- Pregunta un ignorante en la materia, ¿en qué consiste su trabajo como crítico hotelero? ¿Pernoctar y valorar?
- Básicamente. Aparecer en un hotel y valorarlo, sí. A lo largo de mi vida he hecho miles, miles y miles de pernoctaciones...
- Es el terror de un gestor hotelero. Temblarán al verle entrar por el hall.
- Supongo que sí, pero llevo treinta años en el sector, y cuando llevas tanto tiempo, te da igual. Internet no me ha ayudado a conservar el anonimato.
- Pregunta de poco rigor, pero el lector seguro que la reclama. ¿Cuál es el mejor hotel del mundo? ¿De España? ¿De Eusadi?
- No soy amigo de dar nombres porque no creo en el concepto «mejor hotel». Tras la crisis del sector, en el ámbito hotelero y en otros ámbitos, va a triunfar lo diferente, no lo mejor tal y como hoy se concibe. Un hotel es como una mujer. ¿Cuál es la mejor mujer, la más guapa? Te enamoras y ésa es para ti la mejor mujer. El mejor hotel es subjetivo. Un buen hotel destila emociones, sentimientos. ¿Qué es mejor, sentarte a contemplar una puesta de sol en una bahía o tener todo el dinero del mundo para realizar un dispendio ampuloso?
- Pero entonces.. ¿Por qué hay hoteles de siete estrellas?
- Soy contrario a las clasificaciones. Generalmente los siete estrellas cuentan con alta tecnología y realizan dispendios enormes, pero son horteras. Exagerados.
- ¿A qué tiende el sector? ¿De qué se ha hablado durante la Semana Gastronomika?
- Se ha hablado de la crisis y de la aspiración de España de crear una gran cadena hotelera por medio de fusiones que aspire a competir con las grandes cadenas a nivel mundial. Podemos asisitir a la desaparición de hoteles, el contexto de crisis ha hecho daño al sector turístico y hotelero, se saldrá mediante innovación e ingenio.
fuente: diariovasco.com

