Brasil: el caos, más allá de la privatización de los aeropuertos
Lunes, 13 Febrero 2012

 El aeropuerto Tom Jobim está siendo ampliado pero mantiene viejos hábitos: refrigeración con problemas. Foto: Ana Branco / O Globo El aeropuerto Tom Jobim está siendo ampliado pero mantiene viejos hábitos: refrigeración con problemas. Foto: Ana Branco / O Globo
Los pasajeros todavía deben sufrir con un control aéreo ineficiente, atrasos de vuelos y colas en las aerolíneas, Policía Federal y oficinas del Estado. A pesar que los terminales queden perfectos y funcionen como relojes, hay cuestiones que hoy atormentan a los pasajeros y no serán resueltas automáticamente con las privatizaciones.



por Henrique Gomes Batista y Bruno Rosa/ O Globo

El control aéreo continuará siendo estatal - e ineficiente-, con equipamientos antiguos, que impiden decolajes y aterrizajes en condiciones meteorológicas perfectamente controlables en otros países. Los atrasos de vuelos persistirán, con problemas en los aerpuertos que no fueron privatizados o por culpa de las compañías aéreas, pues los aviones hoy hacen diversas escalas y están sujetos al efecto cascada. Las maletas, pueden tardar horas en ser entregadas, sea por cuestiones del área o de la fiscalización de la Receita Federal.

Las colas kilométricas de la Policia Federal, en la llegada o en la salida de vuelos internacionales, no se alteran por la simple entrada de nuevos operadores de los aeropuertos. Y, sin transporte público eficiente, llegar a los terminales continúa siendo una lotería en ciudades con tránsito. Además de ser un acceso caro, donde el taxi pasa ser casi la única opción de transporte "colectivo".

Aeropuerto privatizado puede revelar fallas de los demás


"En un sistema complejo como el aéreo, donde hay muchos agentes, cualquier mejora de la eficiencia de un elemento, puede dejar al descubierto la ineficiencia de los demás" afirma Paulo Resende, profesor y coordinador del núcleo de Infraestructura y Logística de la Fundación Don Cabral.

Para él, el mayor riesgo para el éxito de los aeropuertos privatizados no es la capacidad de inversión de los consorcios vencedores -que tendrán que hacer frente a las elevadas sumas que pagarán al gobierno, 600% superiores a lo estimado por el gobierno- o a problemas empresariales de algunos de los vencedores.

"El mayor riesgo está en el aprendizaje del modelo, algo que no existe en Brasil y, principalmente, en el límite de responsabilidad entre los diversos agentes un aeropuerto, donde será necesario mucha integración y donde hay riesgo de muchos conflictos".

Él cree que hay riesgo de que los papeles se mezclen y que eso sirva de disculpa para algunos problemas, donde los diferentes agentes pueden quedar empujando responsabilidades entre si, perjudicando a los usuarios.

ANAC: el papel de integrador es mayor que el de fiscalizador


Para Resende, en ese escenario, el papel de la ANAC será mayor que el de otras agencias.

"El papel de la ANAC, al menos en ese comienzo, será de integrar a esos agentes, pero hasta la fiscalización. De cierta manera será algo semejante a ANEEL en la época de la privatización del sector eléctrico".

Pero él cree que el país va a aprender y convivir con ese escenario, ya que no hay otra alternativa. Para Resende, con todo, un nuevo nivel de servicio en todo el sector aéreo sólo será alcanzado al final de la década.

"Quien espera que en 2014 todo esté en otra meseta se puede decepcionar. Creo que eso será conquistado recién al final de la década. Aunque las concecionarias no tengan como escapar de la responsabilidad de mejorar el nivel de atencón hasta los grandes eventos deportivos. Pero va a demorar hasta que el gran legado de las privatizaciones sea visto".

Renaud Babosa, profesor de la Escuela Brasileña de Administración Pública y de la Empresa, de la Fundación Getulio Vargas (FGV), recuerda que de nada sirve invertir en mejoras terrestres si el control aéreo no invierte para ampliar su capacidad.

"Eso debería ser visto en conjunto en un modelo de privatización. Aviones parados en la pista, porque hay pocos controladores de vuelo, no van a reducir impactos negativos. Por eso, es preciso invertir en entrenamiento, sobretodo en el perfeccionamiento del inglés y en la creación de convenios para elevar la capacidad de controlar el tráfico. De esa manera, los aeropuertos estarán más aptos para recibir más frecuencias de vuelos.

Terminales pueden empujar inversiones

Marcos José Barbieri Ferreira, profesor de Unicamp, es optimista. Según él, la privatización es sólo una parte en la mejoría de la infraestructura.

Una inversión empuja a las otras, o por necesidad o por oportunidad. O sea, las compañías aéreas, la prefectura y el gobierno (con vías de acceso), así como la industria hotelera, terminan haciendo más inversiones.

El profesor Francisco Anuatti Neto, de la USP de  Ribeirão Preto, dice que una hipótesis, para las próxmas privatizaciones, sería pensar en el entorno, como las vías de acceso y la construcción de hoteles.

"Si la idea es tornar algo rentable, el pasajero tiene que encontrar oportunidad dentro del aerpuerto. Un ejemplo es un hotel, que puede estar cerca. La empresa que administra el aeropuerto puede hacer sociedades con las compañías aéreas para hospedar clientes", apunta.

El gobierno alega que está atento a eso y que diversas medidas para dar eficiencia a todo el sector están siendo tomadas, como el fin de la entrega de formularios para Aduana y la eliminación de burocracias anticuadas, además de intenta mejorar las decisiones en los tribunales con la creación de Autoridad Aeroportuaria en cada terminal.

fuente: O Globo

Portal de América - Traducción: SAH

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