“Van a aumentar de forma significativa los viajes que se alargan una o dos semanas para trabajar en remoto y también se pedirán más días de vacaciones antes o después de un periodo de teletrabajo. Más de un tercio de los viajeros (el 37%) ya se ha planteado reservar un alojamiento para trabajar en remoto desde otro destino, y un 40% estaría dispuesto a cumplir cuarentena al llegar al destino si pudiera teletrabajar”, asegura el estudio de Booking.
Una previsión que confirman los datos arrojados por una encuesta realizada para Airbnb en España y publicada hace apenas unos días: casi un tercio de los consultados ha ampliado desde el inicio de la pandemia la duración de un viaje para poder quedarse más días trabajando desde el destino.
Las cadenas hoteleras ya corroboran también esta transformación del perfil del cliente con una mezcla más acusada entre el negocio y placer, que se traduce en el uso por horas de habitaciones, y en que las estancias se alargan ante la posibilidad de trabajar a distancia.
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