No muy lejos de allí, en Indonesia, la isla de Komodo es otro de los paraísos del planeta en peligro por la acción humana. Su biodiversidad es tal que atrae tanto a científicos como a los turistas que acuden atraídos por su principal reclamo: el famoso dragón de Komodo.
Sin embargo, dentro de poco ni unos ni otros podrán observar al lagarto más grande del mundo, ya que Indonesia acaba de anunciar que a partir de enero de 2020 cerrará a los turistas la isla de Komodo.
La decisión del Gobierno indonesio se ha producido después de que la policía local haya informado de la detención de 9 personas acusadas de vender 40 dragones de Komodo a 35.000 dólares por animal, tal y como recogió The Washington Post.
En la actualidad, el dragón de Komodo es una especie protegida y cuenta con solo unos 6.000 ejemplares, concentrados en la isla indonesia. De ese total, solo el 8,3% -unos 500- son hembras fértiles capaces de perpetuar la especie. De ahí la preocupación extrema de las autoridades indonesias.
El uso medicinal del dragón de Komodo
Según la policia local, los dragones de Komodo son 'usualmente' vendidos a compradores asiáticos, tal y como sucede con otro tipo de fauna de la isla, como algunos felinos, cacatúas y otros pájaros.
El principal motivo del contrabando de dragones es crear antibióticos, debido a las propiedades antimicrobianas de ciertos péptidos presentes en su sangre
Algunos científicos creen que estos péptidos podrían ser utilizados como antibióticos para proteger a los humanos. Pero, tal y como apunta Bryan Fry, profesor asociado de la escuela de ciencias biológicas de la Universidad de Queensland, un experto en biología citado por The Washington Post, este proceso es más complicado y menos plausible de lo que parece.
El principal escollo es que no se ha investigado lo suficiente sobre los compuestos químicos que los dragones de Komodo utilizan para combatir las infecciones, por lo que el uso directo de su sangre no sería útil para tratar las infecciones humanas. Purificar los compuestos dentro de su sangre sería difícil, e incluso entonces, ‘la probabilidad de una reacción alérgica violenta sería muy alta’.
No obstante, eso no ha impedido que algunas organizaciones criminales hayan aprovechado la excusa del turismo para traficar con estos milenarios reptiles.
Lo que la policía indonesia aún no ha especificado es si los compradores de dragones de Komodo de contrabando tienen algún tipo de conexión con alguna empresa farmacéutica.
Portal de América - Fuente: Cerodosbé

