Recuerdo un día que estaba en sus pagos y me preguntó: ¿tenés planes para esta noche?.
Me pasó a buscar y empezamos a hacer kilómetros en su coche y llegamos a Jesús María. Ahí conocí el famoso salame del lugar, el que después pedía que me llegara por Cora o por Encon y nos "partimos la boca" con algo parecido a un rodizio de quesos y embutidos y otras exquisiteces y buen tinto.
No había espirometrías y la juventud de entonces daba para aguantar la previa de la resaca al volante.
La última vez que lo ví fue durante una FIT, ahí está la foto en la que estamos los dos junto a Ariel Badán, otro amigo uruguayo bien cordobés.
Querido Alejandro, descansa en paz, cumpliste con creces tu pasaje por la vida.
Se te recordará siempre.
Esta noche me voy a tomar un tinto recordándote y homenajeándote.
Abrazo amigazo.
Antonio.
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