Estos números solo son el reflejo estadístico de los vídeos que llevamos viendo casi dos años, llenos de comportamientos desafiantes y muchas veces agresivos, incluso violentos, por parte de algunos pasajeros. Incidentes que se añaden a la carga de trabajo y riesgo, como consecuencia del virus, que afrontan los miembros de las tripulaciones.
El pasado setiembre, una pasajera de Southwest Airlines, Vyvianna Quinonez, dio varios puñetazos a una azafata y le hizo saltar dos dientes. Quinonez se había negado a respetar las reglas del uso del cinturón y de la mascarilla, y, como consecuencia, fue denunciada ante un tribunal federal. Un pasajero de JetBlue, con destino San Diego, también le puso las manos encima a un azafato que le pidió que se tapara la cara. Él y su acompañante fueron expulsados del aparato. No volverán a volar con esa compañía durante el resto de sus vidas.
Una compilación de vídeos del 'Washington Post' muestra fragmentos muy parecidos: pasajeros gritando que “si no plantamos cara, esto solo va a empeorar”, cuellos de venas hinchadas, pies y manos esposados, alborotadores reducidos por la fuerza entre varias personas, y demás. “Estamos viendo episodios de pasajeros revoltosos a un ritmo 60 veces mayor que el número normal de episodios en un año”, dijo al 'Post' Sarah Nelson, presidenta internacional de la Asociación de Auxiliares de Vuelo. “Y estamos escuchando anecdóticamente, por parte de auxiliares de vuelo, que hay incluso más agresiones de las que no se informa necesariamente”.
Empresas como United Airlines han indicado a sus empleados cómo responder a este tipo de casos. Por ejemplo, United les ha pedido que, en la tesitura de tener que inmovilizar a un pasajero, no utilicen cinta aislante. Una referencia a la noticia viral de cómo un azafato de Frontier Airlines pegó a un señor a su asiento usando cinta adhesiva. Dado que estos comportamientos peligrosos suelen mezclarse con alcohol, American Airlines ha dejado de vender bebidas espirituosas en sus vuelos (una medida que, en principio, caduca el próximo 18 de enero).
El problema ha hecho que dos agencias del Gobierno, la FAA y la Administración de la Seguridad del Transporte, hayan alcanzado un acuerdo para compartir la información de los pasajeros más díscolos. El pacto permitirá a las autoridades localizarlos y cerciorarse de que pagan sus multas. Aquellos que hayan sido multados no podrán acceder al programa PreCheck, la opción que aligera el proceso de embarque, evitando la facturación manual y las colas.
Las turbulencias sociales en los cielos tienen su reflejo en tierra. Al principio de la pandemia, grandes superficies minoristas, como Walmart, Foot Locker y Home Depot, establecieron el uso obligatorio de la mascarilla en sus instalaciones, lo cual obligaba a sus empleados a cerciorarse de que esta obligación se cumplía. El aumento de incidentes con clientes, que a veces terminaban agrediendo, o matando, al empleado, hizo que muchas de estas empresas recularan y pidiesen a sus trabajadores que no dijeran nada a los parroquianos que se saltaran la regla.
“La verdad sea dicha, es muy difícil para cualquier minorista aplicar o vigilar que todos y cada uno de los clientes llevan mascarilla”, dijo a la CNN un portavoz de la empresa Hy-Vee, que gestiona más de 260 establecimientos en el interior de Estados Unidos. “Además, no queremos poner a nuestros empleados en una situación altamente beligerante con clientes que pueden sentir muchas emociones al respecto, tal y como ha pasado en otros espacios minoristas”.
Carrera de obstáculos en la industria
Los incidentes a bordo son una prueba más en la carrera de obstáculos que ha vivido la industria aérea desde la primavera de 2020. Primero, el volumen de tráfico nacional e internacional se desplomó de manera abrupta, poniendo el sector contra las cuerdas. El año pasado, decenas de compañías pequeñas o medianas echaron el cierre, y las grandes, en EEUU, resistieron haciendo todo tipo de ajustes y maniobras, ofreciendo buenos precios y dando todo tipo de facilidades para cambiar o cancelar la reserva. Las 11 compañías más importantes encajaron el golpe.
Después, desde el primer impacto, la recuperación ha tenido sus altibajos. La demanda de vuelos se recuperó más rápido de lo que esperaban las empresas, que durante un tiempo no fueron capaces de responder adecuadamente al incremento de operaciones: parte de los trabajadores despedidos en la primera mitad de 2020 no querían volver a sus viejos empleos, en un mercado laboral, por otra parte, necesitado de mano de obra. En octubre de 2021, la industria tenía 28.000 empleados menos que en 2019. Así que empresas como Southwest Airlines no tenían músculo para gestionar la renovada demanda, y se vieron cancelando vuelos por falta de personal. En el caso de Southwest, 2.000 vuelos en cuatro días de octubre. American Airlines suspendió 1.500 el fin de semana de Halloween.
Aun así, el sector fue levantando cabeza. El pasado Día de Acción de Gracias, cuando se producen más desplazamientos en Estados Unidos, el tráfico aéreo nacional alcanzó el 91% de los niveles prepandémicos. Aunque los ingresos totales de la industria aún seguían lejos de recuperarse.
Ahora la ómicron, que, según estudios preliminares, podría ser hasta dos o tres veces más contagiosa, a bordo de un avión, que las anteriores variantes, ha vuelto a trastocar los planes aéreos. Entre el 23 y el 25 de diciembre, unos 5.000 vuelos fueron suspendidos en Estados Unidos. Entre otros motivos, la ola de contagios ha mandado a casa a significativas porciones de los empleados de aerolíneas y aeropuertos.
La cepa detectada, por primera vez, en Sudáfrica ya representa en torno a tres cuartas partes de los nuevos casos de covid en EEUU, batiendo, en estados como Nueva York, todos los récords de contagios. Aunque las posibilidades de ser hospitalizado y perder la vida con la ómicron son menores, su capacidad transmisora ha hecho que las autoridades médicas americanas empiecen a vislumbrar, en el horizonte, algo parecido a la inmunidad de grupo. "Es concebible que, tarde o temprano", dijo el Dr. Anthony Fauci, epidemiólogo jefe de la Casa Blanca, al portal Axios, "todo el mundo haya sido infectado, vacunado o reforzado". Aunque no descarta tener que administrar a la población una cuarta dosis de la vacuna en 2022.
Portal de América - Fuente: El Confidencial

