El mercado estima que esta baja continuará, y que el dólar cotizará a R$ 3,20 a fin de año. Quien siente el peso de la diferencia de cambio en las negociaciones diarias, como los importadores, respiran aliviados. Es más, han debido aumentar las existencias por una mayor demanda, aunque aún no han cambiado los precios en reales.
Pero en el turismo, el panorama es diferente y el repase en los precios fue prácticamente inmediato. Ya en junio la venta de paquetes turísticos en el exterior aumentó un 6% en comparación con el 2015, según lo explicara a O Globo el presidente de ABAV (Asociación Brasilera de Agencias de Viajes), Edmar Dull.
El alivio que dio la baja del dólar fue bienvenido por un sector con exceso de oferta frente a una baja demanda. Además, se está apreciando una mayor confianza en la economía. Según los datos de intención de viajes al exterior recabados por el Ministerio de Turismo y la Fundación Getulio Vargas, viene cayendo desde el 2014.
Para Magda Nassar, presidente de la Asociación Brasilera de Operadoras de Turismo (Braztoa), esa caída de la demanda ya había impactado los precios en dólares. Ahora, la tasa de cambio pasó a tirar más abajo los valores de los paquetes.
Uno de los precios que más cayó fueron los pasajes aéreos a Europa. La compañía TAP, por ejemplo, lanzó una promoción para Europa a U$S 450. Hace dos años ese pasaje fácilmente costaba U$S 1.200.
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