Salimos a recorrer la zona donde se produjo el atentado. Al apreciar la cantidad de personas que transitaban por las ramblas, nos corrió un escalofrío por la espalda de sólo pensar el efecto de un vehículo grande transitando a alta velocidad entre ellos.
La gente sin miedo, se agolpa en las calles, pide explicaciones, los más en forma muy tranquila.
Otros no tanto, especialmente los más veteranos que se encuentran con una ciudad distinta a la que creían conocer.
A pie, hicimos el fatídico recorrido de la camioneta.
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