por Sergio Antonio Herrera, desde Punta del Este
Siempre que estamos caminando por ese lugar, nos viene a la mente la necesidad de agradecer interna y sinceramente ese privilegio, es uno de los placeres más grandes que tenemos en nuestra vida.
Aún así, confirmando ciertamente lo que ocurre en casa cuando nos tildan muchas veces de tener pensamientos premonitorios y algo trágicos, la única preocupación que tenemos durante esas caminatas es el tránsito de la rambla.
Invariablemente en algún momento del recorrido aparece el temor de que alguno de los cientos de vehículos que pasan a escasa distancia nuestra, despisten y acaben en la vereda.
Lo que le ocurrió a este hombre de 78 años matado por este energúmeno, borracho a las 10.55, nos podría haber pasado a nosotros.
En ese tramo hay radar de control de velocidad en la parada 25 de Las Delicias y enseguida en la 28, pero hasta la 40, donde están los primeros semáforos, esa parte según lo notamos nosotros a cada rato y lo reafirman los comentarios de algunos vecinos del edifico Cruceros de las 36, se convierte en los hechos en una pista de carrera para cada vez más irresponsables como este muchacho de 22 años que borracho a esa hora, le puso fin a la vida de alguien que seguramente estaba haciendo lo mismo que hacemos nosotros, caminando por salud y disfrutando del paraíso que es este lugar.
¿De quién es la responsabilidad?
Seguramente, no hay dudas, de la autoridad departamental. Habrá que colocar otro radar, lomos de burro, lo que sea, pero también y FUNDAMENTALMENTE, en primer lugar, es responsabilidad de quienes conducimos vehículos. Los mismos son para transportarnos, no para convertirlos en armas asesinas colocando el combustible alcohol en nuestro tanque humano.
Cerramos entonces con el título de esta columna: Salir a caminar por la rambla de La Mansa ¿qué es?, ¿un ejercicio de salud y disfrute o jugar a la ruleta rusa?.


Comentarios
Perder la vida si motivo propio, solo por gente que no les importa la vida
Es un asesino