El avión partió normalmente de Málaga, con algún permiso especial para volver a su base. Sin embargo, cuando volaba el espacio aéreo francés, el control aéreo alemán denegó el permiso para que un 737 Max sobrevolara el espacio del país, con lo que no hubo otro remedio que aterrizar en Francia a la espera de resolver el embrollo jurídico-legal. Así que el avión aterrizó en París-Vatry. Afortunadamente el avión no llevaba pasajeros a bordo, pero lógicamente Norwegian deberá pagar a la tripulación por la estancia en el lugar y, sobre todo, al aeropuerto por hacer uso de sus instalaciones.
El avión, con matrícula SE-RTB, partió de Málaga el martes pasado. Desarrolló su ruta normal, entró en el espacio aéreo francés y se acercó a la frontera alemana pero en este país no le dieron permiso de acceso, por lo que tuvo finalmente que cambiar su ruta.
Norwegian ha indicado que, pese a la prohibición de volar, había obtenido un permiso especial de la Agencia de Seguridad Aérea Europea (EASA) para llevar a cabo un vuelo de reposicionamiento. De hecho, sobrevoló espacio aéreo español y francés. No se sabe la razón por la cual las autoridades de la aviación alemanas denegaron el permiso, pero en cualquier caso este es un indicador del desastre de coordinación que es Eurocontrol y del que las aerolíneas se quejan continuamente.
Como se sabe, este modelo de avión fue paralizado tras un segundo accidente fatal en Etiopía. Este avión en concreto quedó en Málaga. Desde aquel momento, Norwegian ha estado tramitando la documentación para devolver el avión a su base en Estocolmo, esperando que pueda volver a volar tan pronto como se concedan los permisos y se revisen los procedimientos de seguridad.
Portal de América - Fuente: preferente.com

