Estas cifras se esperaban tras la decisión de las autoridades de aviación de varios países de paralizar la operativa de los aviones Boeing 737Max en marzo del año pasado. Sin embargo, los datos apuntan a que Boeing puede que no llegue a los 400 aviones, debido a que sólo ha entregado aviones grandes y los pequeños están congelados desde marzo.
Airbus, sin embargo, tiene sus problemas, debido a la incapacidad de atender las demandas, por lo que en octubre tuvo que recortar sus previsiones para el año. Finalmente logró producir 863 aviones, tres más que el objetivo fijado en octubre. Las entregas de aviones aumentaron un 7,9 por ciento respecto de los 800 aviones entregados en 2018.
Los aviones de Airbus se componen de 640 aviones de un pasillo, de la familia 320, rompiendo los récords, para lo cual sus plantas industriales han trabajado a pleno rendimiento, suspendiendo vacaciones para poder satisfacer a las compañías aéreas.
Airbus tuvo problemas en Hamburgo, donde se ensambla el 321neo, por lo que hay docenas de estos aviones sin entregar esperando mano de obra para montar lo que falta. Estos retrasos tendrán efectos financieros en la compañía, aunque, por supuesto, nada comparable a lo que está pasando en el fabricante americano.
Boeing sólo ha entregado 345 aviones, en su mayoría de fuselaje grande. A falta de los datos de diciembre, estas cifras son la mitad de los 806 de todo el año pasado.
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