Una mujer norteamericana cuyo nombre no trascendió de 30 años de edad, se dió cuenta de que inadvertidamente portaba una pistola y munición en su equipaje de mano cuando ya se encontraba a bordo de un vuelo de Delta.
La pasajera entregó el arma y munición a la tripulación, pero se le denegó la entrada en Japón tras el aterrizaje. Declaró que el arma era para autoprotección, y fue devuelta a EEUU en otro vuelo. Geoff Tudor, un analista de Japan Aviation Management Research, señaló que las autoridades japonesas son muy sensibles con las armas y la seguridad por lo que “suspendieron los acuerdos de seguridad de los aeropuertos de EEUU en este caso”. Aunque no hubo intención maliciosa por parte de esta ciudadana al voluntariamente entregar el arma al percatarse.
Pero el problema es que tanto la pistola como la munición no se detectaron en el aeropuerto USA a pesar de los múltiples controles allí existentes. El experto señala que “debe haber habido laxitud en el proceso en el aeropuerto, pero debería haber más puntos para poderlo haber detectado y evitar su acceso a bordo”. “El personal que realiza este tipo de trabajo regularmente son funcionarios del gobierno, pero el cierre federal de pagos hace que no se les pague desde hace 25 días.
Por eso han contratado personal externo para el trabajo y un incidente como este demuestra que este personal simplemente no está a la altura”.
Al día siguiente Japón presentó un requerimiento a EEUU para que tomen medidas para evitar que esto se repita.
Portal de América - Fuente: Aviación Digital

