“Recibimos con alegría esta decisión del gobierno para encarar el regreso a la operación hotelera. Tenemos 79 asociados que ansiaban este momento para retomar su trabajo que afecta a infinidad de familias que dependen de cada establecimiento” afirma Javier Vigliero, Presidente de la filial Buenos Aires de la AHT (Asociación de Hoteles de Turismo de la República Argentina).
“Sin embargo aún quedan muchos interrogantes para descifrar. La hotelería de Buenos Aires depende del tránsito de los turistas internacionales, de los hombres de negocios e incluso del turismo regional que llega del interior del país. Sin vuelos comerciales, con restricción de circulación interprovincial y con las fronteras cerradas, tendremos hoteles abiertos pero sin pasajeros” afirma Vigliero.
El sector duda en la conveniencia de abrir sus puertas, ya que los costos de puesta en marcha incluyendo la implementación de protocolos sanitarios, aún para una ocupación ínfima, no permitiría generar ningún tipo de rentabilidad que cubra siquiera los costos operativos.
Con 558 establecimientos en la ciudad, la apertura para fines no turísticos mantiene la incertidumbre y a la industria de la hospitalidad en stand by. Una industria que representa el 5% del PBI del país, que genera US$ 5.900 millones y 1.000.000 de puestos de trabajos directos e indirectos en la hotelería, y que todavía no logra visualizar el futuro rol que tendrá en la reactivación económica argentina.
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