El costado gris
Domingo, 24 Julio 2011

El costado gris

El desarrollo de la Copa América puso en evidencia algunos desajustes en la organización, sufridos por el público, los seleccionados participantes y la prensa. El balance, también, aportó un punto positivo: la masiva afluencia turística, de la que se beneficiaron todas las subsedes del certamen.


por Pablo Lisotto, Christian Leblebidjian, Alberto Cantore y Sebastián Rodeiro

Las entradas, un dolor de cabeza

La venta de boletos fue un problema desde el comienzo del expendio. Las quejas por la escasez o por el rápido mensaje de localidades agotadas provocaron malhumor entre hinchas de todos los orígenes, que le apuntaron sus reclamos al negocio de la reventa. Como ya se publicó en anteriores ocasiones, uno de los motivos fue que, en promedio, el 40 por ciento de las entradas fue destinado de antemano a agencias de turismo, sponsors, federaciones de cada país y las denominadas de protocolo . Por ejemplo, para la final de hoy, de las 53.605 ubicaciones disponibles en River sólo se pusieron a la venta 26.249, es decir, menos de la mitad.

Así fue que en Córdoba, antes del choque entre la Argentina y Colombia, hubo disturbios y anteayer, hinchas uruguayos y paraguayos unieron fuerzas y cortaron la avenida Figueroa Alcorta exigiendo que aparezcan más tickets. Un punto turbio.

La seguridad

La sede de Santa Fe fue la más cuestionada en materia de seguridad. Allí, un enviado periodístico fue víctima de la desidia que se hizo costumbre durante el desarrollo del certamen: tras el partido entre la Argentina y Uruguay, al fotógrafo Sebastián Rodeiro, de canchallena.com, le robaron, en la zona mixta, un bolso que contenía lentes, una notebook, una cámara y el material con el trabajo de los últimos días. Varios periodistas extranjeros también se quejaron por los mismos inconvenientes en el mismo lugar, como un grupo de bolivianos y el italiano Emiliano Guanella, de Sky TV, al que también le sustrajeron los equipos electrónicos durante el partido entre Colombia y Bolivia.

En las afueras de ese estadio, a un grupo de brasileños les robaron gasoil de sus camionetas durante el partido entre Colombia y la Argentina. Además, en el hotel Diplomatic, de Mendoza, a los jugadores peruanos les robaron parte de sus pertenencias mientras se entrenaban.

En Córdoba, durante el partido entre Brasil y Paraguay, al periodista chileno Juan Ramón Cid, de Biobio, la red de prensa más importante de su país, le robaron todos los equipos, valuados en 8000 dólares.

Un campo muy cuestionado

El estadio Ciudad de La Plata era la gran vedette de esta Copa América. Pero en un aspecto no estuvo a la altura: sólo en abril pasado pareció tomarse conciencia de que el césped no recibía el sol necesario. ¿La solución? Kilos y kilos de arena, para disimular los pozos y los espacios sin verde. ¿El colmo? Los penales de Brasil contra Paraguay. Cuando pateaban, los panes de pasto parecían un sube y baja, y generaban que la pelota, ante la pisada cercana del ejecutante, se moviera antes del remate.

Según todas las referencias de especialistas, para que un campo de juego esté en condiciones, el césped debe tener no menos de seis meses de cuidado intensivo. El de La Plata tuvo 40 días.

Detalles y desprolijidades

Más pequeñas o más importantes, durante el torneo hubo desprolijidades y descuidos de otro tipo. Por ejemplo, acceder con auto a los estadios fue toda una proeza. En La Plata y en Santa Fe, en todos los partidos variaron las indicaciones y los vallados, de acuerdo con modificaciones que no fueron explicadas.

Hubo quienes debieron soportar otros inconvenientes, como una nena de 8 años que estaba en silla de ruedas a quien, antes del partido inaugural, en La Plata, le impidieron el acceso al palco donde tenía su asiento porque, según le dijeron, no hay rampas para llegar a ese sector.

Muchos trabajos se hicieron a contrarreloj; también sorprendió la demora en iniciar las tareas de remodelación del estadio Mario Alberto Kempes, en Córdoba. Allí, los bancos de suplentes se colocaron sólo cuatro horas antes del comienzo del partido entre Brasil y Paraguay, por la etapa de grupos.

En el partido inaugural, la caída de una fase eléctrica dejó a oscuras las afueras del estadio de La Plata y a media luz el mismísimo estadio durante la ceremonia de apertura. Y en San Juan, durante Venezuela-Chile, hubo un apagón a los 40 minutos del segundo tiempo. Se siguió jugando a media luz, aunque la mayor intensidad volvió enseguida.

La prensa, con trabas

El trabajo de la prensa local y extranjera tropezó con diversos inconvenientes Las principales quejas estuvieron enfocadas en los problemas con la conexión de Internet y la falta de control en los accesos a las zonas mixtas, donde hubo un verdadero desfile de intrusos.

El turismo, un éxito

El torneo tuvo un balance muy positivo en lo que a visitantes extranjeros se refiere, algo que trascendió la suerte de los seleccionados participantes. Según la Agencia Córdoba Turismo, esa provincia fue visitada por unas 60 mil personas durante el torneo.

Mendoza explotó de turistas. Según datos proporcionados por la Secretaría del área de esa provincia, los partidos de la Copa América que se disputaron en el Malvinas Argentinas hicieron desbordar todos los alojamientos. La provincia cuyana batió un nuevo récord: recibió más de 45.000 visitantes, en su mayoría, chilenos.

Así y todo, paradójicamente, el choque entre las previsiones y la realidad de los inesperados resultados provocó que se batiera el récord de una semifinal con menos público. Todos esperaban en Mendoza un Chile-Brasil a cancha llena, pero ese supuesto duelo fue desplazado por Paraguay-Venezuela, que fue visto por unas 6000 personas, la peor cifra de la historia para una instancia así en el torneo (en 2004 se registraron 9800 espectadores para el clásico Brasil vs. Uruguay, en Lima).

En Salta, el movimiento turístico generado por la Copa América deparó el ingreso de más de dos millones de dólares, según anticipó el ministro de Turismo y Cultura local, Federico Posadas. Y en Santa Fe, la Copa América aportó a la gastronomía, hotelería y comercios unos 30 millones de pesos. Más de 85 mil personas visitaron la ciudad durante las cuatro jornadas que se desarrollaron en el estadio de Colón.

Portal de América - Fuente: www.lanacion.com.ar

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