El 11 de julio, minutos antes de que se instalara el Consejo de Diplomacia Turística (CDT), Torruco y Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores, hablaron sobre ese próximo viaje a China.
El canciller venía de regreso de Oriente en donde no sólo visitó al gigante asiático, sino que también participó en la cumbre del G20 en Japón.
Así es que le dijo a Torruco que le compartiría contactos de funcionarios chinos con los que necesitaba platicar.
De entonces para acá lo que ha sucedido es que Aeromexico anunció que cancelará su vuelo CDMX-Shanghái para concentrar su presencia diaria en la ruta Ciudad de México-Barcelona y competir en mejores circunstancias con Emirates que, sorprendentemente, está por estrenar su frecuencia diaria entre Dubái-Barcelona y la CDMX, aunque la lógica dice que la conectividad es clave para aumentar la llegada de viajeros chinos en este caso a México, esa no es la razón por la que resultará ocioso el viaje a China de Torruco.
En la actualidad, 75% de los viajeros chinos que llegan a México lo hacen a través de Europa, Estados Unidos y Canadá.
El problema es que Sectur no tiene recursos para hacer campañas cooperativas de promoción con los mayoristas chinos, ni para trabajar seriamente en todo lo que es necesario para recibir a los turistas de ese país.
Así es que además de la cancelación de los vuelos de Aeromexico y de una de las frecuencias semanales de la aerolínea Hainan por un tema de reciprocidad, no existe ni remotamente un programa ejecutable para alentar la llegada de chinos a México.
Por lo demás, ciertamente deben ser bienvenidos los viajeros de los Emiratos Árabes Unidos, la India y otros países que lleguen vía el vuelo de Emirates.
Pero no es entendible que Torruco diga que, como secretario de Turismo, su papel se reduzca a darle la bienvenida a los ciudadanos árabes, pues él debe coadyuvar en los temas más relevantes de la política aeronáutica del país y allí están las preocupaciones por las políticas anticompetitivas de Emirates.
Desde ahora, los precios del vuelo de Barcelona a CDMX de esa firma son muy competitivos para el consumidor. Qué bueno, sin embargo, un gobierno debe defender a sus aerolíneas por el número de empleos que generan y por su posición estratégica en términos de conectividad turística y comercial.
Hoy las aerolíneas mexicanas viven tiempos retadores y el gobierno no debería complicarles más el entorno.
Portal de América - Fuente: Dinero en imagen

