Despliegue adicional de las fuerzas de seguridad en las calles, cancelaciones continuas de eventos multitudinarios, caída de la actividad turística, veto al burkini (traje de baño musulmán) por considerarlo peligroso... últimamente en la nación gala casi todo está relacionado con el terrorismo.
Algunos podrían ver el fenómeno como una especie de paranoia, pero para autoridades y ciudadanos que en los últimos 18 meses enfrentaron varios ataques con un saldo total superior a las 200 víctimas fatales, cualquier precaución está justificada.
Es el caso de la prohibición del llamado burkini, bañador que cubre todo el cuerpo, usado por mujeres musulmanas, el cual constituyó esta semana el centro del debate.
En una playa de la sureña isla de Córcega hubo una pelea a causa de unas fotografías tomadas a féminas vestidas de ese modo, lo que llevó a las autoridades locales a impedir el uso del burkini por razones de seguridad.
Tras el incidente comenzó una reacción en cadena y ya son más de 10 las ciudades costeras que vetaron la prenda: Cannes, Niza, Menton, Saint-Laurent-du-Var, Beaulieu-sur-Mer y Saint-Jean-Cap Ferrat, entre otras.
Por un lado, los detractores afirman que el traje no es higiénico, atenta contra la seguridad y constituye una violación del principio de laicidad consagrado en la Constitución.
En este sentido, recuerdan las disposiciones que definen al país como una República laica y prohíben a las personas privilegiar sus creencias religiosas en detrimento del respeto de las reglas comunes.
Sin embargo, los defensores del burkini recuerdan que las mismas leyes galas establecen una nación democrática donde se respeta la diversidad religiosa, por lo cual la medida carece de toda legitimidad.
En medio del vivo debate, el primer ministro, Manuel Valls, alzó la voz para manifestar su apoyo a las alcaldías que prohibieron el burkini.
Aunque descartó que la Asamblea Nacional vaya a emitir alguna legislación al respecto, el jefe de Gobierno comentó que comprende a los alcaldes que 'en momentos de tensión decidieron prohibir la prenda para evitar problemas del orden público'.
Por otro lado, las autoridades continúan las cancelaciones de eventos masivos para evitar correr riesgos, cuando sigue activado el estado de emergencia en el país.
Solo pocas movilizaciones se mantienen en calendario, como la peregrinación al Santuario de Lourdes realizada hace pocos días (una de las celebraciones católicas más conocidas a nivel internacional), la cual tuvo lugar en medio de fuertes medidas de seguridad.
De cualquier forma, la asistencia fue mucho menor a la registrada en años anteriores: para la misa principal el lunes último se esperaba la presencia de 25 mil personas, sin embargo solo asistieron 12 mil.
Otro sector con un impacto notable es el turismo, en el cual se reporta una caída tanto en los visitantes extranjeros como en los turistas nacionales.
Un balance del Instituto Nacional de Estadísticas indicó ayer que el índice de alojamiento de extranjeros en Francia cayó en 8,5 por ciento en el segundo trimestre de 2016, respecto a igual periodo del año pasado.
En el caso de los turistas nacionales, también se registra una caída de 2,9 por ciento en la tasa de hospedaje, lo que incluye hoteles, campamentos de recreo y otros tipos de alojamientos. París sobresale como la región más afectada, con un descenso de 12,9 por ciento.
La prensa local gala resaltó que esas cifras negativas se produjeron antes del atentado en Niza en julio, que dejó 85 muertos, por lo que el balance del tercer trimestre (actualmente en curso) podría ser peor.
Mientras, las principales autoridades del país celebran cada miércoles un Consejo de Defensa restringido, pese a estar casi todos en unas 'vacaciones relativas'.
El cónclave de esta semana analizó las medidas a tomar para garantizar la seguridad en septiembre, durante el regreso a las actividades laborales y escolares en todo el país.
Al respecto, el ministro de Interior, Bernard Cazeneuve, afirmó que estará activo 'un dispositivo basado en la presencia y la movilidad'.
Explicó que se trata de desplegar patrullas dinámicas, en lugar de las estáticas, para que las fuerzas del orden estén en condiciones de responder con la mayor inmediatez posible ante cualquier emergencia.
Portal de América - Fuente: Prensa Latina

