El regreso de los vuelos supersónicos de pasajeros
Jueves, 26 Junio 2014
Foto: NASA
A poco más de 10 años y medio del último vuelo de un Concorde, el 23 de octubre de 2003, la NASA y varias empresas privadas están apostando por el retorno de los vuelos supersónicos para pasajeros, pero con aviones de nueva generación, que superen las limitaciones de sus predecesores y permitan cubrir en no más de cinco horas rutas intercontinentales como Nueva York-Tokio o Londres-Sydney.
Uno de los desafíos es reducir el estruendoso ruido que generaba el avión al romper la barrera del sonido, el llamado boom sónico.
"El sonido es una onda de presión en el aire. Así, cuando el avión va muy rápido, esta onda de presión lo que hace es comprimir el aire por delante del avión y esa compresión se libera con el boom sónico, pero eso genera un cono de ruido hacia abajo, que es el estruendo que uno escucha", explica Rodrigo Suárez, investigador de la Academia de Ciencias Aeronáuticas de la Universidad Federico Santa María.
Los investigadores de la NASA presentarán sus avances en motores de bajo impacto durante el encuentro Aviation 2014 de Atlanta, que se realiza esta semana. También trabajan en caracterizar el ruido. Para eso, con la ayuda de una cámara de pruebas de ruido especial, han estudiado mecanismos que cuantifiquen su volumen y la molestia que genera.
En la agencia, están convencidos de que la investigación ha avanzado bien, hasta tal punto que ya trabajan en el diseño de futuros jets.
Los distintos prototipos se caracterizan por una nariz en forma de aguja, un fuselaje estilizado y alas delta, lo que no se aleja mucho del antiguo Concorde. La gran diferencia está en la configuración del motor.
El proyecto conjunto con la Lokheed Martin, por ejemplo, contempla dos motores bajo el ala, en la configuración tradicional, más uno central adicional que iría por encima del ala.
En tanto, en el que desarrollan con Boeing Company, se propone un diseño de dos motores que irían sobre las alas.
Según las estimaciones más optimistas de la NASA, estos aviones ya podrían volar entre 2020 y 2025. E incluso antes, según las expectativas de la empresa privada Spike Aerospace, que espera tener en vuelo el primer prototipo de su avión supersonic S512, para 12 a 18 pasajeros, entre 2017 y 2019. La nave es parecida a los diseños de la NASA y sus asociados.
El objetivo es definir un nivel de sonoridad aceptable que permita un eventual levantamiento de la prohibición de vuelos supersónicos civiles sobre tierra que realizó la Administración Federal Aeronáutica en 1973. Tal medida condicionó a que todos los vuelos del Concorde fueran sobre el mar, lo que redujo las rutas e incrementó los costos de transporte.
Lo más arriba posible.Sin embargo, este no es el único problema que deberán superar, advierte Suárez. "El Concorde tampoco se usaba mucho por un problema de contaminación y consumo de combustible. Se requería demasiado para alcanzar la velocidad supersónica y, además, contaminaba mucho".
Si mejora esta tecnología, los nuevos aviones podrán hacer vuelos más rápidos y eficientes. Ya se está trabajando con motores de jet de pulso para lograr no solo velocidades supersónicas, sino que hipersónicas (diez veces o más la velocidad del sonido). "Pero eso es muy complicado de lograr dentro de la atmósfera por la resistencia del aire. Por eso se habla de vuelos semiorbitales".
Así, una vez que despegue el avión, irá hacia arriba hasta casi salir de la atmósfera y desde allí completar su viaje, ya que volaría más rápido al ser una zona de mucha menor densidad atmosférica. A gran altura, dice, se atenuaría el impacto del boom sónico, ya que allí sería escasamente perceptible.
Ir más allá de la velocidad del sonido
El accidente del vuelo 4590 de Air France en julio de 2000, el único sufrido por un Concorde, acabó con la vida de todo el pasaje, la tripulación y cuatro personas en tierra. Pero aquello no fue lo que acabó con los vuelos supersónicos comerciales tres años más tarde. El siniestro había sido provocado por una pieza caída de otro avión. Sin embargo, en el contexto post 11-S, los problemas que provocaba viajar más allá de la velocidad del sonido acabaron por enterrarlo. Junto a la ineficiencia en el consumo de combustible y la contaminación a gran altura, el principal problema del Concorde era la explosión sónica que se producía al superar la barrera del sonido. Al atravesar el aire a velocidades de hasta 2.400 km/h, las ondas sonoras se solapan disipando una gran cantidad de energía. Por fortuna los pasajeros y la tripulación no oían la explosión porque siempre iban por delante del sonido. Pero, incluso volando a 18.000 pies, el ruido era tan molesto para los que estaban en tierra, que las autoridades de aviación de EE.UU prohibieron esos vuelos.
Portal de América - fuente: El País Digital

