Siete puertos para vivir el Mediterráneo
Martes, 15 Marzo 2011

Siete puertos para vivir el Mediterráneo

Nápoles, Barcelona, Marsella... Una ciudad magnífica cada mañana, en el crucero MSC Fantasia.

 

 

por Martín Wain

Llueve en Génova. Unos diez jóvenes marroquíes venden paraguas a la salida de la terminal. Habib se hace el día con nosotros. A 3 euros cada uno, nos vende cinco y se aleja saltando charcos en dirección al centro.

Felices y a los saltos vamos también nosotros por el Mediterráneo. Brilla el sol en Palermo, mientras probamos aceitunas en el mercado de Capo. Una pandilla se nos cruza en Napolés, después de una vera pizza con mozzarella de búfala y un café junto a un santuario de Maradona. Puertas azules se abren en Sidi Bou Said, muy cerca de la capital de Túnez. Pescadores de pantalones flúo se enojan con nosotros, en Marsella, porque los filmamos cantando. Las tapas del Barrio Gótico seducen multitudes, aunque no tanto como el topless en la gran cava de Palmas de Mallorca.

Caminar por una ciudad diferente cada día es un sueño que puede cumplirse en crucero, especialmente por el Mediterráneo. Puertos magníficos a pocas horas de distancia invitan a desembarcar temprano y desgastar las zapatillas hasta el último minuto antes de volver, para luego sí relajarse dentro de la nave, sin tener que pensar demasiado.

Mercados, callejuelas, cascos antiguos, museos, playas y bares de pueblo son sólo algunos de los sitios que se pueden conocer en un recorrido de una semana, para impregnarse de aromas y sonidos de cada puerto y, sobre todo, de sus imágenes y sabores.

BARCELONA PUNTO DE PARTIDA

Día 1.

El hotel que ofrece MSC en Barcelona -para que sus pasajeros pasen la noche antes de abordar-, es un 4 estrellas bien ubicado. Una breve caminata desde allí nos introduce en la Rambla, famosa vía peatonal que, en tiempos de crisis, tiene sus estatuas vivientes en pie de guerra: distinguidas por su creatividad -el Guardián de los cielos es digno de ovaciones-, ahora deberán competir entre sí para mantenerse en la zona. El alto nivel de desempleo multiplicó las estatuas, por eso el Ayuntamiento decidió limitar a 30 la cantidad (hay más de 80), que ahora deben demostrar sus dotes dramáticas para conseguir el espacio.

El Mercado de la Boquería, junto a la Rambla, propone empezar a sumergirse en la verdadera gastronomía del Mediterráneo; un viaje como éste es una oportunidad única para los que aman comer. Hay más de 300 puestos y todo es tan fresco que hasta los crustáceos caminan por los mostradores. Si uno busca jamón, una recomendación es Aroma Ibèric (puesto 183), y para comida hecha, Symposion (923), con especialidades griegas.

Nuestra caminata sigue por el Raval, barrio conocido como Little Islamabad por la cantidad de inmigrantes árabes, para llegar hasta el Barrio Gótico, símbolo de la gran urbe catalana. Después de unas tapas tardías en El Xampanyet -fundado en 1929 y especializado en anchoas-, el laberinto de callejones desemboca en el Mariatchi, pequeña cervecería donde suele tocar Manu Chao, casi oculta en la calle Codols. El lugar cierra muy tarde, por eso encontrar el hotel a la vuelta será un poco más arduo que a la ida.

Al día siguiente queda tiempo para caminar entre edificios de Gaudí, enfrentarnos con pinturas de Picasso y volver a Gaudí con La Sagrada Familia, para verla desde afuera (la fila para entrar es de dos horas). Luego sí, al puerto, para comenzar el viaje en el increíble hotel flotante de 18 puentes y más de 300 metros de eslora.
Partida: 17. Todos a bordo: 16.30.

CONTACTO CON MARSELLA

Día 2. Arribo: 7:30

Las ciudades del itinerario se modifican en forma constante por el movimiento de la inmigración -el Mediterráneo une o divide continentes, según el punto de vista-, pero es Marsella la que sobresale por su vida cosmopolita, con una mezcla cultural moldeada durante siglos y una influencia creciente de las colonias francesas en Africa.

La primera escala es esta enorme ciudad -la segunda en población de Francia- levantada sobre colinas. Muchas de sus calles tienen escaleras que muestran de repente panoramas abiertos que incluyen el mar.

Comenzamos el recorrido en el Puerto Viejo, donde puestos de pescadores relucen bajo el sol de la mañana, al igual que las florerías. Junto a ellas, calles angostas nos introducen en el casco antiguo, donde coloridas tiendas -las chocolaterías nos llevan de las narices- se alternan con grandes edificios históricos, como el curioso Hospital de la Caridad, la elegante Plaza de los Molinos y, hacia la costa, la catedral de bandas acebradas.

Un circuito más bohemio es el de Cours Julien, barrio de gran movida nocturna, aunque también con bares y restaurantes para gozar del sol, especialmente en las terrazas de la rue que le da nombre a la zona. Llegamos hasta ahí caminando desde el casco antiguo (20 minutos), pero se puede ir en subterráneo, hasta la estación Notre Dame du Mont.

El lugar elegido para almorzar es Le Jardin d´à Côté, sólo porque un hombre muy simpático pasa música reggae en la puerta, desde su MP3. Octogenario, es el cliente preferido de la dueña, por eso lo dejan poner los parlantes sobre la mesa y fumar sus Gauloises.

De ahí hasta las alturas de la basílica de Notre Dame de la Garde hay unos 30 minutos en ómnibus. Decidimos volver luego al Puerto Viejo, donde un taxi hasta la terminal de cruceros nos cuesta 17 euros.

Todos a bordo: 18.30. Partida: 19.

GENOVA, LLUVIA Y PASTO

Día 3. Arribo: 8:30

Es una de las ciudades más simples para conocer de a pie. En el norte de Italia, su barrio histórico se encuentra a diez minutos del puerto, hacia la derecha, por la costanera.

Con sus corbatas sueltas y trajes a medida (todos parecen vestidos por Armani), amigos de una novia lindísima cantan sobre la Vía Garibaldi, en la puerta del Registro Civil. En la misma calle está el Palacio Lomellino, con muestras de arte clásico, y más allá, la plaza De Ferrari y la catedral, con frescos de gran tamaño y una bomba lanzada por los ingleses, en la Segunda Guerra Mundial, que por supuesto no explotó. Muy cerca está la casa donde, según se cree, nació Cristóbal Colón. Es un pequeño museo con unos pocos muebles y algo de ropa.

La 20 de Septiembre es la avenida principal. Por allí vamos junto con Eduardo, un peruano con cinco años en la ciudad, que está feliz porque al fin pudo resolver el tema de los papeles. Le preguntamos cómo llegar a la estación de trenes y, en vez de orientarnos, se ofrece a acompañarnos.

El hombre recomienda usar el sistema de transporte local. Por 1,20 euros se pueden combinar autobuses y trenes durante 90 minutos. También aconseja no colarnos: la multa es de 40 euros y los controles son tan sorpresivos como eficientes.

Eduardo se despide en la estación, donde parten los trenes hacia Portofino, entre otros lugares famosos que se pueden visitar; hay tiempo de sobra para ir y volver. Pueden guardarse las maletas a 4 euros por 5 horas, pero no nos hace falta: una de las ventajas de llegar en crucero es poder dejar todo el equipaje dentro del camarote.

El clima mejora por momentos, pero la lluvia nos impulsa hacia un túnel junto a la estación -los paraguas de 3 euros ya están rotos-, con paredes repletas de grafitis. El recorrido no es azaroso; nos recomendaron ir en esta dirección para probar lo mejor de la comida local, en un ambiente familiar. Manteles de papel, mucha simpatía y la salsa buscada: el pesto. En ningún otro lugar del mundo se prepara uno tan rico como en la Antica Osteria di Cicci. Con vino de la casa y postre, el menú cuesta 20 euros.

Todos a bordo: 16.30.Partida: 17.

EXPERIENCIA NAPOLITANA

Día 4. Arribo: 11:30

Sólo un par de calles de Napolés son turísticas de verdad, el resto es lo que uno vio mil veces en fotos, con ropa tendida en edificios grises, que se puede fotografiar siempre que una moto no te pase por encima. Incluso en peatonales, el tránsito trastorna. Como en la Vía Nilo, donde se mueven visitantes entre santerías y tiendas de suvenires.

En una de sus esquinas está el bar Nilo, icono de la cultura maradoniana. Hay un altar en la puerta y es el epicentro de cada festejo vinculado con San Diego Armando. A un par de cuadras, en Vía dei Tribunali hay pizzerías clásicas con mostradores a la calle. Una es Di Matteo, local sencillo que se jacta, con fotos, de haber tenido como clientes a Marcello Mastroianni, Jack Lemmon y Bill Clinton. Por esta calle llegamos a la Nápoles subterránea: un museo in situ con catacumbas invita a conocer cómo eran las galerías bajo tierra en tiempos del Imperio Romano.

El clima se vuelve espeso en el barrio Sanità. Nos cruzamos con dos grupos de jóvenes tomándose a las piñas. Parecen hinchas de fútbol, pero preferimos no preguntar. Un par de señoras nos sugiere guardar las cámaras, que salieron a la luz ante algunas pintadas de Maradona que permanecen indelebles en la zona.

Antes de volver al puerto descubrimos la plaza Dante, el Duomo, la imponente galería Umberto I -de clásico estilo barroco napolitano- y el Castillo Nuevo, ya iluminado sobre el mar.

Todos a bordo: 18.30. Partida: 19.

PALERMO, LA SORPRESA

Día 5. Arribo: 8:30.

Pocas urbes muestran en sus calles la riqueza de Palermo, con monumentos en envidiable estado de conservación. Capital de la isla de Sicilia, también invita a recorrerla a pie, en calma, desde el puerto de cruceros.

Hay indicios de otros pueblos que pasaron por aquí, como los fenicios, romanos, bizantinos y normandos. Ellos aparecen junto a las avenidas con grandes marcas de ropa.

Las Catacumbas de los Capuchinos, con unas 8000 momias embalsamadas, son el atractivo más buscado. También la catedral, con las estatuas perfectas que la rodean, junto a carruajes que esperan la salida de turistas para llevarlos a pasear.

Es famosa también la Playa de Mondello, pero no alcanza el tiempo para visitarla. Sí, en cambio, ingresamos en el Museo de las Marionetas. Fundado en 1975, con el fin de preservar tradiciones populares de la región, cuenta con más de 3000 piezas. La mayor parte evoca a la Sicilia normanda, con material increíble del teatro de Gaspare Canino, pero la colección incluye marionetas orientales y de legendarias compañías europeas.

También son un espectáculo los mercados callejeros. Los vendedores ofrecen sus productos con cantos improvisados: algunos pescadores gritan mientras los verduleros parecen responderles de lejos y los carniceros esperan su turno. Los palermitanos -los verdaderos- compran aquí desde peperoncinos picantes a 50 centavos la bolsa hasta huevos de atún de Botarga por 60 euros el kilo.

Hay salmonetes, emperadores gigantes y caracoles, que se sirven dentro de conos en restaurantes como Salto o La Scala. Para probar el pan focaccia y otras especialidades callejeras de la región, vale la pena ir hasta el barrio Kalsa, uno de los más antiguos, para conocer la Antica Focacceria San Francesco, creada en 1834.

Todos a bordo: 16.30. Partida: 17.

CON GUÍA POR TÚNEZ

Día 6. Arribo: 8:30.

Contratamos un tour privado, porque es la escala más breve y nadie quiere perderse en la ciudad de Túnez. Pero todos los pasajeros hacen el mismo recorrido, dentro del mercado Medina, donde un supuesto primo del guía tiene una perfumería y su querido sobrino vende alfombras muy baratas. Las calles elegidas parecen una puesta en escena para viajeros con ganas de comprar chucherías, así que decidimos abrirnos, sólo un rato, para conocer sus pasillos y mezclarnos con fumadores en narguile, jugadores de dominó y vendedores de todo tipo.

Allí tomamos un taxi hasta el hermoso pueblo Sidi Bou Said. Sus paredes blancas y puertas azules, la vista al mar desde la altura y los simpáticos cafés con banderines de colores lo convierten en un lugar especial. Un par de horas en sus calles peatonales alcanzan para impregnarse de aires mediterráneos muy diferentes de los otros puertos, todos europeos.

Todos a bordo: 13. Partida: 13.30.

PALMA DE MALLORCA

Después de tantos días de ver el mar llegó la hora de sentirlo. Tirarse en alguna de las playas de Palma de Mallorca es el final perfecto del recorrido. Por eso vinimos directo hasta la Cava Mayor, una de las más cercanas al puerto, para zambullirnos en las aguas cálidas del Mediterráneo y después pensar hacia adónde seguir.

Tenemos la tarde libre para conocer Palma, la capital de la isla. Junto al puerto alquilan bicicletas (desde 5 euros por hora) y la ciudad, sabemos, es ideal para recorrerla en dos ruedas: tiene 40 km de bicisendas.

La Ciutat, como la llaman los mallorquines, posee el sello del arquitecto catalán Lluís Domènech i Montaner, amigo y seguidor de Antoni Gaudí, que introdujo el estilo modernista en Palma. El Gran Hotel en la Plaza Weyler y otros edificios de principios del siglo XX tienen su estilo, como la pastelería Forn del Teatre y varios frentes de la Plaça del Mercat.

El casco histórico, de calles anchas y vidrieras con grandes marcas, tiene como centro la Plaza Mayor. También la catedral es un punto emblemático. Ubicada frente al mar, muestra su mejor cara justo al atadecer.

En los alrededores del Museo de La Lonja está la principal movida nocturna, con bares y restaurantes distribuidos en calles como Sagrera y Batería. Se ubica de camino al puerto. Desde allí, lo ideal es tomarse una hora para llegar a pie hasta el barco, por la costanera. El paseo se realiza junto a yates inmensos y la ciudad iluminada. Es la última imagen antes de emprender la vuelta a Barcelona.

Todos a bordo: 0.30. Partida: 1.


Enviado especial
La vida a bordo, entre espacios comunes y sectores exclusivos

EL BARCO. Con capacidad para 3274 pasajeros tiene cinco restaurantes, cuatro piscinas, doce piletas con hidromasaje, cafeterías, spa, zona infantil, salones de yoga y de naipes, casino, un simulador de Fórmula 1, un cine 4-D y un teatro con 1600 butacas.

PROPUESTA DE LUJO. El Fantasía cuenta con un servicio llamado Yacht Club, que propone un viaje de lujo dentro del mismo barco. Es una zona con 99 suites y espacios exclusivos: un solárium, una piscina al exterior, dos piletas con hidromasaje, conserjería privada y un gran bar con comida de alta gama. También, servicio de mayordomo.

TUNEZ. Ante los conflictos políticos en el norte de Africa, la compañía informó que sigue de cerca la situación en Túnez, uno de los puertos previstos. "Está mejorando gradualmente, de manera que se mantiene el itinerario completo, con escala en La Goleta. En el caso que empeore, o que esté involucrada la seguridad de los huéspedes, es posible que esa escala sea reemplazada por un día en navegación", informaron.

DATOS ÚTILES

CÓMO LLEGAR

La companía MSC ( www.msccruceros.com.ar ) hará entre abril y julio este mismo recorrido de siete noches (por Barcelona, Marsella, Génova, Nápoles, Palermo, La Goleta, Palma, Barcelona) en su barco Splendida, con tarifas desde US$ 1370 por persona (base doble) en camarote con vista al mar y balcón. Para la categoría de lujo (en su Yacht Club), cuesta desde US$ 2938, por compra anticipada.

Su barco Fantasia tendrá un recorrido de siete noches por Barcelona, La Goleta, La Valeta (Malta), Messina, Civitavecchia (cerca de Roma), Génova, Marsella y Barcelona. Desde US$ 1307. En categoría de lujo, con venta anticipada, desde US$ 2938.

DONDE COMER

Barcelona: El Xampanyet, Carrer de Montcada 22.
Marsella: Le Jardin d´à Côté, 65, Cours Julien.
Génova: Antica Osteria si Cicci, Vía Carrozzino 10, Borgo Incrociati.
Nápoles: León D´Oro, en la plaza Dante.
Palermo: Antica Focacceria San Francesco, Via Paternostro 58, Kalsa.

fuente: lanacion.com.ar


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