Esta estrategia de operaciones liderada por los fondos “distress” se dirige a cumplir su objetivo de adquirir activos hoteleros entre un 40 o 50 por ciento más barato del precio de mercado de hace pocas fechas, intentando replicar lo que ya ocurrió en la crisis iniciada en 2008.
Además, según ABC, las cadenas están paralizando la venta de sus hoteles en propiedad, incluso pese a haber previsto tiempo atrás una estrategia de ‘sale&leaseback’ para conseguir liquidez con la venta del ladrillo pero manteniendo muchos años la gestión del inmueble. Y están paralizando las desinversiones porque creen que ahora sería malvender y que merece la pena esperar a que la demanda turística remonte.
“No se están desprendiendo de ningún activo y los que ponen alguna propiedad a la venta lo hacen a precios desorbitados”, constata Miquel Laborde, fundador de la consultora inmobiliaria LabordeMarcet. No obstante, en portales como Milanuncios la oferta de propiedades hoteleras de empresarios independientes llega a 50 cada hora con grandes gangas, de igual modo que en Idealista los anuncios también se han disparado, con hasta 15 nuevas ofertas solo en Ibiza.
Javier Arús, responsable de hoteles de Azora, prevé que para principios del 2021 “los hoteles se quedarán sin tesorería, vendrán los precios de oportunidad y entonces se empezarán a cerrar operaciones”, mientras aprecia más urgencia de venta en las zonas urbanas que en las de costa y archipiélagos de Canarias y Baleares, para donde se vaticina una recuperación más rápida del vacacional frente a la más difícil del viajero de empresa por el auge de las videollamadas y el teletrabajo.
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