Al tope de la demanda, detalló, está el corredor que comienza en Granadero Baigorria y llega a Sauce Viejo, igual que los complejos que comienzan en Rincón y llegan a Villa Piracuacito, al límite con Chaco. “A eso se suma Melincué, y las lagunas Verde, de Cristal y del Plata”, agregó.
Además de ser una oferta turística territorialmente dispersa, Grandinetti indicó que “hay recomendaciones claras, protocolos para las piletas y playas, espacios comunes, restaurantes y los espacios por los que transitan los visitantes”.
Si bien para Rosario estos son meses de temporada baja, la subsecretaria de Turismo local, Alejandra Mattheus, señaló que los hoteles ya trabajan con una ocupación de entre el 25 y 30 por ciento.
“Ese es el nivel de actividad que tiene Rosario en enero, por lo que podemos decir que recuperaron la ocupación previo a la pandemia”, indicó.
La funcionaria recalcó el trabajo “de elaboración de protocolos y capacitaciones a lo largo del año”, y destacó que la ciudad obtuvo el sello Save Travel que otorga el Consejo Mundial del Turismo y que establece que Rosario “es un destino seguro en el contexto de la pandemia”.
Portal de América - Fuente: La Capital

