PUNTA DEL ESTE | GASTÓN PÉRGOLA
-Vivió en Londres, viajó por el mundo y finalmente decidió venir a vivir a Punta del Este ¿Qué fue lo que más le costó del cambio?
-El mayor aprendizaje ha sido soportar el cambio brusco que sufre el balneario en pocos meses. En invierno no pasa nada acá. Es la época más dura del negocio y de vivir. Es una lástima ver que una ciudad tan linda y con tanta infraestructura quede totalmente desolada.
-¿Cómo se cambia eso?
-Muchos amigos extranjeros me han comparado a Punta del Este con Mónaco o Saint Tropez. Y me cuestiono por qué si tenemos la infraestructura de esas grandes ciudades turísticas y hasta somos similares, no podemos operar todo el año, como ellas. Entonces veo, para empezar, que falta una mayor promoción e inversión del gobierno. El gobierno, junto con los actores privados, deben impulsar mejor el negocio del turismo. Eso significa invertir, promocionar y ver el turismo en Uruguay como un negocio de 12 meses y no una promoción puntual de verano. Hay que buscar actividades grandes para hacer como un Grand Prix, un torneo de tenis, de golf. No puede ser que todo cierre en invierno. No pude creer cuando me vine a vivir acá, en mayo del año pasado, que McDonald`s estuviera cerrado.
Es el primer lugar que conozco en el mundo en el que McDonald`s cierra. Lo vi y dije: `¿Qué? ¿McDonald`s cerrado? ¿Qué diablos está pasando aquí?`. Da pena ver a Punta del Este desierto. Insisto con que la principal carencia es la promoción internacional del destino. Básicamente en Europa no hay noticias ni proviene información de Sudamérica. Punta del Este no suena casi. Dubai se promociona, Australia se promociona, destinos de Estados Unidos se promocionan en Europa. Pero de Punta del Este no suena nada. Hay mucha gente que no sabe ni siquiera dónde está Uruguay o cómo se pronuncia. Solo un nivel de gente muy culta o muy involucrada al comercio exterior o al arte, lo conoce.
-¿Por qué decidieron instalarse en Uruguay y no en Argentina o Brasil?
-Somos un grupo inversor en busca de oportunidades de negocio. Surgió una oportunidad y la aprovechamos. Uruguay es un país seguro para vivir e invertir. La tasa financiera es baja y hay un gran potencial de crecimiento, tanto a nivel de bienes raíces como el campo. Está claro que hay que aprender la cultura de acá para poder hacer negocios y estar tranquilo. Es muy diferente a Europa. Si bien es un lugar de muchas oportunidades, hay que aprender a entender la forma de hacer negocios acá. Me da la sensación de que Uruguay está aprendiendo a recibir inversiones extranjeras también. Me acuerdo que en el 2003, cuando nosotros invertimos y nos instalamos, esta fue la inversión más grande del país ese año. En estos últimos años ha ido creciendo muchísimo.
-¿Qué diferencias culturales encontró en Uruguay a la hora de hacer negocios y de las que debió aprender?
-Realmente es muy distinto aquí el ambiente de negocios, y la forma en cómo percibe la gente el negocio y cómo se vincula... es muy distinto a Europa. No es una crítica, simplemente creo que son formas diferentes de pensar en cómo llevar adelante un negocio o una inversión.
-¿Podría profundizar?
-Es difícil poner ejemplos. Pero lo que está claro es que un extranjero que quiera hacer negocios aquí necesita a un uruguayo para poder hacer los trámites y entender cómo funcionan las cosas. Acá hay un montón de gente que aparece cuando se plantea un negocio: gestores, notarios, el que se encarga de un trámite, del otro. En Europa para hacer un negocio se necesitan contadores, abogados y escribanos. En Uruguay hay gente que aparece por cada rincón, para hacerte el trámite que de lo contrario demora en salir. Si no lo haces con él, puedes estar años esperando. Si yo voy y digo soy Tony Lemom, de Inglaterra, vengo porque estoy interesado en invertir en este país… puedo estar esperando todavía. Necesitas a alguien que te lleve de la mano para que salgan los procesos. Eso en
Europa no pasa. En ese sentido pareciera que realmente no hay mucha predisposición para facilitar la inversión extranjera. Hay mucho papeleo, burocracia, lentitud... incluso hemos vivido contradicciones. Es lento.
-Han tenido algunos conflictos sindicales, donde el gobierno debió hacer de intermediario...
-El hecho de haber cambiado a un gobierno más socialista tiene cosas positivas pero también tiene cosas que obstaculizan. El gobierno realmente puede inmiscuirse en temas que tienen que ver con la empresa, como en los Consejos de Salarios. En Europa obviamente hay grandes lineamientos, como por ejemplo no se puede trabajar más de 44 horas semanales. Pero después cada empresa tiene autonomía para armar su plan de trabajo. Como hotel, aquí, estamos muy atados de manos en algunas cuestiones. Que hay un día y medio libre por tal cosa, por otra, la hora trabajada, hay muchísimas pautas dadas desde el gobierno que como empresa no podés manejar sobre tu propio negocio. Preferiría que fuera más autónomo.
-¿Cómo evalúa el peso que tienen los sindicatos ?
-He tenido que aprender demasiado de eso. Cualquier inversor extranjero debe saber cuando viene aquí que los sindicatos tienen un impacto fuerte en el negocio. Para mí los sindicatos son bienvenidos, tienen una buena función que es cuidar el bienestar de los empleados. Pero mi percepción es que los sindicatos necesitan aprender un poco más del negocio para estar todos orientados hacia la misma dirección. En definitiva, las empresas toman decisiones que tienen que ver con el personal y es importante la necesidad de diálogo y comprensión. De que puedan entender por qué se toman algunas decisiones, que a veces son buenas y otras no. También la empresa tiene que entender por qué los sindicatos toman ciertas decisiones. En definitiva, comprensión y diálogo. Para mí el desafío es que los sindicatos terminen de entender que si la empresa es exitosa, también lo será para ellos.
-En cada esquina hay una obra en construcción. Como empresario del sector, ¿hay demanda para tanta oferta?
-Me pregunto lo mismo. Estoy asombrado. Me pregunto realmente cómo van a hacer. El mayor fin de todo esto es adquirir para luego alquilar en verano. Ahora, ¿cómo se financia una propiedad que durante todo el año está vacía, solamente con alquiler de verano? Es difícil de entender. Es otra pata de la ecuación, que en definitiva debe obligar a hacer interesante el destino durante todo el año. Creo que el hecho de tanta construcción aumenta la necesidad de que en Punta del Este sucedan cosas.
-En su negocio, ¿qué deja más dinero? ¿El casino o el resort?
-Te diría que están empatados. Mitad y mitad. Es fuerte el peso del casino.
-¿Cuánto dinero por noche se mueve en temporada alta en el casino del Mantra?
-Varía mucho. El azar tiene mucho que ver. Analizamos tres variables de dinero permanentemente. El dinero que se pone sobre la mesa, el que gana la casa y el que se lleva el jugador. Están las tres muy relacionadas. Para enero estimamos unos US$ 2 millones de ganancia compartidas con el Estado. Y US$ 9 millones en apuestas de los jugadores que pisan el casino.
-Si no existiera el Mantra, ¿en qué hotel pasaría una noche en Punta del Este?
-(Se ríe) Por suerte puedo venir al Mantra.
-¿Pero si no fuera así?
-José Ignacio es muy lindo también, ¿verdad? (ríe). Lo mejor que haría sería pasar la noche en Montevideo y volver a Punta del Este por el día.
"Punta del Este es el único lugar del mundo que conozco donde cierra hasta McDonald`s"
"Mi percepción es que los sindicatos deben aprender un poco más del negocio".
Perfil
Nombre: Tony Lemom
Nació: En Londres
Edad: 46 años
Otros datos: Es fanático del squash.
Colonia es el nuevo lugar
Vive en Punta del Este desde mayo del año pasado, fecha en la que comenzó a desempeñarse como vicepresidente del Grupo Mantra, que gestiona emprendimientos de hotelería y centros de entretenimiento con base en Uruguay. Precisamente, desde el balneario atiende los negocios del resort ubicado en Manantiales, además de otros proyectos en la región. Actualmente están con una nueva inversión en Uruguay, precisamente en Colonia del Sacramento (Lomas del Real). Su esposa e hijos (tiene tres) viven en Londres y para verlos viaja constantemente desde Punta del Este, previa escala en San Pablo. Pone 24 horas en llegar de un destino a otro, de puerta a puerta. Dice que la conectividad que tiene Uruguay con el mundo es buena, y se quejó del transporte interno. "Moverse en Uruguay es muy lento", afirmó.
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