aviv, y ninguno de los mencionados tienen proyección de retorno inmediato. Esta pérdida de conectividad es un golpe significativo para el comercio internacional y la vida diaria, incluído el turismo, y es poco probable que hayan alternativas sustitutivas en el corto plazo.
Sin operadores internacionales, en Chile sólo queda Latam como opción para comenzar a recomponer la conectividad perdida con Asia y Oceanía. En Argentina ocurriría algo parecido con aquellas aerolíneas que se mantengan operando.
Lo cierto es que los pasajeros tendrán menos opciones directas y deberán recurrir a más conexiones.
Portal de América - Con información de aero-naves


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