Como empresaria del sector vitivinícola, Mariela Zubizarreta nos revela su punto de vista para fomentar el turismo enológico en la región, y lo hace extensivo a todo el Uruguay.
Andando por Colonia del Sacramento, Carmelo o Nueva Palmira, la marca Zubizarreta se encuentra en todas partes. El establecimiento próximo a la ciudad de Carmelo, de más de 50 años de vida, tiene una fuerte presencia en el Departamento.
Lo dirigen Mariela, Mario y Pedro Zubizarreta, la tercera generación familiar. Posee 40 hectáreas de viñedos predominantemente de uvas tintas de las variedades moscatel de hamburgo, merlot, cabernet sauvignon y tannat, y apuesta a partir de 2006 con su línea de guarda en botella al marselan y el cabernet franc.
Su capacidad de producción es de 1.800.000 litros, que en un 90% es de vino de mesa, pero sigue siendo una bodega artesanal donde, a excepción del prensado y el despalillado, todos los procesos son realizados por una docena de empleados, que en promedio ya lleva 20 años trabajando con la familia.
Mariela Zubizarreta es menuda y simpática, y mientras nos muestra la bodega y la casa, va mezclando anécdotas de su infancia y lo que significaba pasar los veranos a doce kilómetros de la ciudad: "Crecimos acá, todos los febreros 'gentilmente invitados' a pasar la vendimia en tiempos donde no había ni teléfono, ni televisor... vivíamos mirando a ver si venía alguien por el camino... así aprendimos todo el proceso y no por casualidad terminamos los tres en esto."
Pero además de esta vocación, ella es ahora Directora de Turismo del Departamento de Colonia, a lo que dedica muchas horas de su tiempo.
Con un cabal conocimiento del desafío que implica combinar ambas funciones, desarrolla una intensa actividad.
Por ello, y debido al interés que suscita el enoturismo en el país, Bodegas del Uruguay le consultó acerca del crecimiento del turismo enológico y su inserción en el marco general del turismo del Uruguay.
¿Bodega Zubizarreta es una bodega turística?
Sí, yo me encargaba de esa tarea pero a partir de las funciones públicas que he asumido en la Intendencia ya no me queda tiempo para ello.
Estamos en una etapa de "impasse", tengo que seleccionar a una persona y formarla para que pueda darle continuidad, porque no he podido desarrollarla desde agosto del año pasado, a pesar de que es una actividad que me interesa y además me gusta muchísimo.
¿Es decir que estás en el medio entre la tradición y el despegue profesional, o el despegue político?
(Se ríe) Son desafíos que se van renovando... a mí el turismo me interesa desde largo tiempo atrás, me parece un desafío fascinante. La vinculación con la Intendencia vino a través del cluster, del conglomerado que comenzó a funcionar en Colonia en 2006, y que integramos a través del grupo de Turismo Rural y Bodegas junto a Roberto Bernardi de Bodega Bernardi.
En 2007 fuimos al Primer Congreso Internacional de Turismo Enológico en Jerez (España) que fue bárbaro en cuanto a la perspectiva que abordó. Es decir, el tema del turismo siempre estuvo presente, es una materia que te atrapa, es apasionante.
El enoturismo en Uruguay seguirá creciendo?
Estoy convencida de que las bodegas uruguayas, por lo menos en su inmensa mayoría, tienen que seguir esa tendencia que vimos en España de abrir sus puertas, y que la venta directa se va a transformar en algún momento en un canal interesante de comunicación.
Las etiquetas se multiplican, cada vez hay más oferta, diferenciarse cuesta y Uruguay está inmerso en un proceso de apertura donde seguramente van a seguir llegando vinos de todo el mundo.
Creo que nosotros (los pequeños, por lo menos) tenemos que apostar a un canal de proximidad con el consumidor, de venta directa, ya que ello constituye una tendencia mundial.
¿El potencial de enoturismo en Uruguay está inclinado hacia el público interno, o hacia el público del exterior?
Si voy a hablar por la experiencia de Zubizarreta no es tan claro, aquí recibimos mucho público del exterior. Me he sorprendido por recibir en los últimos dos años un gran número de norteamericanos interesados en lo que tal vez para nosotros es lo más común.
Vienen a ver lo distinto, y valoran lo que no se resuelve con tecnología de última generación: cómo se hacían las cosas hace cincuenta años o más. Ese es el perfil del público que ha visitado Zubizarreta.
El público interno es diferente, se acercan ya más con el fin de compra, las visitas que recibimos de turistas uruguayos y eventualmente de la región están en busca de la compra directa, suponen que van a conseguir mejor precio.
¿Y no es así?
En realidad no, pero se llevan el valor agregado de que alguno de mis hermanos o yo les dediquemos más de una hora, probemos los vinos con ellos, les contemos cómo jugábamos acá cuando éramos chicos... todo muy cierto.
Ellos siempre cuentan que cuando querían algún peso para los carnavales, los ponían a llenar damajuanas, esa ha sido nuestra historia.
El "retiro espiritual" terminaba el viernes cuando nos llevaban a Carmelo para el fin de semana, y el domingo volvíamos. Era fácil: si querías plata para el carnaval tenías que hacer algo, y los candidatos para llenar las damajuanas eran ellos dos.
A mí me tocaba hacer los mandados: iba a la granja vecina a buscar los huevos y la leche. Son historias intransferibles, ése es el valor que obtienen los visitantes: el rato de charla y probar algún vino, y el asesoramiento que uno les puede dar. Creo que es allí adonde tenemos que apuntar para diferenciarnos.
Por más que Uruguay es un país muy pequeño y Montevideo es un pañuelo, una campaña publicitaria es muy costosa para nosotros.
Lo mejor es apostar a esto, a la venta directa. Además yo creo que hay un público al que le gusta tomarse ese tiempo, y que no le da lo mismo sacar el vino de una góndola que darse una vuelta por acá.
¿Cómo ves que está insertado Colonia en lo que es el Plan de Turismo a nivel nacional?
En pocos años Colonia se destacó.
A partir del funcionamiento del cluster es el primer conglomerado que cumplió su ciclo y que dio nacimiento a la Asociación Turística del Departamento, un ente público-privado absolutamente novedoso donde las políticas departamentales se delinean en conjunto, incluso los planes de promoción y la presencia en medios es una acción coordinada.
La Intendencia forma parte de esa Asociación a través de la Dirección de Turismo, y el Ministerio de Turismo también.
Es muy novedoso que cada quince días nos juntemos en una misma mesa los operadores privados, el Ministerio y la Intendencia a implementar las políticas departamentales. Yo creo que Colonia en eso ha cumplido, y lo percibo en las reuniones que tenemos.
Ustedes lo pueden ver también cada vez que se nombra al Uruguay desde el punto de vista turístico: Colonia aparece como una opción cada vez más permanente.
Yo creo que tiene que ver con eso, con ese proceso que se logró completar y con esa modalidad de trabajo en conjunción de los poderes públicos y privados que es lo que lo hace exitoso.
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