El golpe ha sido tremendo. En el primer trimestre se han perdido 40 millones de pasajeros en los aeropuertos de la región y los ingresos han bajado unos U$S 700 millones.
En estos momentos la actividad en los aeropuertos es casi nula. En la última semana de marzo la caída de pasajeros era del 91%. Sólo en Brasil, Chile y México hay algo de actividad en vuelos domésticos. En el caso de México hay algo de actividad internacional, pero apenas un 3% de lo que había antes. Los aeropuertos siguen abiertos porque hay vuelos de carga, de repatriación y humanitarios.
Se calcula que 430.000 personas trabajan en los aeropuertos de la región, entre los dependientes directamente de las concesiones, los comercios ubicados en el aeropuerto y los servicios auxiliares, así como migración y aduanas.
De los 270 aeropuertos asociados, algo más de 170 están operados por empresas privadas. Estas empresas en principio le están pidiendo a los gobiernos, flexibilidad en el pago de los cánones, e incluso poder discutir el alargar los plazos de las concesiones. También revisar las condiciones contractuales, por ejemplo referidas al desarrollo de infraestructura.
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