por Alvaro Alcocer, preferente.com
Hay que notar con malicia que en esa operación de corto radio Lufthansa, la única aerolínea alemana superviviente y de envergadura, apenas tiene presencia. La víctima principal sería Easyjet, que se ha quedado con las rutas interiores alemanas que eran de Air Berlín.
Pero hay que hacer algún comentario más que explica en buena medida la situación de la aviación Europa. Al contrario de lo que sucede con el combustible para automoción, el fuel de aviación no tiene impuestos. Se paga exactamente lo que cuesta tras el refino. Ningún país de Europa aplica impuestos. Mientras el coche paga, mientras el tren asume todos los costes de su operativa con el billete, la aviación en Europa –no fuera del continente– no paga impuestos sobre el combustible. Obviamente, esto explica que un vuelo entre dos ciudades de Alemania cueste sólo 20 euros y un billete de tren cueste varias veces más. Mientras el tren paga la energía que consume, la red ferroviaria, la seguridad de los pasos a nivel, y todos los costes derivados, el avión apenas se hace cargo del precio original del combustible y del uso de los aeropuertos.
En todo caso, Europa puede despedirse de los vuelos baratos. Si la postura de la derecha de Angela Merkel es esta, ya se pueden imaginar dónde están los verdes. Si Alemania se suma a Holanda y Francia, en breve, pues, tendremos una fiscalidad para la aviación considerablemente más alta. Primero serán los vuelos de corto radio, pero después vendrán los otros.
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