Este lunes, toda la prensa se puso en contacto con Irene y con John, los dueños, para que contaran qué estaba pasando. La respuesta fue contundente: los ingleses, sus clientes, masivamente mantienen sus vacaciones y no regresarán a casa antes de tiempo, aunque eso significa que deberán aislarse en sus casas al volver.
Los dos empresarios admitieron que este sábado fue un desastre, porque todo el mundo quería información de sus agencias de viajes respecto a qué podían hacer.
John e Irene Hays estuvieron en un programa de televisión en el que afirmaron que “llevamos todo el fin de semana muy ocupados, desde que se supo la noticia. La mayoría de los clientes quiere continuar y ya verá cuando tenga que volver”, dijo. Irene explicó que es importante que quien tiene vacaciones inminentes sepa qué políticas adoptan los transportistas.
Los dos reconocieron que, más allá del episodio de este fin de semana, su entrada en la aventura de comprar las 500 agencias de Thomas Cook ha sido una locura, porque coincide con la mayor crisis que jamás se haya registrado en el mundo de los viajes.
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