Guía del viajero jubilado
Domingo, 14 Abril 2024 19:06

Guía del viajero jubilado

Bonni y Bob Gumport son dos jubilados viajeros que, ahora que ya no tienen el tiempo libre limitado a unas vacaciones al año, están aprovechando para recorrer el mundo (su media son siete viajes largos al año). La experiencia de ambos les ha ayudado a desarrollar una serie de normas que siguen cuando viajan, la perfecta guía del viajero jubilado. Por ejemplo, tras muchas estancias en hoteles boutique con habitaciones demasiado pequeñas, decidieron olvidarse de este tipo de alojamiento por completo, y también han aprendido a dejarse unos días de descanso para adaptarse a un nuevo destino en lugar de lanzarse al primer tour a pie por la ciudad que se presente. Su hija Lauren les describe como “auténticos pros de los viajes de jubilados”, y sus consejos son sin duda de lo más valiosos, pero no son los únicos que tienen algo que decir sobre viajar tras la jubilación.

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Conservadores de museos jubilados que han aprendido a no sobreagendarse cuando viajan; aventureros en solitario que siempre memorizan unas cuantas frases básicas en el idioma local: la variedad de experiencias de los veinte jubilados viajeros que componen esta guía tienen valiosas lecciones que enseñar a cualquiera que visite un lugar nuevo. Por supuesto que nada puede garantizar un viaje libre de sustos, sin retrasos en los vuelos, trampas para turistas ni malas experiencias con la comida, pero aprender de personas con tantos años de experiencia hace que sea mucho más fácil pasarlo bien incluso cuando llega el momento inevitable en el que algo se tuerce. Aquí están sus mejores consejos.

AVERIGUA QUÉ COSAS EVITAR

Para Paul y Lynn Zelevansky, de 77 y 76 respectivamente, viajar no es tanto buscar los lugares imprescindibles como saber de qué cosas conviene alejarse. “Evitar trampas para turistas, no salir a pasear en las horas de calor o saber dónde puede ser peligroso subirse a un taxi, por ejemplo, es muy importante a la hora de viajar”, cuenta Lynn. Sus andanzas les han enseñado a ir a la Biennale di Venezia en otoño en lugar de sus habituales visitas de verano: según explican, es la mejor forma de evitar las peores aglomeraciones, y con ellas, a los carteristas.

VIAJA LIGERO

Lisa LaLonde tiene 74 años y vive en el estado de Nueva York. Ella y Antoinette Judelsohn, de 70, se conocieron cuando trabajaban en la misma universidad en Búfalo, y llevan más de una década viendo mundo juntas. Ambas se han hecho expertas en hacer maletas ligeras y en sobrevivir con muy poco. Pueden pasar un mes entero viajando con lo mínimo, gracias en parte a la versatilidad de prendas como los leggings y camisetas negros, según explica LaLonde. “El truco está en encontrar tu look viajero y llevarte unas pocas versiones del mismo con prendas que también combinen entre sí, además de ir lavando la ropa interior cuando haga falta”, afirma Judelsohn. Las maletas enormes llenas de conjuntos diferentes acaban siendo más un estorbo que una ventaja. “Si necesitas subir o bajar de un tren, moverte de una ciudad a otra o cruzar una calle peatonal, una maleta grande es la peor compañera”, dice LaLonde.

VIAJA DESPACIO

Llenar cada minuto de un viaje es tentador, pero puede tener consecuencias poco agradables. “A veces, el viaje entero se convierte en un borrón sin sentido”, cuenta Gillian Batt, de 43 años. Ella y Stephanie Myers, de 51 años, aprovecharon su jubilación anticipada para viajar juntas y documentar sus experiencias en su blog Our Freedom Years. La pareja, de Canadá, cuenta que pasarse un tiempo extendido en el mismo sitio las ayuda a no agotarse, reduce gastos y hace que toda la experiencia sea mucho más disfrutable. Ambas están encantadas de haber dejado atrás los tiempos en los que había que aprovechar a toda prisa los pocos días libres que podían pasar juntas.

Brenda Huyhn se jubiló a los 47 años, mucho antes que la mayoría, pero su experiencia con los viajes en autocaravana ha sido suficiente para seguir, a su manera, una norma muy habitual entre este tipo de viajeros: no viajar más de 3 horas seguidas, llegar antes de las 3 de la tarde y quedarse en el mismo sitio al menos 3 noches. Huyhn insiste en la importancia de no sobreagendarse, en no llenar tanto un día que acabe siendo estresante. Ella y su marido siempre viajan con calma, priorizando la calidad sobre la cantidad, haciendo todas las paradas que necesitan y quedándose más tiempo en los lugares a los que viajan. Según cuentan, esto enriquece toda la experiencia.

Los itinerarios repletos de actividades también solían ser la normalidad para J. Patrice Marandel, pero el conservador jubilado, que dirigía el departamento en el LACMA de Los Ángeles, ahora prefiere reservarse “suficiente tiempo para hacer espacio a lo inesperado”. Atrás quedaron los días en los que hasta las comidas estaba agendadas. Ahora, a sus 79 años, Marandel siempre tiene tiempo para dejar que le ocurran cosas inesperadas, muchas veces de lo más emocionantes. Según cuenta, siempre acaba mereciendo la pena.

DÉJATE LLEVAR POR EL MOMENTO

Judelsohn no solo tiene consejos sobre hacer las maletas, también tiene otra regla viajera que la ha ayudado mucho a lo largo de su vida: reducir las expectativas. “Nunca me emociono pensando en cómo va a ser mi viaje”, cuenta. “Siempre espero a que la emoción surja de lo que tengo delante en cada momento”. Para la avezada viajera, ir por la vida sin esperarse nada es la mejor forma de sorprenderse.

Tras la pandemia, Kim Kelly Stamp, de 65 años, y su mujer Liz Schick, de 62, lo dejaron todo y se lanzaron a viajar por Estados Unidos en su amplia caravana. Para ellas, fluir según lo que se encuentren también es esencial, y sus viajes les han enseñado a hacerlo a la perfección. “Sabemos los lugares en los que vamos a parar por el camino, pero nos permitimos modificar incluso eso y siempre nos damos la oportunidad de dejar que ocurra algo diferente”, explica Stamp. Esta actitud les ha permitido vivir algunas experiencias que atesoran, como cuando acabaron en Mississippi, en la ciudad en la que se rueda Renovando mi ciudad, un reality que a ambas les encanta. En lugar de seguir un itinerario cerrado, se dejaron llevar por sus pasiones y descubrieron que se les abrían nuevos caminos de forma literal.

Esta receptividad ante las oportunidades que trae la vida en cada momento es una lección que John y Bev Martin, de 60 años, siguen teniendo que recordarse a sí mismos pese a ser viajeros veteranos. La pareja, que comparte sus experiencias en su blog RetirementTravelers, admite que aún se les olvida de vez en cuando que no lo pueden controlar todo. “Lo más importante es ser paciente y comprender lo que el mundo intenta enseñarnos", cuentan. ¿La lección más recurrente? "La jubilación es precisamente el momento de soñar con caminos nuevos y diferentes en la vida".

EVITA VIAJAR EN DOMINGO

Jenelle Jones tiene 64 años, una caravana y una aversión total a viajar en domingo. “Literalmente todo el mundo que tiene una caravana o algo parecido elige viajar en domingo”, explica. La gente que se ha pasado el fin de semana de viaje elige el domingo para volver porque tienen que trabajar el lunes, así que Jones aprovecha su condición de jubilada para evitar la carretera por completo durante ese día. También es, según ella, “el día en que más posibilidades hay de tener un accidente”. Una razón más para relajarse y esperar a cualquier otro día para viajar. “No hay prisa por llegar al trabajo, hay que aprovechar”.

APRÉNDETE UNAS POCAS FRASES EN EL IDIOMA LOCAL

Charlotte Simpson, cuyo blog Traveling Black Widow relata sus aventuras por todo el mundo (ya lleva 100 países y subiendo), dice que lo más importante para ella a la hora de viajar es aprenderse las palabras, frases y expresiones esenciales en el idioma más hablado en lugar al que va. Cosas como “hola”, “adiós”, “por favor” y “gracias” bastan para demostrar intención y esfuerzo al comunicarse con la gente y, según nos cuenta, siempre ha notado que son bien recibidos. “Me he fijado en que siempre, inevitablemente, la gente se sorprende cuando digo incluso las cosas más sencillas, como dar los buenos días”. Simpson cuenta que bastan unas pocas palabras para superar barreras comunicativas: “La gente siempre es tan amable cuando ve que te has tomado la molestia de aprender un poco, se nota que les alegra”.

NO DUDES EN LLEVARTE LAS COSAS QUE TE FACILITAN LA VIDA

Algo tan sencillo como el papel higiénico, que normalmente damos por sentado, puede convertirse en una necesidad urgente mientras viajamos. No es infrecuente encontrarnos en lugares en los que el papel higiénico es demasiado áspero, o incluso en los que no hay en absoluto. “Si el papel higiénico no es lo bastante suave, irrita las zonas sensibles”, cuenta Karen Butera, ávida jugadora de pickleball y viajera frecuente, normalmente por motivos deportivos. Cuando viaja lejos de casa, suele llevarse su propio papel higiénico. A sus 66 años, está a punto de emprender un viaje con su nieta para ver a Taylor Swift en París este verano. Afirma que se llevará sin duda el papel higiénico en la maleta, y que cualquier pequeño detalle de esos que facilitan la vida es aún más importante estando de viaje, por insignificante que parezca.

INVESTIGA ANTES DE VIAJAR

Los Gumport siempre agradecen conocer mejor la cultura local cuando viajan, y no les desagradan los tours y paquetes de experiencias que lo facilitan. Pero Bonni tiene un consejo a la hora de elegirlos: “Si vas a comprar algo que vaya anunciado con palabras de moda como 'local', ‘artesanal’ o ‘kilómetro cero’, asegúrate de que todo sea tan auténtico como dicen. Léete las reseñas con cuidado y tómate tu tiempo para investigar antes de comprar nada”. La espontaneidad es muy agradable, pero el marketing y las palabras bien elegidas pueden manipular mucho la realidad.

EMPIEZA EL DÍA TEMPRANO PARA EVITAR MULTITUDES

A sus 76 años, la artista Simma Liebman siempre procura visitar todos los museos que puede cuando está de viaje. Pero, como persona inmunodeprimida, necesita planificar estas excursiones con un poco más de atención. Por este motivo, Liebman llega a los museos “lo más temprano posible” y lleva mascarilla siempre mientras contempla las obras de arte. “A menos que haya muy poca gente en el museo, es una precaución necesaria”, cuenta. Sea cual sea el motivo, levantarse temprano siempre sale a cuenta. “Ya sabemos que las hordas de mochileros de veintipocos no van a ponerse madrugar para ir a un museo, así que es el momento para llegar antes que ellos y quedarse con los mejores sitios”.

ABANDONA UN VIAJE SI LO NECESITAS

Diana Petterson está a punto de llegar a los 100 países visitados antes de cumplir los 70 dentro de dos años. Pero, por mucho que esta viajera en solitario disfrute de ver el mundo, no tiene ningún reparo en cancelar un viaje si algo no le convence. “Esté donde esté, en cualquier parte del mundo, si me encuentro mal o me siento incómoda por cualquier motivo, no me importa gastarme el dinero en volver a casa”, explica.

ELIGE BIEN TU ALOJAMIENTO

Betty tiene 80 y es coleccionista de arte. Tras muchos años de viajes, ha llegado a la conclusión de que los hoteles de tamaño medio, de unas 200 habitaciones, en ubicaciones céntricas y con servicios suficientes para que la estancia sea cómoda son lo mejor para un viaje. “Me gusta que sea un buen hotel, pero no necesito que sea el mejor”. Con que un alojamiento tenga lo básico, lo más importante, sin duda, es que esté bien ubicado.

SÚBETE A UN BUS TURÍSTICO

Cuando viaja a una ciudad en la que hay autobuses turísticos de dos pisos para ver la ciudad, Heidi Burtoni no se lo piensa dos veces. Con 65 años, esta viajera de Denver viaja varias veces al año, y suele utilizar este tipo de recorridos como toma de contacto con una ciudad. Según explica, es buena forma de decidir qué lugares va a visitar, pedir consejo a otros viajeros y a los guías y hacerse una idea de cómo es la ciudad en general. “Siempre es lo primero que hago al llegar a una ciudad nueva”, cuenta. Cuando trabajaba en un departamento de ventas, necesitaba hablar con desconocidos con mucha frecuencia, así que ahora, durante sus viajes en solitario, no le cuesta en absoluto hablar con cualquiera, y los buses de este tipo ofrecen una oportunidad única para socializar y conocer a gente.

NO ESPERES A MAÑANA

Desde que se jubiló en 2017, Ruthie Maldonado-Delwiche, de Chicago, no ha dejado de viajar. Su mayor recomendación es que, en lugar de dejar los viajes para el futuro, quien tenga intención de salir a ver mundo lo haga cuanto antes. “No sabemos siquiera si va a haber un mañana, así que más vale hacer las cosas ya”, afirma. Si hay algún lugar que quieras conocer o alguna actividad en la que tengas ganas de participar, el mejor momento es ahora.

Ann Heaslett, jubilada de su puesto de psiquiatra, tiene 60 años y una meta: correr las seis grandes maratones mundo. Es de la misma opinión que Maldonado-Delwiche: “No hay momento como el presente”.

Portal de América - Fuente: Condé Nast Traveler

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