por Christian Oliver/ Financial Times
Esas tácticas de mano dura en Shinhan, el banco más grande del país en términos de valor, se convirtieron en el faro de una campaña respaldada por el gobierno, para convertir el descanso de quince días en un estándar nacional.
Casi no existe tomarse dos semanas en esta agotadora cultura del trabajo en Corea del Sur, hogar de las jornadas laborales más largas y de la mayor tasa de suicidio en el mundo desarrollado. En vez de recargar sus baterías con un receso, los empleados coreanos a menudo prefieren seguir trabajando a cambio de un bonus y prestigio.
Los surcoreanos están orgullosos de esta cultura de trabajo duro, pero eso no se traduce en mayor eficiencia, y muchos empleados admiten que simplemente se sientan sin hacer nada en sus escritorios a la espera de se vaya su jefe.
Lee Charm, presidente de la Organización de Turismo de Corea, un ente estatal que encabeza la campaña “vacaciones refrescantes” comentó que las compañías deben revertir esta filosofía forjada durante la rápida industrialización de los sesenta y setenta.
La mentalidad de la gente mayormente se quedó estancada en la era industrial; calculan la productividad en base a las horas laborales. Pero los tiempos han cambiado, y ahora los factores decisivos son la creatividad, la innovación y las nuevas tecnologías,” agregó.
Lee señaló que Corea necesita crear una cultura de vacaciones prolongadas para impulsar el turismo, especialmente infraestructura que falta desarrollarse. En promedio, los coreanos dedican sólo cuatro días al año a viajar y su país tiene únicamente el 7% de las habitaciones de hotel que hay en Japón.
El surcoreano promedio trabaja 2.256 horas por año, mucho más que cualquier otra nación, comparado con las 1.389 en Holanda y 1.430 en Alemania, según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico. Pero la producción nominal per capita en Corea del Sur es el 50% inferior a la alemana, y muy por debajo de la holandesa.
Portal de América - Fuente: www.cronista.com

