Archipiélago Turku: vida 'cool'
Martes, 13 Septiembre 2011
Este conjunto de islas que se extiende en los confines occidentales de Finlandia apura las manifestaciones con las que celebra su capitalidad Europea de la Cultura durante 2011, sin perder la remota y tranquila esencia que lo caracteriza.
por Alfredo Merino
La receta es bien sencilla: se cogen unas 18.000 islas, deshabitadas en su mayoría, una carretera que una las principales de ellas, la tierra firme se llena de bosques y el mar de salmones, se suaviza la luz solar dejándola con el inconfundible tamiz del septentrión y se administra con rigor el principal ingrediente, los hospitalarios, emprendedores y enormemente simpáticos finlandeses.
Ni tan siquiera un evento de la magnitud como la Capital Cultural Europea, que Turku comparte este año con Tallín, ha conseguido que la vida en estas islas deje de ser absolutamente cool. Y eso que a lo ancho y largo del archipiélago se celebran más de 150 eventos que acercan el arte al mundo rural, el medio ambiente y el desarrollo sostenible.
La capital, Turku, es la ciudad más antigua de Finlandia y fue capital del país hasta 1812. En sus calles, parques y jardines se esparcen algunas de las creaciones especiales de este año. Cuatro destacan entre las demás. Colocadas en lugares tan estratégicos como la orilla del Aura, junto al Museo Wäinö Aaltonen, se trata de saunas, pergeñadas para la ocasión por artistas fineses. Su rabioso diseño atrae la atención, más aún si una de ellas es un enorme cilindro de paredes transparentes, a través de las cuales los transeúntes pueden ver a quienes desnudos en su interior practican la más auténtica, saludable e irrenunciable costumbre del país nórdico.
El viaje tranquilo
Con la idea de que aquí hasta el diseño se toma una sauna, no queda otra que echarse a andar. Eso sí, practicando slow-travel, el viaje tranquilo. Uno de los ejes en que se organiza la capitalidad cultural se llama Explora el archipiélago. Reúne las iniciativas organizadas para que los visitantes conozcan el entorno natural de este mundo a caballo entre la tierra y el agua.
Lejos de concentrar manifestaciones culturales intramuros, norma en el importante evento europeo, Turku esparce sus manifestaciones fuera de la ciudad, otorgando la capitalidad a toda su insularidad. Más aún; algunas de ellas se han situado en el fondo del mar. Como la instalación que el local Armi Nurminen ha colocado bajo las aguas en una suerte de arte cooperativista entre hombre y naturaleza.
Esculturas de formas extrañas, a veces como caparazones de grandes crustáceos, a veces con la forma de seres desconocidos, se oxidan lentamente y acabarán colonizadas por las criaturas marinas. Para descubrirlas hay que bucear, por supuesto, o contentarse con verlas en fotografías.
Una carretera salpicada de 'ferries'
Para conocer el archipiélago Turku lo mejor es seguir la carretera que une las principales islas y que los locales conocen como Archipelago trail. Bueno, en realidad quien las conecta es una eficiente flotilla de ferries, a bordo de los cuales se salvan los canales y estrechos.
El viaje puede hacerse en coche, aunque lo mejor es la bicicleta, al menos en alguna de sus partes. Pueden alquilarse en cualquier localidad y regalan un pedaleo por carreteras vacías de tráfico. El secreto es simple: cuando se desembarca de un ferry, donde viajan vehículos y bicis, aquellos salen primero quedando atrás las dos ruedas.
Una vez que te pones en camino por la carretera principal, y tras atravesar la isla de Pargas, Nagu es la primera parada. El mercado de este tranquilo pueblo se monta todas las mañanas y aquí es posible abastecerse de productos frescos, en especial frutos del bosque.
Korppoo es otra de las grandes islas de Turku. En su centro se alza el Hotel Nestor, regentado por dos artistas: Pia Rousku y Frank Hellgren. Ella sostiene una lucha volcánica con el vidrio: recoge cristales de puertas y ventanas rotas y los funde para crear frágiles estructuras que parecen flores glaciales.
Finalizado el largo bucle del Archipelago trail, se regresa a tierra firme. Aunque antes de alcanzar de nuevo Turku, esperan sorpresas como el poblado artesano de Kustavin Savipaja, donde es posible ver al herrero forjar a la manera del dios Odín o adquirir una joya diseñada en exclusiva por una simpática orfebre.
Portal de América - Fuente: www.ocholeguas.com

