Es así que lo que parecía definido y encaminado a ser una de las mejores temporadas de la última década, cambió cuando algunos propietarios que tienen casas en la costa atlántica argentina y también en Uruguay, han puesto en alquiler la que tenían previsto usar en argentina y aprovecharon la apertura para pasar unos días en Uruguay. El resultado es que en la costa atlántica argentina vuelven a haber unidades disponibles, cuando varias de las inmobiliarias estaban a punto de completar contratos sobre el 100% de su portfolio de inmuebles para este verano.
Los operadores esperan medir en estas primeras semanas de noviembre el real alcance que pueda tener el llamado “efecto Uruguay”, considerado el competidor directo de los rincones de costa bonaerense más cotizados y preferidos por veraneantes del más alto poder adquisitivo. Agregan que los precios de alquileres de dicha costa tuvieron ajustes del 50% en pesos y hasta 15% en dólares con respecto al último año. Por ejemplo en Costa Esmeralda, el barrio privado del Partido de la Costa que tiene casi 2.000 propiedades y es de los más cotizados y exclusivos de la costa, en promedio se pagan unos U$S 4500 por quincena de enero y 8.500 por el mes. La nueva paridad cambiaria, con la moneda norteamericana en constante suba, abre otra incógnita sobre su impacto en futuras operaciones inmobiliarias.
El sector de los complejos de cabañas y departamentos con servicios, que abundan en toda la zona, están al límite de la ocupación plena, al menos desde la previa a las fiestas de Fin de Año y hasta los primeros días de febrero.
Algo más rezagada en números aparece Mar del Plata, con poco más del 50% de sus casas y departamentos con inquilinos veraneantes asegurados. La cifra parece mínima en comparación con aquellos destinos ABC1 que tienen oferta casi completa, pero es motivo de celebración si se toma en cuenta que, según la tendencia que se vio durante los últimos años, los pedidos serios y la confirmación de reservas recién se empezaban a recibir a mediados de noviembre.
Por otro lado, se señala que el programa oficial Previaje es muy buscado y utilizado por los veraneantes, porque reintegra el 50% de los consumos realizados en el rubro turístico. Pero hay operadores del sector que no realizan contratos aplicando el mismo, a pesar que ahora tiene su mayor nivel de uso, incluidos reintegros de hasta 70% a jubilados. El viajero lo conoce más y lo aprovecha, pues le genera un ahorro importante que le llega en formato de devolución de la inversión para gastarla en otros servicios. Lo saben bien, en particular en Mar del Plata, donde los propios residentes, que son mayoría entre los que contratan carpas y sombrillas por temporada completa, aprendieron a disfrutar del beneficio, pagando en promedio unos 120.000 pesos, de los que recuperan la mitad en una tarjeta precargada, aplicable para compras en restaurantes, hoteles y otros servicios en todo el país.
Portal de América - en base a La Nación

