Monzeglio-Quinteiro: una boda por todo lo alto
Martes, 04 Diciembre 2018

Monzeglio-Quinteiro: una boda por todo lo alto

El sábado 1° del corriente mes de diciembre, tuvo lugar en Punta del Este la boda de Remo Monzeglio y Carolina Quinteiro. Las familias de ambos y la legión de amigos, conformaron un respaldo pleno de tácita complicidad a la convocatoria de la pareja. Quienes conocemos al novio sabemos de su buen humor, de su particular forma de ser y el know how en el rubro celebraciones, bagaje atesorado desde la juventud en los más glamorosos rincones del planeta.

 

 

 

 


Sabíamos que iba a ser diferente. Para empezar, el escenario del Hotel del Lago en Punta del Este, un lugar que por sí solo determina la intención. Con el marco singular de la Laguna del Sauce, Remo y Carolina llegaron en un espectacular automóvil MG TC de 1947 al pie de la escalera que lleva a la increíble piscina del hotel y mientras todos salíamos de la carpa anexa al gran salón del tercer nivel -donde transcurrió la previa y luego fue pista de baile-, bordearon la misma y se situaron en el lugar elegido (una pequeña isla en la piscina) para cumplir con la formalidad de colocarse los anillos y dar un mensaje a los invitados.

"Hace tres años soñamos con este día, con este momento y queríamos casarnos como habíamos soñado. Le prometí a Carolina que íbamos a casarnos en una isla y me precio de cumplir con las promesas. Por lo tanto los hemos convocado para ese momento que hubiésemos querido que fuera aquí, con un juez, con un sacerdote. Pero no tuvimos suerte, los jueces ya no vienen aquí a Maldonado y los sacerdotes, los buscamos por todos lados, para la bendición de anillos y demás, pero, estamos complicados por ser reincidentes. Con tan poca clientela que tienen actualmente se pierden esta oportunidad pero...aquí estamos. Y la sopresa es que civilmente, ya estamos casados y queremos compartirlo con ustedes en un video que les invito a ver".

Todo estuvo a la altura de las expectativas, una vez más, este singular hombre del turismo y la hotelería consigue transmitir un mensaje de optimismo, de felicidad, sin importarle que para lograrlo, deba quebrar la grisura de la uruguayez, salirse de lo convencional.

La declarada reincidencia seguramente no opaca la ilusión renovada del amigo y a juzgar por este tiempo en que hemos compartido en varias ocasiones lindos momentos con la feliz pareja, se vienen tiempos de disfrute.

Luego de una primera parte de luna de miel en la península, en breve tendrá lugar la segunda, como no podía ser de otra forma en un lugar no menos privilegiado y acorde, Bora Bora y Morea en la Polinesia francesa.

 

 

Portal de América

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