Ese día el vuelo FR4978 de la aerolínea de bajo costo irlandesa se encontraba operando con supuesta normalidad, pero al sobrevolar el espacio aéreo bielorruso, los controladores de tráfico aéreo notificaron a la tripulación de Ryanair por una supuesta amenaza a bordo. Un Mig-29 de la Fuerza Armada escoltó al Boeing 737 de Ryanair al aeropuerto de Minsk, capital de Bielorrusia.
Varios medios y el CEO de Ryanair, Michael O’Leary, indicaron que personal del servicio de inteligencia de Bielorrusia se encontraba a bordo, por lo que este montaje para desviar la aeronave hacia Minsk debe ser considerado un secuestro por parte del gobierno de Bielorrusia.
Una vez en tierra, las autoridades revisaron los equipajes de los pasajeros, que volvieron al avión una vez confirmado que no había presencia de explosivos. Pero en el Aeropuerto de Minsk, el periodista Roman Protasevich fue detenido. El mismo viajaba en este vuelo y se encontraba exiliado en Lituania por ser opositor al líder bielorruso y actual presidente Aleksander Lukashenko. Por ello esta acción se tomó como represalia a su postura política.
Apenas conocido el suceso, la Agencia de Seguridad de la Unión Europea (EASA) notificó a los 31 Estados miembros, e hizo la recomendación de precaución sobre los vuelos hacia Bielorrusia y sobre su espacio aéreo. Los tres estados bálticos (Lituania, Letonia y Estonia) han llamado a declarar el espacio aéreo bielorruso como inseguro, y Polonia sugirió que los vuelos entre la Unión Europea y Bielorrusia sean suspendidos hasta que el periodista Protasevich sea liberado.
La Organización Internacional de la Aviación Civil (ICAO) señaló que el incidente podría contrariar el pacto de orden internacional, el Convenio de Chicago. No obstante, según las normas mundiales, ni la OACI ni otro país puede cancelar el espacio aéreo de otro. Sin embargo, se tienen las facultades para que cada país decida si sus aerolíneas vuelan hacia allá.
Las consecuencias políticas y económicas
Este evento, que Michael O’Leary señaló como un secuestro patrocinado por el Estado, ha puesto en jaque la diplomacia y aviación europea. Si bien siempre se ha tenido como objetivo mundial la seguridad en las operaciones aéreas, se topa con temas políticos. El problema con esta situación sobre Bielorrusia con el vuelo de Ryanair es un tema de soberanía. La investigación y una posible condena para Bielorrusia, podría abrir la puerta a conflictos entre dicho país junto con su aliado Rusia contra los países occidentales.
Las autoridades aeronáuticas del Reino Unido han cesado las operaciones de las aerolíneas bielorrusas como Belavia. Las aerolíneas airBaltic, Lufthansa, KLM y Wizz Air han anunciado que no usarán el espacio aéreo bielorruso.
En la misma línea los líderes de la Unión Europea decidieron varias sanciones contra Bielorrusia:
- Sancionar a las personas ligadas al caso. Hasta el momento son 88 funcionarios y miembros del gobierno de Aleksander Lukashenko. Todos ellos no podrán viajar dentro del territorio europeo y se congelaron los activos financieros en la UE.
- Los países congregados en Bruselas prohibieron que los vuelos de la aerolínea bielorrusa Belavia aterricen en aeropuertos de la UE.
- Por último, se informó que la Unión Europea prepara una batería de sanciones económicas contra Bielorrusia por el “secuestro” del Boeing 737 de Ryanair.

