Reabre la cueva de Altamira, pero será para muy pocos
Miércoles, 22 Enero 2014

Sus pinturas rupestres quedaron lejos del público en 2002. Sus pinturas rupestres quedaron lejos del público en 2002. Foto: archivo El País
La cueva de Altamira en España, cumbre del arte rupestre y del patrimonio arqueológico mundial, reabrirán tímidamente sus puertas los próximos meses.




por El País de Madrid

Concretamente, hasta agosto y con los visitantes (elegidos al azar) disfrazados de investigadores. De este "experimento", aprobado el sábado en Santillana del Mar (Cantabria) por el patronato del museo, saldrá el titular definitivo sobre la reapertura -o no- de un conjunto que desde la oscuridad de una gruta milenaria aún ilumina, tanto tiempo después, el milagro del hombre y del paso del tiempo.

El desafío final es la conservación del tesoro en las mejores condiciones, pero sin limitar del todo el acceso del público.

Esta suerte de pacto entre ciencia y gestión del patrimonio es el objetivo prioritario de los investigadores encargados de mimar un tesoro único del paleolítico. "Lo que se ha aprobado es una prueba que es parte del programa de conservación", subrayó José Antonio Lasheras, director desde hace 20 años del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, que alberga una copia del conjunto.

"Llevamos un tiempo evaluando la presencia de los propios investigadores y nos pareció que lo que podíamos hacer con personal del museo se podía llevar a acabo con la colaboración de individuos externos", dijo.

Esa colaboración tiene como objetivo analizar el impacto en las pinturas de la presencia humana: la temperatura del aire y de la roca, la humedad, la contaminación microbiológica, las filtraciones, los niveles de CO2...
Plan.

De esta manera, se creará (en principio, a partir de febrero) un sistema de entrada aleatorio entre los visitantes del museo programados durante esos días. A ellos -cinco personas por semana- se unirá un guía. El acceso a la gruta será de seis en seis. "Siempre siguiendo unas condiciones determinadas de tiempo y de vestuario", apunta Lasheras. Es decir, atendiendo al protocolo de indumentaria, tiempo y espacio al que están obligados los propios investigadores. "Y así accederán", añade, "a este experimento físico. Después, al rellenar un cuestionario, participaran en otro, esta vez, de naturaleza antropológica`"

Se calcula que en total participarán 192 personas en los ocho meses que dure la fase de estudio. Los elegidos ayudarán a definir la futura gestión del monumento.

Desde la decisión de cerrarla por última vez, en 2002, a la cueva de Altamira solo entra un contadísimo número de personas. Todas ellas, vinculadas a su conservación e investigación.

En 2010, el Patronato del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira acordó mantener este régimen de acceso y no establecer ningún tipo de visita pese a que se había anunciado la reapertura de la cueva.
Ni Obama...

El entonces presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, manifestó su oposición a que se mantuviese un patrimonio de semejante valor cerrado por más tiempo al público.

"Altamira es un activo del que no podemos desprendernos. Cada personalidad que viene a Cantabria quiere visitarla. Tuve que decirle que no podía en su día a Jacques Chirac y hace poco a Calderón, el de México. Que no, que no había manera, así por lo menos podemos hacerlo. Yo sugerí el otro día que hasta podíamos invitar a Obama. Lo importante es que el símbolo lo pueda ver alguien", aseguró.

Pero ese mismo año, un informe del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) desaconsejó la reapertura. "Con Altamira hay mucha responsabilidad, incluso un exceso de prudencia", comentó el el secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle.

Cinco personas más un guía, solamente, podrán visitar cada semana la cueva de Altamira, uno de los mayores tesoros arqueológicos de la humanidad. Sus pinturas rupestres, que mostraron por primera vez al mundo el arte del hombre primitivo, quedaron lejos del público en 2002, cuando se decidió cerrarlas para evitar su degradación. Pero ante los reclamos de reapertura, se pondrá en marcha un experimento, que consiste en este permiso provisorio un puñado de visitas, seguido de un cuestionario para evaluar la experiencia.
Allí se descubrió el arte prehistórico

La cueva de Altamira, en Santillana del Mar (Cantabria), fue el primer lugar en el mundo en el que se identificó la existencia del arte rupestre del Paleolítico superior. Bisontes, caballos, ciervos, manos y misteriosos signos fueron pintados o grabados en un período que va desde hace 35.000 a 13.000 años.

El hallazgo de la cueva se debió a Modesto Cubillas, hacia 1868, que avisó al experto Marcelino Sanz de Sautuola. Visitó la cueva por primera vez en 1875. Hacia 1900 se reconoció su valor arqueológico. Se abrió al público por primera vez en 1917 y recibió visitas durante siete décadas. En los años 1970, fueron hasta 170.000 visitantes por año. Desde 2002 está vetado el acceso del público para su protección.

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