Debido a estos daños, el avión tuvo que aterrizar de emergencia en el aeropuerto de Ezeiza. Afortunadamente no hubo heridos.


Según los registros del vuelo LA 8050, cayó 1.500 metros en apenas un minuto y medio y su velocidad se disparó a más de mil kilómetros por hora cuando pasaba por encima de la ciudad de Posadas. Debido a los daños sufridos, la aeronave tuvo que cambiar de rumbo y fue directo a Ezeiza, según se puede ver en el sitio Flight Radar.

Según explicó el meteorólogo de TN Matías Bertolotti, en el litoral hay un importante sistema de tormentas que llega a los 18 kilómetros de altura, por lo que los aviones no pueden pasar por encima. “En el entorno de estos grandes sistemas de tormentas se generan ondas de gravedad, que la sufre el avión y son muy violentas”.

Según información recibida por el PDA, para sufrir esos daños por granizo y la turbulencia severa incluída el descenso brusco de 5.000 pies, el avión debe haber pasado a menos de 10 millas del núcleo de la tormenta.
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