por Dario Palavecino
Los tres chicos, más próximos a la adolescencia que a la niñez, practican sobre la arena. Carrera, salto sobre una piedra, giro en el aire y caída firme sobre la arena. Es hora de trasladar el movimiento al agua, ya con la tabla de surf, pero es casi imposible.
Las olas escasean y la superficie del mar en las playas de la zona norte, contenidas por sus espigones de piedra, es pura calma. Y la disfrutan los turistas, fieles a este destino que vuelve a tener una buena temporada, para muchos mejor que la anterior, que de por sí había dejado satisfechos a todos.
Las cifras oficiales hablan del 10% más de visitantes que el año pasado, casi a tono con las opiniones de prestadores de servicios que hablan de conformidad.
"No es de aquellas temporadas como las de hace cinco o seis años, que fueron excelentes, pero podemos decir que ésta fue buena", cuenta a La Nacion María del Carmen, una de las responsables del Hotel Santa Eulalia 1, uno de los más tradicionales de la ciudad.
Las cifras conforman más por cantidad que por calidad. Ocurre que los arribos crecieron, pero cayó el consumo. Los comerciantes consultados hablan de hasta el 20%. En especial, en gastronomía. "Miran más la carta y comparten platos", coincidieron.
Pero la apuesta al turismo se refuerza. Hoy se inaugura la nueva terminal de ómnibus: una estación más moderna y con mayores comodidades. Para el corte de cintas se anuncia a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
El debut para las flamantes instalaciones será con más partidas que arribos. Enero tuvo buen movimiento y, durante las últimas tres semanas, la demanda fue con una merma lógica, dada la proximidad del inicio del ciclo lectivo. Aun así se mantienen porcentajes interesantes de ocupación, en especial durante los fines de semana.
Estadas más cortas
"Viene bastante gente y no es para quejarse, pero son vacaciones diferentes a las de otros tiempos", explica la propietaria del Santa Eulalia I y destaca un nuevo perfil de turista que, como ocurrió también en otros destinos de la costa atlántica, prefiere estadas más cortas. "Ahora son cinco a siete días cuando antes la mayoría reservaba quincenas", asegura.
El fenómeno se percibió también en el alquiler de sombra en playas. Los fines de semana, en especial los últimos de enero, marcaron picos con ocupación casi plena. Entresemana, caía al 70 por ciento. Febrero está tranquilo, pero a orillas del mar aún se ve buena cantidad de familias.
La presencia de niños y adolescentes en las calles es marca registrada de esta ciudad. El municipio estrenó con éxito un corredor seguro para el horario nocturno y en inmediaciones de bares y locales bailables. Así se buscó reducir el riesgo de problemas durante las madrugadas y mayor control del delito.
La temporada ya tenía su cuota de tragedia desde el 31 de diciembre, cuando un joven turista de La Plata fue asesinado a mansalva por delincuentes mientras lo asaltaban a él y varios amigos en la casa que habían alquilado en el barrio Copacabana.
fuente: lanacion.com.ar
imagen: personascomunes.blogspot.com

