La decisión fue tomada en la reunión de Fuzhou (China), que se está realizando entre el 16 y el 31 de julio de 2021, y es contemplado entre las páginas 36 y 37 del documento WHC/21/44.COM/8B al pie de esta nota.
La iglesia fue construida entre marzo de 1958 y julio de 1960 por la empresa Dieste y Montañez S.A., siendo financiada por la comunidad local complementada por la donación del matrimonio Giudice - Urioste.
Para conocer la profunda razón de este acontecimiento, basta leer las siguientes palabras y conceptos extraídos de "Disparos sobre la arquitectura 4". Eladio Dieste, 2003.
Basta ingresar a la Iglesia de Atlántida para comprender que la arquitectura es capaz de emocionar. El expresivo movimiento de las curvas en paredes y techo, el sutil manejo de la luz y la maestría en la disposición del ladrillo, nos regalan una experiencia diferente en la contemplación y uso del espacio.
Esta obra temprana de Dieste, fue creada desde su más íntima convicción religiosa y busca expresar, arquitectónicamente, el contenido mismo del ritual, respondiendo de un modo claro y sentido a las necesidades de los fieles: "En el proyecto de esta iglesia, …procuré un estilo a la vez severo y amable de piedad, con una gran confianza en el espíritu cristiano de los humildes que han de usarla … Que la iglesia como arquitectura, no fuera un obstáculo para una piedad verdadera sino su manifestación primera."
El proyecto es entonces, mucho más que la solución a un problema constructivo o funcional. Las connotaciones del uso del edificio le preocupan personalmente, por lo que todos y cada uno de los gestos de su arquitectura, son reflejo directo de sus ideas sobre la vivencia de la fe y la participación de la comunidad en la ceremonia.
"Me parecía -y lo es- una aberración, que la iglesia fuera sólo cosa de curas, de 'especialistas'; o era de todos, o traicionaba su esencia comunitaria… La iglesia fue pensada de modo que todos se sintieran comunitariamente actores de la liturgia."
Dieste propone entonces un espacio único calificado por la luz; donde destaca el muro curvo detrás del altar que “recibe visualmente al pueblo cuando entra a la iglesia y lo rodea en el momento principal de la misa”; y la matizada unión entre nave y presbiterio, a través de la eliminación del comulgatorio y la ubicación de escalones que vinculan ambos sectores sin perder cada uno su especificidad. Asimismo, bautisterio, sacristía, confesionarios y capillas laterales, todos fueron igualmente diseñados para expresar y significar el ritual.
El ladrillo es protagonista. Además de su función resistente, es el gesto expresivo que genera múltiples texturas jerarquizando cada sector: al fondo del presbiterio, una pared muy rugosa de ladrillos trabados e iluminados desde abajo, limita el espacio interior evitando un corte abrupto. En el mismo sentido, el muro calado que cierra el coro y define la fachada, relaciona el interior y el exterior a través de sutiles juegos de luz.
"La iglesia de Atlántida fue 'mi Facultad de Arquitectura'…Y una obra que ha tenido consecuencias importantes. Me cambió la vida."
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