El número de destinos atendidos por la aviación regular se redujo de 161 en marzo a 70 en abril. En junio, eran 80.
Según la regulación actual, el taxi aéreo no puede tener frecuencias regulares y sólo puede vender el vuelo completo. La nueva regla es temporal: dura dos años. Pero se abrió una consulta pública para discutir la posibilidad de que la medida se vuelva permanente. En este momento, la operación regular de taxi aéreo está restringida a aviones con hasta 19 asientos.
En caso de cancelación, la compañía de taxi aéreo debe notificar al pasajero al menos con 24 horas de anticipación. Y las reglas de reembolso son las mismas que para la aviación comercial.
La medida abre un nuevo mercado para que las compañías de taxi aéreo funcionen alimentando el tráfico de grandes compañías, como sucede en los Estados Unidos. Allí, el taxi aéreo puede operar con aviones de hasta 30 asientos y no hay límite en el volumen de frecuencias. Los contratos con grandes aerolíneas, que compran un volumen fijo de asientos, son comunes.
Vamos a desarrollar un mercado para la aviación comercial regular, dándole al sistema una capilaridad, llegando a donde los grandes no llegarán, dice Flavio Pires, presidente de la Asociación Brasileña de Aviación General (Abag). La asociación defenderá, en la consulta pública, la liberación de frecuencias y también una operación con hasta 30 asientos.
Brasil tiene 120 compañías de taxis aéreos, y una flota de 600 aviones pequeños, que podrán operar bajo las nuevas reglas. La plataforma de vuelos charter Fly ADAM, creada durante la pandemia y que reúne a las 12 compañías de taxis aéreos más grandes del país, también venderá asientos individuales.
Portal de América - Fuente: O Globo

