Y eso a pesar que en casi todas las regiones, aunque en menor medida, continúan los vuelos domésticos. Pero en América del Sur, sólo Brasil, Chile, Colombia y Ecuador (que reinicia hoy sus vuelos locales) mantienen alguna aeronave en el aire.
Por ello, se asume que los viajes domésticos se recuperarán más rápido en todo el mundo , lo que podría ser una buena noticia para Embraer SA, cuyos aviones de tamaño mediano han sido elogiados por su eficiencia en el consumo de combustible.
Por otro lado, un sondeo de la correduría Cowen sobre viajes de ejecutivos y analistas bursátiles resultó que un 62% de los consultados espera que el transporte aéreo regrese a los niveles de 2019 en no más de tres años, y sólo un 12% espera que tome más de cuatro. Esta previsión está en línea con la de los fabricantes.
Pero el daño está hecho, obligando a las aerolíneas a reducir sus flotas, lo que causa un efecto dominó en la economía. Ello significa menos pilotos y menos personal de cabina, y esos despidos serán permanentes.
En América Latina, Avianca, de Colombia, ya se declaró en bancarrota. Y otras aerolíneas están a la espera de las ayudas que puedan recibir de los respectivos gobiernos.
La demanda por aviones grandes para largas distancias de Boeing o Airbus desaparecería por un tiempo más largo , puesto que ICF estima que los viajes internacionales tomarán al menos un año más en recuperarse. Debido a ello, Airbus y Boeing ya han anunciado decenas de miles de despidos.
Un tema adicional serán los precios de los pasajes aéreos, dependiendo de las medidas de sanidad que se dispongan, lo que puede redundar en el máximo de pasajeros por avión, y por lo tanto en los costos de operación. Si bien OACI (Organización Aviación Civil Internacional) ya propuso un modelo de protocolo para la aviación comercial, que iba a ser presentado hoy a través de ICAOTV, la palabra final la tiene la Unión Europea, que recién está debatiendo y se espera se expida a fines de mayo.
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