
Siempre ocurre en esta zona que el avión llega antes que se habilite el check in, por lo tanto, viajamos las dos horas y algo desde Panamá en un Embraer 190 de Copa Airlines vestidos cómoda y apropiadamente lo que nos permitió dejar las maletas en depósito y dirigirnos ya con nuestra pulsera dorada a almorzar en el buffet Arrecifes del Grand Palladium Bávaro entre la gran piscina y el mar y a escasos cien metros de la que luego sería nuestra suite en la Villa 19.

Como nos había ocurrido en Cuba y en Panamá, vimos muchos uruguayos también aquí, inclusive en la mesa vecina de ese primer almuerzo, detectamos una familia numerosa de montevideanos.
Como vamos a ver en este mismo artículo y en los que le siguen sobre este mismo lugar, la cadena nacida en Ibiza hace más de cuarenta años con el nombre de Fiesta, ahora llamada Palladium Hotel & Resorts, en Dominicana consta de cuatro hoteles a saber: Grand Palladium Bávaro Suites Resort & Spa; Grand Palladium Punta Cana Resorte & Spa; The Royal Suites Turquesa by Palladium y Grand Palladium Palace Resort Spa & Casino.

Nuestro anfitrión fue el Gerente Residente de la mitad del complejo, o sea del Bávaro y el Punta Cana, el Licenciado William Cervera, mexicano, formado en el DF del país azteca pero con origen hotelero y turístico en Cancún y la Riviera Maya. Cervera tiene a su cargo más de mil funcionarios y 1.200 habitaciones más toda la gran infraestructura que supone un lugar de estas características.
Les proponemos en primera instancia hacer un recorrido en imágenes, luego compartir el diálogo con él y finalmente deleitarnos con una excursión a la Isla de Saona, lo que es casi lo mismo que decir al paraíso.

Todo previsto: sale de la habitación y cae en la piscina, cruza la calzada y está en la playa...

Hay espectáculos de danza

También de destreza con acróbatas profesionales

Pero este es el más in genioso y el más barato para las arcas del hotel. Seleccionan cuatro mujeres a las que les imponen el desafío de recolectar la mayor cantidad de camisas o remeras posibles de caballeros del público. Tres obtuvieron alrededor de una docena cada una pero una llegó al doble. Las premiaron con una botellita de ron a cada una y alguna cosita más y a continuación, cada caballero debía subir al escenario a buscar su prenda...Allí se enteraban que debían competir para ser Mister Palladium y debían pasar varias pruebas eliminatorias. Ese día el show no costó nada y la gente se divirtió a rabiar.

Hay que mojarse para ir a buscar una copa...promedio 32 grados...
Tripulantes en el lobby?? Llegan los charters de Pullmantur
El que quiera langosta que vaya a cenar
Si no llegó a desayunar o a almorzar, los snacks
Para escuchar la entrevista en Portal de América Radio con William Cervera presione aquí
Saona, folleto del paraíso
Bayahibe
Como correspondía, haciendo un esfuerzo descomunal en vacaciones, a las siete de la mañana estábamos en el Meeting Point del complejo esperando el bus que luego de un trasbordo a otro más cómodo con aire acondicionado y la guía Fermina a bordo (según ella con un físico "Porno", por no hacer ejercicios, por no hacer dieta...) nos permitiera llegar a la pintoresca localidad de Bayahibe para desde allí luego de un "aventón" en rápidos feeders embarcar en un catamarán que con música, baile, bebidas y mucha buena onda nos llevaría luego de una travesía de más de una hora hasta Saona, localizada en el extremo sureste de la Republica Dominicana, es la más grande de las islas adyacentes a la Española y forma parte del Parque Nacional del Este.
Llegamos cerca del mediodía y tuvimos tiempo disponible para disfrutar la playa y el lugar hasta las tres de la tarde, estando incluido el bar abierto en un quincho de la playa y el almuerzo, estilo buffet del cual dimos cuenta en una cómoda mesa debajo de una palmera.
El retorno lo realizamos en una veloz lancha a motor que hace una parada realmente significativa en el banco de arena mas grande de la zona, donde se encuentran múltiples especies marinas, especialmente las estrellas de mar y a piscina mas grande del mundo, llamada así por su poca profundidad de poco más de un metro, agua cristalina, y a 400 metros de la costa en medio del mar . Es allí donde se realiza el brindis mas encantador, un verdadero sueño del caribe, acompañado de un trago de ron dominicano o mamajuana.
El regreso al hotel, tras un obvio pasaje por un centro artesanal y gastronómico especialmente montado para el turismo se registra sobre las 19 horas. El costo de la excursión con almuerzo incluido es de 95 dólares.
Portal de América

