La simbología constante y el juego metafórico cobran una importancia primordial en la arquitectura del sitio e invitan a interpretarlos a lo largo de la visita.
Lo que es y lo que no es, se pone en duda desde su comienzo y durante todo el recorrido, con la fachada que simula ser un gran castillo pero con un interior estrecho, con recovecos secretos, esculturas de diversas procedencias y 80 hectáreas de un gran jardín repleto de mensajes y de significados.
Humberto Ponciano Pittamiglio Bonifacino (nació el19 de noviembre de 1887 en Montevideo y murió en esas misma ciudad el 28 de setiembre de 1966) fue arquitecto e ingeniero, político, ministro de obras públicas, empresario que hizo una gran fortuna y amigo de personalidades. Recibió en su casa a príncipes, duques, masones, alquimistas, rosacruces, ministros, presidentes y un futuro papa (monseñor Eugenio Pacelli, Pio XII).
Quienes lo conocieron dicen que era un hombre enigmático y solitario que profesaba una ferviente religiosidad e inclinación por lo esotérico. Era amante de la música y poseía un espíritu muy sensible a todas las expresiones del arte, el paisajismo y la arquitectura, pero, por encima de todo, fue alquimista.
La alquimia y la simbología a partir de la vida de Humberto Pittamiglio es el tema central del museo interactivo que alberga el castillo de Las Flores, inaugurado el 2 de noviembre de este año tras estar varios meses cerrado el edificio para su recuperación.
Los temas abarcan la biografía de Pittamiglio, diversos materiales para entender que es la alquimia desde la epistemología de la palabra, los símbolos utilizados en sus escritos, las leyes y fundamentos metafísicos de los planos energéticos, la piedra filosofal y un repaso a los alquimistas inmortales (Paracelso, Avicena, Ramón Llull, María la Judía, Roger Bacon…).
También se cuenta, a través de una simulación holográfica, la historia que afirma que desde el año 1944 hasta el 1988, el Santo Grial (uno de los principales íconos del cristianismo) estuvo escondido, primero en el castillo de Trouville y luego fue trasladado para aquí, hasta que Juan Pablo II visitó Uruguay en 1988 que envió a uno de sus emisarios al castillo Pittamiglio a buscar la reliquia.
En la planta superior, en las antiguas habitaciones se explican las simbologías del castillo de Las Flores, la del castillo de Montevideo y la ruta cierra el recorrido por el interior del edificio.
La visita puede completarse con un recorrido por el jardín, donde se encuentra el Cristo y la fuente.








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