
El protocolo tuvo inicio en el Palacio Legisltaivo donde Vázquez prestó su juramento y pronunció un discurso basado en la evocación “con respeto y admiración” a José Grvasio Artigas.
“Libertad, justicia e igualdad constituyen el noble metal de nuestra identidad”
“Pocas veces en su historia, la humanidad se vio tan sacudida, golpeada y abrumada como en estos tiempos”, dijo el Presidente, Tabaré Vázquez, en alusión a los conflictos, intolerancia, violencia y exclusión que afectan al mundo. De todas formas, confía en los signos positivos que representan quienes luchan por la paz. En ese contexto, reivindicó los principios artiguistas “que constituyen el noble metal de nuestra identidad”.

Parlamentarios uruguayos y al fondo los invitados internacionales

La familia Vázquez en pleno durante la ceremonia
Vázquez se dirigió a la Asamblea General tras su juramento como Presidente de Uruguay, comenzando con un saludo especial por los 30 años ininterrumpidos de democracia. Recordó el primer gobierno tras doce años de dictadura que presidió Julio María Sanguinetti.
Hace diez años, desde ese mismo lugar asumió la Presidencia por primera vez. “Hoy la vida me da una segunda oportunidad”, dijo.
Vázquez se refirió a la variedad de sucesos que afectaron a Uruguay y al mundo en estos años, “algunos buenos, otros malos y otros horribles”.
“Pocas veces en su historia la humanidad se vio tan sacudida, golpeada y abrumada como en estos tiempos. La violencia, el miedo, el terror, la intolerancia campean en distintas regiones del planeta, los conflictos bélicos que parecen no concluir nunca, las muertes violentas y evitables, los excluidos, el hambre crónica de millones de personas, mientras toneladas de alimentos se desperdician”, citó Vázquez, además de las diferencias étnicas y religiosas.
En este escenario, “los virtuosos pierden terreno”, aseguró el flamante mandatario, quien de todas formas expresó confianza en que existen signos positivos. “No son pocos los que claman y luchan por la paz, los que trabajan por los derechos humanos, quienes se preocupan por los pobres e indigentes y quienes militan por el cuidado del medio ambiente”, agregó.
Vázquez habló de la “crítica y contradictoria” realidad mundial, por la cual entendió oportuno hablar, como hace diez años, de los principios y valores que constituyen el modo de vida del pueblo uruguayo y que animaron el ideario artiguista.
El mandatario recordó que hace 200 años, con la aprobación del Reglamento Provisorio de Tierras, el prócer José Artigas dijo: “Que los más infelices sean los más privilegiados”.
Con esa frase, Vázquez comenzó a evocar a Artigas “con respeto y admiración”, presentándolo como un simple ciudadano con sus virtudes y defectos. También subrayó que fue un hombre que dirigió a su ejército popular, derrotó a los invasores y después de la Batalla de Las Piedras pidió generosidad a sus tropas, piedad para los vencidos. Consideró que este pensamiento es contrario a lo que ocurre con frecuencia hoy, donde se muestra este tipo de hechos “como un espectáculo circense o deportivo”.
Dijo que Artigas fue hijo de su época, un tiempo de vientos independentistas que recorrían suelo latinoamericano.
Sus primeros años los vivió en Montevideo, pero luego tuvo una vida anónima entre tolderías. En ese transitar se forja la personalidad de Artigas, “su hombría de bien, su compromiso con los más desposeídos, lo que lo hizo trascender mientras otros fueron olvidados”.
“Llevó vida de hombre suelto, vivió la libertad de los campos y allí maduró su espíritu revolucionario”, repasó.
“En ese hombre debemos buscar los valores y principios que conforman la identidad del pueblo uruguayo, valores que en estos tiempos más que nunca deben reivindicarse y recuperarse: libertad, igualdad, justicia, democracia, determinación, autodeterminación, ilustración, solidaridad, fraternidad, integración, respeto y tolerancia hacia los otros”, detalló.
Para Artigas, los derechos de los pueblos se asientan en su soberanía, por eso rindió culto al “pueblo oriental en abril de 1813” cuando dijo: “Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra presencia soberana”.
Vázquez citó luego momentos de la historia nacional que demuestran el valor de estos valores e insistió en que la libertad, la igualdad y la justicia son los tres principios fundamentales en los que se basará su gestión.
Subrayó que, sobre esa base, Artigas fue un celoso defensor de los derechos de los pueblos, y recordó la importancia que le dio a la autogestión social, en particular de los indígenas, con el fin de dejarlos en el pleno goce de sus derechos.
Vázquez se refirió, además, a la defensa del prócer, la formación de los ciudadanos, y recordó que fundó la primera escuela pública y la biblioteca nacional, tras la consigna: “Sean los orientales tan ilustrados como valientes”.
“Inspirados en estos valores, los uruguayos y uruguayas podemos y debemos discutir juntos con respeto sobre los distintos caminos para lograr la educación pública para todos, una vivienda digna para la totalidad de los habitantes, tal como lo establece en su artículo 45 la Constitución, pero no podemos y debemos discutir la matriz de principios y valores que surgen del inicio de nuestra historia con el jefe de los orientales”, subrayó.
“Esos principios y valores constituyen el noble metal de nuestra identidad”, puntualizó.
Vázquez y Sendic recorrieron el centro de la capital en una Fordson de 1951 saludando a la gente
Tras prestar juramento ante la Asamblea General, el Presidente de la República, Tabaré Vázquez, mantuvo por espacio de cinco minutos una primera reunión con la Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff.

En las escalinatas del Palacio Legislativo saludaron a la gente que se congregó desde temprano para aclamarlos.

Subieron a un Fordson de 1951 de color gris, en el que se dirigieron a la Plaza Independencia por la Avenida del Libertador Brigadier General Juan Antonio Lavalleja, escoltados por el Regimiento de Blandengues de Caballería Nº 1. Según la tradición, el recorrido se realizó en una camioneta abierta, con la finalidad de que la ciudadanía tenga mayor contacto visual con el Presidente y vicepresidente.

En este caso, utilizaron una camioneta similar al primer vehículo que tuvo Vázquez: una Fordson gris del 1951 con caja de madera, matrícula SBR 6990, con chapa de médico.

En Plaza Independencia, Vázquez fue recibido por el Presidente saliente, José Mujica, y su vicepresidente, Danilo Astori, acompañados por el nuevo gabinete ministerial, el cuerpo diplomático, el nuevo director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto y el secretario y prosecretario de la Presidencia entrantes.

Finalmente, se dirigieron al estrado ubicado en la plaza, frente al Mausoleo del General José Artigas, donde Vázquez recibió la banda presidencial de manos del Presidente saliente, José Mujica, y procedió a dejar instalado el nuevo gabinete ministerial.

“Todos juntos estamos celebrando la democracia”

Posteriormenete en un breve discurso de cierre de los actos de transmisión del mando, el Presidente Vázquez agradeció a las delegaciones llegadas del exterior.
“Lo primero es agradecer muy profundamente a quienes nos están visitando, gracias por su presencia”, expresó. Seguramente no están aquí solamente por la transmisión del mando de un presidente a otro. Todos juntos estamos celebrando la democracia. “Nos gusta mucho que nos visiten, pero nos gusta mucho más que nos vuelvan a visitar. Las puertas están abiertas siempre”, sostuvo dirigiéndose a los representantes de gobiernos e instituciones del extranjero.
El Rey Juan Carlos saluda a Vázquez.No todo fue clima de fiesta en el mediodía de la Plaza Independencia. Cuando los ministros integrantes del nuevo gabinete se acercaban a firmar el libro que sostenía el escribano de gobierno, se escuchó el primer abucheo y silbidos y el destinatario fue el ministro de Defensa Nacional, Eleuterio Fernández Huidobro quien últimamente ha desatado una fuerte polémica a partir de sus dichos en temas relacionados con la búsqueda de desaparecidos cuando hizo fuertes críticas a la ONG Serpaj provocando que la organización de familiares de detenidos y desaparecidos dijo que no lo quería en el nuevo gobierno. Cabe recordar que Huidobro fue uno de los "nueve rehenes" de la dictadura militar uruguaya.
El siguiente rechazo del público fue para Amado Boudou, procesado por la Justicia argentina, investigado por lavado de dinero y otros actos de corrupción a quien según varios medios de su país, la presidenta Cristina Fernández lo habría mandado a Uruguaya para evitar quedar para la posteridad, fotografiada junto a él en la apertura de la nueva legislatura que también se dio en Buenos Aires este 1 de marzo. Todo lo contrario ocurrió con el presidente cubano Raúl Castro quien sin ninguna duda fue el mandatario extranjero mayormente aclamado y vitoreado por el público uruguayo.

En los tramos finales de su alocución, Vázquez, refiriéndose a la multitud que asistió a la Plaza Independencia, también le agradeció, en particular por la confianza en el proyecto político, en su persona y asumió un compromiso: “Intentaré no defraudarlos”.

A las 8 de la noche a través de la Cadena Nacional de Radio y Televisión hizo un discurso que superó en grado de compromiso al que pronunciase en la explanada del Palacio Legislativo el 1 de marzo de 2005 cuando asumió su primer mandato. Compartimos ese discurso en el video adjunto.
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